El zapateo flamenco de "Sheherezade" reivindican la vida en un espacio coral

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Mérida, 29 jul (EFE).- Continúa la 68 edición del Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida en una semana, la del ecuador de la programación, marcado por la danza y el flamenco, y que tras el paso de "Ariadna, al hilo del mito" ha puesto sobre la arena del Teatro Romano a "De Sheherezade", como un espectáculo de danza que reivindica la palabra y desmontar los tópicos sobre las mujeres y defenderlas.

El espectáculo, realizado por la compañía del Centro Coreográfico de María Pagés y cuya dramaturgia y dirección corre a cargo de El Arbi El Harti, ha desembarcado en Mérida tras su paso por Madrid, Barcelona, Granada, Tenerife y Las Palmas de Gran Canaria, relata en doce coreografías una aventura que sugiere algunos hilos que tejen la poliédrica esencia femenina.

El espectáculo es una narración construida con solos y coreografías corales, perfectamente hiladas. El personaje de Sheherezade, aúna la singularidad individual de cada intérprete y la fuerza arrolladora del grupo.

Esta mujer, que es todas las mujeres, recorre el relato y comparte con el público sus conocimientos, contradicciones, amores, desamores, fuerzas, fragilidades, inseguridades, insatisfacciones, soledades; y comunica con el alma abierta en canal su relación con el cuerpo, el deseo, la maternidad y la igualdad aún no alcanzada.

Las coreografías recogen una diversidad femenina que se apodera de la acción para conquistar el escenario real y simbólicamente. Son 13 mujeres que asaltan el escenario, que es el escenario de la vida y que poseen una fuerte singularidad ya que piensan en clave musical la pluralidad del género que representan, más allá de las diferencias, ya sean físicas, étnicas, religiosas, culturales o estéticas.

De Sheherazade, explora el repertorio musical popular y clásico, haciendo una especial indagación en la música marroquí ya que trabaja con las partituras, reinterpreta y adapta fragmentos clásicos en clave flamenca, pero fundamentalmente, crea músicas originales que compone Rubén Levaniegos, junto a Sergio Ménem y David Moñiz, dirigidos por María Pagés, a partir del relato dramatúrgico y las letras creadas para la obra.

La música, por consiguiente, recorre el diálogo libre y hospitalario entre la música clásica, popular y flamenca, interpretada por un cuarteto de cuerda y percusión, acompañados por una voz árabe y otra flamenca.

Pero más allá de Sheherazade, es la simbología y lo que representa, lo que transmite un personaje a través de la danza y es poner en valor la palabra, la palabra como instrumento para resolver los conflictos.

Este es el mensaje que transmite Sheherezade, una mujer que se ofreció a ser la esposa del sultán Shahriar, que cada noche asesinaba a una mujer hasta que llegó ella, a la que nunca quitó la vida porque esperaba impaciente sus relatos cuando anochecía. Cada minuto de intriga y de historia era un minuto más de vida para Sheherezade hasta que consiguió cambiar la posición de una persona violenta y asesina, y la reconvirtió en una persona capaz de amar.

Pero no es el único personaje femenino, hay una manera de sincronizar otros personajes femeninos universales, como ha sido Safo, como Medea, más contemporáneos, como la Bernarda de Lorca o la Blimunda de José Saramago, es decir, es un sincretismo de personajes femeninos que son universales, que de alguna manera nos han transmitido importantes valores, no solo positivos, sino cuestiones negativas también que seguimos heredando en la humanidad.

Son 11 bailaoras sobre el escenario, dos cantaoras, siete músicos y todo en directo; la música es original, sobre palos flamencos, desde taranto a soleá, soleá por bulería o bulerías; y una iluminación complicada, pero a la vez bella, porque ilumina la noche, como iluminaron de palmas el publico durante más de siete minutos el final de la obra.

Durante su presentación, el director del Festival, Jesús Cimarro, aseguró que la obra "desmonta tópicos y estereotipos alrededor de las mujeres", con una María Pagés que le da "una gran fuerza estética sobre el escenario", y en el que la "música clásica y marroquí pasa por el tamiz del flamenco para ser un hechizo de palabra, música y movimiento".

Algo que fue refrendado por la consejera de Cultura, Turismo y Deportes de la Junta de Extremadura, Nuria Flores, quien destacó que la obra muestra la "radiografía de la mujer a través de la danza y el flamenco", y sobre todo, que "la palabra de la mujer para esquivar a la muerte y seguir viviendo", y que diseña "un plan para salvarse y construir una sociedad más justa".

El director de la dramaturgia y de la obra, El Arbi El Harti, ha recordado tras la finalización del espectáculo que es "un trabajo en torno a la mujer preparado por mujeres", y destacó que "se hiciesen con el espacio, de la manera que lo hicieron, es historia para la compañía".

María Pagés, por su parte, ha recordado que el Teatro Romano es un escenario "absolutamente diferente" a las "cajas negras" de los espacios escénicos de los teatros convencionales, por eso, asumió el reto de incorporar a la obra "la escenografía natural propia" del teatro y ha reafirmado que "Sheherezade estuviera hecha para ese espacio".

David Cerrato Charro

(c) Agencia EFE

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