Por qué estamos decepcionados con la segunda temporada de 'You' aunque al público le esté gustando

Atención: este artículo contiene spoilers del final de la segunda temporada de ‘You’

¿No detestan cuando una nueva temporada que esperabas con ansías te decepciona más de la cuenta? Mientras las segundas temporadas de Succession y Fleabag dejaron el listón muy alto para las continuaciones en el mundo de las series, esta decepción viene repitiéndose más de lo que me gustaría con casos como The Sinner o The End of the F***ing World, y ahora se suma a mi lista la segunda tanda de episodios de You.

(Beth Dubber/Netflix)

Solo hay que observar los comentarios en Twitter para ver que el público ha reaccionado dividido tras su estreno el 26 de diciembre, pero con una mayoría que se muestra satisfecha con la nueva historia de Joe Goldberg (Penn Badgley), su romance con Love Quinn (Victoria Pedretti) y sus andanzas bizarras por Los Ángeles. Una reacción tibiamente positiva que se me antoja un tanto influenciada por el giro final.

Esta nueva temporada era de las que más esperaba ver una vez pasada la locura de las fiestas, y así fue cómo por fin pude darle al ‘play’ a comienzos del nuevo año. Sin embargo, a diferencia de la primera temporada, me costó muchísimo terminarla, encontrándola tediosa, larga, con arcos forzados para rellenar minutos y un personaje protagonista que ha perdido su esencia. Aquellos que siguen mis artículos habrán leído mis confesiones sobre mi debilidad por el thriller, y es por eso que esta temporada me resulta personalmente aun más decepcionante. Al final, logré terminarla para poder tener una opinión formada, aunque reconozco que estuve tentada varias veces en dejarla. Y tras verla al completo puedo confirmar que la segunda temporada de You es nuestra primera decepción seriéfila de 2020. Quizás estés de acuerdo, quizás no, pero a continuación explico por qué. En esta segunda temporada nos tenemos que tragar 10 horas de una historia que pierde los tintes de thriller iniciales para convertirse en la nueva Gossip Girl o Riverdale de Netflix. Y es que solo al final, en el último plano y con la última frase, recupera el espíritu que la convirtió en uno de los guilty pleasures de Netflix.

You nunca pretendió ser un gran thriller y por eso funcionaba. La primera temporada, basada en la novela homónima de Caroline Kepnes, era genuina y fiel a su idea sobre un sociópata tan obsesionado con la necesidad de ser amado que había perdido todo respeto por el prójimo y el mundo real. Su desconexión era tal que sus actos criminales eran realizados con convicción, creando el perfil de uno de los nuevos asesinos del género en el mundo de las series. Una especie de mini Dexter con debilidad por ayudar a los más pequeños que sufren abusos o una infancia difícil por culpa de los adultos, como le había pasado a él siendo un niño. La primera temporada contaba su obsesión con Guinevere Beck (Elizabeth Lail) con una historia que jugaba entre el drama romántico y la intriga del thriller psicológico para ir creando una trama de secretos que terminaban explotando en el final. Ella era una aspirante a escritora de baja autoestima a quien manipulaba con mentiras, acechándola en redes y en la vida real para convertirse en el príncipe azul que ella estaba buscando. Y una vez conseguido su propósito, y al ser descubierto, la asesinaba. En lugar de ir a la cárcel terminaba manipulando la verdad para que la culpa recayera en el terapeuta con quien ella vivía una aventura. Y así la primera temporada terminaba con un sociópata convertido en psicópata, asesino, manipulador, con la mirada más acechante de las series y más peligroso que al principio.

¿Pero qué nos encontramos en la segunda temporada? Una versión idealizada que, de repente, pretende transformar a aquel personaje en un ser menos peligroso, de buen corazón en el fondo que solo busca rehacer su vida lejos de Candance (Ambyr Childers). Sí, aquella ex novia y obsesión previa que vuelve a su vida con la intención de arruinarla cuando fue él quien intentó asesinarla sin suerte. Ella promete hacerle la vida imposible y él huye a Los Ángeles. Es decir, su miedo reside en una ex novia que pretende arruinarle la vida sin prueba ninguna para desenmascararlo, y no en la justicia por haber asesinado a Beck.

