Nueva York detecta virus de la polio: ¿estamos ante un repunte de la enfermedad?

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AP

Menos de un mes después de reportar el primer caso de contagio de polio en una década, Nueva York informó haber encontrado restos de virus en sus aguas residuales. No es la única ciudad: Londres también hizo sonar la alarma hace unos meses y Malawi reportó un brote, el primero en África hace cinco años.

Suena como si un fantasma hubiera revivido. El virus de la polio, una enfermedad que solo es endémica en dos países y provoca un apenas puñado de casos al año, vuelve a estar en los titulares. Este 12 de agosto, de nuevo, Nueva York encontró rastros del patógeno en sus aguas residuales.

"El Departamento de Salud de Nueva York ha identificado poliovirus en las aguas negras de la ciudad, lo que sugiere transmisión local del virus (...) La polio puede llevar a la parálisis e incluso la muerte. Urgimos a los habitantes de Nueva York que no están vacunados a hacerlo ahora", publicaron las autoridades en un comunicado.

El 21 julio se reportó un caso de parálisis de un hombre joven sin vacunar de la misma ciudad, el primero registrado en Estados Unidos en casi una década. Posteriormente, hallaron restos del virus en las aguas residuales fechados un mes antes de este caso.

Desde que ha sonado la alarma, Nueva York ha abierto puntos de vacunación para inocular a todos los que no han recibido la inmunización contra esta enfermedad.

Lo mismo está sucediendo en Londres, Reino Unido, donde las autoridades se apresuran en vacunar a los menores de diez años después de haber encontrado varias muestras del virus también en sus redes de alcantarillado.

¿Por qué se están detectando poliovirus?

Ante este repunte de hallazgos, cabe preguntarse las razones detrás de la situación. ¿Es parte de una alarma mediática o realmente esta enfermedad puede volver a afectarnos como lo hacía antes?

Según proyecciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), las masivas campañas de vacunación que han logrado acercar la humanidad a la erradicación del poliovirus han salvado de la parálisis a 20 millones de personas.

En primer lugar, es importante destacar que ni Nueva York ni Estados Unidos a escala federal solían revisar sus aguas residuales en busca del virus de la polio. Solo lo han empezado a hacer a partir de detectar el primer caso de parálisis, que recibió un diagnóstico un mes después de empezar a mostrar síntomas.

Eso significa que es relativamente esperable encontrar estos rastros de los patógenos y que, probablemente, se seguirán encontrando. Forman parte de un mismo fenómeno, esta "transmisión comunitaria" que apuntan las autoridades sanitarias de la Gran Manzana, pero no significa que haya múltiples brotes de la enfermedad.

Por otra parte, volviendo a Londres, las autoridades sí buscan el virus de la polio en sus aguas negras de forma regular. Los rastros que encontraron en 2022 no son los primeros, pero sí hay una diferencia: este año se encontró un virus con capacidad de contagio y un un virus debilitado, como solía pasar.

Hay varios tipos de virus que provocan la poliomielitis: uno, el de polio salvaje, solo endémico en Pakistán y Afganistán y que es el virus que surgió de forma natural. El otro es el virus derivado de la vacuna oral contra la polio, que usa un virus vivo debilitado. Si este virus, después de atravesar el cuerpo de la persona que recibe la vacuna, contagia a varias personas no inmunizadas, puede llegar a mutar hasta volverse contagioso de nuevo.

Los virus encontrados en Londres y Nueva York son derivados de la vacuna. Sin embargo, Malawi reportó un brote de polio salvaje este año, el primero en África en cinco años.

¿Qué tan preocupados deberíamos estar?

No vale andarse con rodeos: la polio es una enfermedad temible. El virus afecta al sistema nervioso de las personas contagiadas y puede causar parálisis. Si esta parálisis llega al tronco y a los pulmones, alcanza a provocar la muerte.

Se calcula que una de cada 200 infecciones termina en parálisis y centenares de personas se pueden contagiar sin mostrar ningún síntoma. Actualmente, eso supone una buena noticia opacada por la siguiente conclusión lógica: este año probablemente mucha más gente se ha infectado sin que se haya detectado.

Antes de la invención de la vacuna contra esta enfermedad en la década de los 50, la poliomelitis mató y enfermó a millones de personas durante años. Le añade crueldad el hecho de que suele ensañarse entre la población infantil.

Es por eso que cualquier repunte, ya sea el brote en Malawi o los rastros en Londres y Nueva York, nunca son una buena noticia. Sin embargo, eso no significa que la enfermedad vuelva a ser común en los países donde se había erradicado, especialmente si la población sigue la pauta de inmunización.

La OMS recomienda una tasa de vacunación del 95% para evitar nuevos brotes de polio. Entre las interrupciones sanitarias de la pandemia de Covid-19, la desconfianza hacia las vacunas y el olvido del terror de la polio, las cifras suelen ser más bajas de lo recomendable. Por ejemplo, Nueva York reporta que un 86,2% de los niños entre 6 meses y 5 años han recibido la pauta completa.

Las vacunas están disponibles y la buena noticia es que, en los países donde la enfermedad ya había sido erradicada, no se administra la vacuna oral (que en algunas ocasiones puede derivar en nuevas infecciones) sino se administra una vacuna de virus inactivado, que es imposible que se convierta en un patógeno contagioso.

En ese sentido, es difícil imaginar que ciudades como Nueva York y Londres o países como Malawi vuelvan a ver decenas de niños y niñas paralizados como hace décadas; pero es fácil imaginar que el objetivo de erradicar esta enfermedad, una vez más, volverá a alejarse.

Y volverá a alejarse después de décadas de un esfuerzo ingente para eliminar la polio de la faz de la tierra. Solo entre 2018 y 2023, la OMS y la Iniciativa Global para la erradicación de la Polio (GPEI por sus siglas en inglés) planean dedicar 4.200 millones de dólares a este objetivo.

Millones de dosis de la vacuna se han administrado en todo el mundo y, en ocasiones, entre grandes dificultades: Afganistán, uno de los países donde la polio todavía es endémica, retomó a finales del 2021 sus campañas de inmunización después de que la llegada de los talibanes al poder paralizara la iniciativa.

La conclusión de la OMS es clara: "El fracaso en erradicar la polio en las últimas regiones podría resultar en un resurgimiento global de la enfermedad. Es por eso que es clave asegurarnos de que la polio queda erradicada de una vez por todas".