Zendaya da en la cara a todo Hollywood con la segunda temporada de 'Euphoria'

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La espera ha terminado. Dos años y medio después de arrasar con las críticas y amasar fans por todo el mundo, Euphoria ha vuelto con el estreno de su segunda temporada. La depresiva pero exitosa serie de HBO Max sobre la decadencia de los traumas y su impacto en el autodescubrimiento de la generación Z estadounidense, vuelve a hacer alarde de su maestría narrativa para sacar lo peor de cada personaje. Y lo hace con un baile de historias que danzan en una oscuridad constante mientras su protagonista, Zendaya, sentencia una vez más el gran talento que esconde tras su imagen de ‘It Girl’.

Y si con la primera temporada consiguió ganarse el beneplácito de la crítica y un Emmy por su interpretación, con esta segunda tanda de episodios da en toda la cara a Hollywood por lo mucho que ha estado desaprovechándola hasta ahora.

Imagen promocional de Zendaya en la segunda temporada de 'Euphoria' (cortesía de HBO)
Imagen promocional de Zendaya en la segunda temporada de 'Euphoria' (cortesía de HBO)

Es cierto que Zendaya no se puede quejar en cuanto a reconocimiento y posicionamiento en la industria se refiere. Roba los focos de cada alfombra roja que pisa, es de las figuras más cotizadas para ilustrar portadas de revistas y acumula más de 121 millones de seguidores en Instagram. Su nombre es sinónimo de éxito y su ascenso como estrella hace tiempo que se disparó de forma meteórica. Ha sido estrella Disney y vivido taquillazos como El gran showman, además de ser ídolo juvenil a raíz de Euphoria y su participación en la saga de Spider-Man. Un fenómeno que, sin dudas, vive su momento más candente a raíz de su romance con su compañero arácnido, Tom Holland.

Sin embargo, más allá de las luces y brillos; incluso lejos del rol que vive actualmente como musa constante para diseñadores; Zendaya alberga en sus entrañas una actriz capaz de conectar con el público más allá de modas o producciones diseñadas para atraer a las masas con su presencia. Y lo hace a través de una antagonista como Rue, dejando la empatía a un lado para ahondar y dejar al descubierto sus partes más oscuras como la protagonista adicta de Euphoria.

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La serie de HBO Max retoma la historia tras la emisión de los dos capítulos especiales que desarrollaron en plena pandemia. Ante el retraso de la nueva temporada debido a la Covid-19, su creador Sam Levinson estrenó dos episodios -uno en diciembre de 2020 y el otro en enero de 2021- que sirven de nexo entre ambas temporadas. En el primero veíamos a Rue durante una sesión con su espónsor tras haber recaído en las drogas tras el abandono de Jules (Hunter Schafer). En el segundo veíamos a Jules revelando a un psicólogo el pasado adicto de su propia madre, explicando así la confusión de sentimientos, rechazo y culpa que siente en torno a Rue.

La segunda temporada toma el testigo tras ambos capítulos para retomar la relación entre Rue y Jules, mientras la primera vive a escondidas su peor recaída adictiva. Mientras la serie expande una vez más su círculo para ahondar en las historias del resto de personajes -donde encontramos falta de autoestima, ejemplos de relaciones abusivas, luz de gas y manipulación emotiva- es la figura de Rue la que se antoja como el ejemplo de las vivencias adolescentes que marcan para el resto de la vida. Porque en esta segunda tanda de capítulos, Rue lleva su adicción a extremos insospechados, tomando un camino sin retorno que sin dudas marcará su vida para siempre.

Y todo eso lo refleja Zendaya, ahondando en el dolor de Rue por la muerte de su padre pero transformándolo en su faceta más monstruosa. La actriz despliega su talento con una entrega abrumadora, llevando a su personaje por un descenso a los infiernos que abarca tanta desesperación como desasosiego y egoísmo.

A través de tácticas como romper la cuarta pared, Zendaya conecta con el público usando la faceta más manipuladora de Rue, convirtiendo su imán como estrella de Hollywood en el atractivo más deprimente de la temporada.

Y con semejante despliegue de talento Zendaya recuerda lo poco que Hollywood le ha dado lugar para hacerlo brillar. Es decir, si observamos su presencia reciente en cartelera notamos enseguida que la industria ha recurrido a ella como belleza artística en El gran showman, como sidekick identificable en la piel de MJ en Spider-Man y hasta le dieron un lugar en una de las grandes producciones de 2020, Dune. Sin embargo, en la saga de Marvel la han mantenido como la amiga-novia-compañera leal del protagonista aportando dosis de dramatismo que juegan dentro del promedio habitual de este tipo de personajes. Es decir, si somos sinceros: si a esta MJ la interpretara otra actriz ¿creen que la notaríamos igual o la notamos por ser Zendaya? En mi opinión me inclino más por lo segundo.

Mientras que los tráileres y promociones de Dune nos hicieron creer que tendría un rol protagonista en la esperada adaptación de ciencia ficción. Pero a la hora de la verdad más de unos nos llevamos las manos a la cabeza al descubrir que, en total, tan solo aparece unos 7 minutos en más de dos horas y media de metraje.

Es como si el cine apostara más por su figura atrayente en el póster de turno, así como su belleza y simpatía ante la cámara como estrategia para atraer a las masas, sin ofrecerle papeles que aprovechen ese talento que demuestra en la serie de HBO. Y viendo el gran trabajo que realiza en Euphoria, desnudando emociones de la manera más cruda, sin edulcorantes narrativos ni aderezos que apuesten por su figura de estrella, contagia la sensación de estar ante una actriz que podría dar mucho más de lo que el cine le permite. Viendo su trabajo en los nuevos episodios de Euphoria no podía evitar imaginar su talento enjaulado en una pequeña caja imaginaria. Una caja muy bonita y brillante por fuera de la que solo Hollywood tiene la llave para sacar a relucir lo que guarda por dentro.

La segunda temporada de Euphoria sentencia que estamos ante una serie imperfectamente perfecta y adulta, tan oscuramente deprimente que incluso sirve como alerta para padres de todo el mundo en cuanto a salud mental adolescente e influencia de las relaciones filiales tóxicas. Pero también sentencia que Zendaya tiene mucho más talento que ofrecer que ser la novia simpaticona de Spider-Man o el interés amoroso secundario de Dune. Así que a ver si Hollywood se pone las pilas y nos permite descubrirlo más a fondo algún día.

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