Crítica: Yesterday, la película con música de Los Beatles que peca de pura simpleza

Valeria Martínez

PUNTUACIÓN: 60/100

¿Y si Los Beatles no hubieran existido? Es la idea de la que parte Yesterday, la nueva película de Danny Boyle (Trainspotting, Slumdog Millionaire) en su primera colaboración con Richard Curtis (Notting Hill, Love Actually) y que se estrena en España el 5 de julio.

Danny Boyle es uno de esos directores que suele sorprendernos con cada una de sus películas. Le gusta jugar con elementos cargados de adrenalina y con historias comprometidas, a veces con más o menos acierto. Pero en esta ocasión regresa a la cartelera con una propuesta completamente diferente y formando dúo con otra figura emblemática del cine británico como Richard Curtis.

Imagen promocional de Yesterday (Cortesía de Universal Pictures)
Imagen promocional de Yesterday (Cortesía de Universal Pictures)

Juntos dirigen y escriben respectivamente Yesterday, una película que imagina cómo sería el mundo si de repente la música de Los Beatles desapareciera de la memoria colectiva. Con una premisa tan simple como que un apagón repentino provoca la amnesia definitiva del planeta, comienza esta historia sobre Jack, un músico de ascendencia india que lleva toda la vida intentando triunfar en la música. O al menos en enganchar a la poca audiencia que lo ve actuando en los pubs de siempre. Pero Jack no es tan bueno como cree, o como le hace creer su amiga y manager, Ellie. Que, evidentemente, está perdidamente enamorada de él. Y lo que ve como talento es pura admiración fruto del amor. Aunque él ni se da cuenta.

Jack sufre un accidente por culpa del apagón, y cuando despierta descubre que no existe ni rastro de Los Beatles. Él es el único que aparentemente mantiene el recuerdo. La premisa es simple pero ingeniosa, y así es como Jack ve que tiene la oportunidad de su vida por delante: apropiarse de las canciones originales del grupo inglés que nadie recuerda y transformarse en un cantautor de éxito mundial.

Y aunque al principio no le resulta nada fácil, al final la magia de las canciones de Los Beatles habla por sí sola y lo catapulta al estrellato internacional. Y es cuando comienza a codearse con Ed Sheeran -él mismo- y a sentir la presión de la industria y el mundo, sintiéndose un fraude, comienza a reconocer el amor que nunca vio pero tanto necesita.

A priori, la idea de Yesterday puede parecer básica y sencilla, pero es la unión de dos potencias como Boyle y Curtis junto a la inclusión de 15 canciones de Los Beatles que hace que genere curiosidad suficiente.

Imagen promocional de Yesterday (Jonathan Prime; © Universal Pictures)
Imagen promocional de Yesterday (Jonathan Prime; © Universal Pictures)

Para traernos esta historia, Danny Boyle buscó durante mucho tiempo al actor correcto descubriendo lo difícil que es encontrar a alguien con la capacidad de captar la magia de la música de Los Beatles pero sin sonar a karaoke. Lo hizo en Himesh Patel, un actor desconocido para el público internacional que consigue transmitir la simpleza de la historia y la magia de esos clásicos de siempre. Y resulta muy divertido verlo intentando recordar las letras de canciones que hoy por hoy son clásicos pero que no pertenecen a su generación.

El interés romántico lo interpreta Lily James (Mamma Mia! Una y otra vez), quien aporta el brillo más realista a la historia a través de un personaje que resulta el más cercano para la audiencia y el que representa el sufrimiento de un amor no correspondido.

Después de Bohemian Rhapsody y Rocketman resulta refrescante ver otro tipo de producción en donde canciones clásicas regresan a la gran pantalla, y aunque Boyle consigue dejar su sello en varias ocasiones, Yesterday bebe más del estilo e historias de Richard Curtis. Es tierna, romántica y por momentos cursi. Muy Curtis.

Imagen promocional de Yesterday (Jonathan Prime; © Universal Pictures)
Imagen promocional de Yesterday (Jonathan Prime; © Universal Pictures)

Yesterday no es de las mejores películas de Danny Boyle pero transmite una ternura inusual en su cine, siendo de esas producciones que funcionan siendo sencillas y que no pretenden más de lo que vemos, a pesar de tener una historia que podría haberse profundizado mucho más.

Es cierto que la película a veces roza el absurdo utilizando gags cómicos típicos de sitcom de los 80s, y la falta de química entre sus protagonistas resulta evidente; pero es la experiencia de un director como Boyle la que consigue que no termine por decepcionarnos del todo. A más de uno le resultará difícil no dejarse influenciar por la sensación de decepción ante una película que resulta tan simple, pero con el paso de las horas esa simpleza la hace más tierna y humana.

En resumen, Yesterday es un homenaje a la influencia y el legado de una banda tan clásica que se mantiene como uno de los fenómenos más importantes del siglo XX, y es por eso que la simpleza y la ternura conecta mejor con la audiencia. No es una película perfecta, pero es entrañable y llena de corazón.

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