Una vez llegado a la ciudad de las estrellas conoce a su nueva obsesión, Love, una chef e hija de los dueños de una especie de mercado vegano donde él consigue trabajo como librero. La serie arranca con un primer episodio similar a la primera temporada, con Joe -ahora llamado Will- hablando en voz en off y dirigiéndose directamente a esta nueva obsesión que desde un principio actúa de la misma manera que Beck, fácilmente entregada a la causa. La serie repite la misma estrategia del inicio: el protagonista encuentra su nuevo objeto de deseo, la investiga en redes, la acecha desde su apartamento con un telescopio y arma su nueva vida en torno a ella.

Pero desde el principio hay algo en Love que no encaja. La facilidad con que se entrega a Will levantó mis sospechas desde el principio y el giro final transformándola en una psicópata más peligrosa que él no me sorprendió ni por un segundo. Me lo imaginé desde el inicio, como seguramente muchos lo hicieron, sospechando que sería el giro que le darían en esta ocasión para no repetir el mismo final. Y así fue. Es cierto que la serie pretende esconder su verdadera cara creando la imagen de una mujer dolida por la muerte de su marido. Una que merece una segunda oportunidad en el amor y por eso se entrega por completo a los brazos de Will. Pero su actitud obsesiva por tener una relación tan pronto y tan rápido era más que sospechosa.

(Beth Dubber/Netflix)

Al ilustrar la existencia de una psicópata más peligrosa que él logran transformar a Joe en un ser más atractivo para el drama que en la primera temporada. De repente la serie tiene una especie de antihéroe que atrae más empatía para así seguir exprimiendo el cuento, recreando una versión más bien protectora de este asesino que solo busca rehacer su vida con obsesión de por medio sin que nadie se interponga en su camino. Nos venden que no quiere repetir los mismos errores del pasado, pero sigue cometiéndolos mientras lanzan personajes secundarios en el camino que no aportan y sobran mucho.

El problema con la segunda temporada es que pierde por completo aquel tono siniestro que la convirtió en éxito para transformarse en una telenovela edulcorada, con clichés en cada esquina y una trama que no avanza. Los personajes secundarios no son más que accesorios constantes, con actuaciones sobre exageradas al estilo Pequeñas mentirosas, como el hermano de Love, su gemelo Forty (James Scully), un aspirante a director de cine, adicto y prepotente; a Henderson, el famoso y primera víctima de Joe en Los Ángeles que como si fuera experto en CSI logra borrar toda huella para hacer pasar la muerte como un suicidio; a la figura de Candance que en lugar de convertirse en una mujer con una estrategia inteligente para vengarse de Joe, se termina coronando como la vengadora más débil de la historia. A Delilah (Carmela Zumbado), la vecina que planea vengarse del artista que abusó de ella con un exposé similar al de Harvey Weinstein para terminar en la jaula de cristal sin necesidad alguna.

Sí, la jaula de cristal que sabe Dios cómo Joe logró instalarla en un centro de alquiler de depósitos sin que nadie se dé cuenta. Y es que esta segunda temporada está plagada de errores o resoluciones vagas sin grandes esfuerzos por mantener la sombra del thriller sobre la trama. Que Love asesine a Candance en el pasillo de los almacenes y de repente aparezca el cuerpo en el baúl de su coche no tiene ningún sentido. ¿Y el regadero de sangre tras cortarle la yugular, cómo lo limpió? ¿Cómo evadió las cámaras de seguridad que rodean centros de este tipo y en la calle? Son algunas de las preguntas que hacen volar mi imaginación ante la falta de respuestas y las resoluciones fáciles que da la serie.

Es cierto que You debía avanzar y renovar su argumento, pero la segunda temporada tiene más de sitcom que de thriller psicológico, con momentos ridículos (la secuencia de Joe haciendo acupuntura y reiki con un amigo de Love no hay por donde cogerla) que desperdician nuestra atención y echan por la borda lo conseguido con la primera. Y es solo al final, en su última secuencia, que nos sorprende dejando la puerta abierta a una tercera temporada con Joe encontrando su nueva obsesión en una vecina a la que no vemos la cara, mientras su novia asesina está embarazada. Una manipulación barata para abrir otra temporada mientras Joe y Love repiten la idea que ya vimos en Dexter cuando el protagonista mantenía una relación con la asesina Hannah McKay (Yvonne Strahovski).

No, lo de You no tiene perdón.

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