Zapatillas de baloncesto icónicas: las Kelme Villacampa

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Photo credit: Kelme
Photo credit: Kelme

Iniciamos con este artículo una serie en la que hablaremos de algunas de las zapatillas de baloncesto más icónicas, recordando el momento en el que se lanzaron y contando su origen.

En 1989, Jordi Villacampa estaba entrando en su mejor momento deportivo. El jugador catalán, había debutado en el primer equipo del Joventut de Badalona con tan solo 16 años, durante la temporada 80-81 y ya nunca abandonó la Penya. Es el jugador que más títulos ha ganado con el equipo badalonés, nada menos que 18, incluyendo una Copa de Europa en la temporada 93-94 y dos Ligas ACB durante las dos campañas anteriores, 90-91 y 91-92.

Por su parte, Kelme era una empresa 100% española que había sido fundada en 1977 en Elche, Alicante, por los hermanos Diego y José Quiles. Desde el principio, ambos tenían claro que una vía inmejorable de promoción era la asociación directa con el deporte, y desde sus primeros años comenzaron a patrocinar torneos y equipos de fútbol y ciclismo (cómo no recordar al célebre equipo ciclista Kelme en el que pedalearon gente como Laudelino Cubino, Álvaro Pino, Fabio Parra o Fernando Escartín) e incluso crearon unos campos deportivos en su ciudad con acceso libre para todo el mundo.

Los hermanos Quiles siempre tuvieron muy buen ojo para los negocios y estaban muy atentos a lo que hacía su competencia tanto nacional como internacional. Evidentemente, no se les pasó el éxito brutal que Nike había tenido con el lanzamiento de sus míticas Air Jordan 1, que Michael Jordan había lucido en su debut en la NBA en 1984. Desde entonces, buscaron su oportunidad para hacer algo semejante, pero a nivel español.

Los astros se alinearon finalmente en 1989, cuando la empresa llegó a un acuerdo con Jordi Villacampa, uno de los jugadores más potentes del baloncesto español de la época, para sacar unas zapatillas con su nombre.

Las Kelme Villacampa eran la adaptación de un modelo que ya tenía la empresa, las Kelme Chicago, una zapatilla robusta que recordaba ligeramente a las Air Jordan. Lo que hicieron en Kelme, fue personalizar este modelo con los colores del Joventut de Badalona y estampar en ellas el nombre del deportista de Reus. También se creó una versión en blanco.

Las Villacampa salieron en dos modelos, bota alta con un strap negro a la altura del tobillo y en zapatilla. La bota costaba 8.000 pesetas y la zapatilla 6.000 (48 y 36 euros de la época respectivamente, lo que ahora equivaldría a unos 120 y 100 euros respectivamente).

Las Kelme Villacampa tuvieron un éxito brutal en su época y, quizá por sus originales colores, han quedado en el recuerdo de mucha gente y en la historia de la marca. Como muestra de esto, el modelo fue reeditado hace unos años para conmemorar los 25 años de su lanzamiento. Actualmente son una pieza de coleccionista bastante demandada y pueden encontrarse en algunas webs de segunda mano por hasta 300 euros el par.

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