‘Ya son las ocho’ no ha salido de un charco y ya se ha metido en otro

En Ya son las ocho, el programa que presenta Sonsoles Ónega en Telecinco, han saltado todas las alarmas. Y no solo por una cuestión de audiencias, que también; el magacín que habla de actualidad, política y corazón no consigue firmar un millón y medio de espectadores desde el pasado 21 de marzo. El mayor problema que ahora mismo tiene entre manos este espacio es su reputación, pues lleva una semana bastante agitada, en la que no ha salido de un charco y ya se ha metido en otro. Así que no le queda más remedio que pulir muy bien sus contenidos (y elegir con una exquisita pulcritud sus colaboradores) para no encadenar más polémicas.

El primer tropiezo de Ya son las ocho se produjo este 5 de abril. Ese día el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, acudía al Congreso de los Diputados de España del pasado martes 5 de abril. En un momento de su aparición pública comparó la situación del país que gobierna con el bombardeo nazi de Guernica en la Guerra Civil española.

Ese momento se comentó en Ya son las ocho, y una de sus colaboradoras, María Jamardo, aseguró que en aquel conflicto bélico ni el que bombardeaba era malo, ni los bombardeados eran tan buenos. Nadie de los presentes en el plató se atrevió a poner en duda su discurso, que generó multitud de comentarios en las redes sociales. Poca gente entendía que se dejase pasar por alto una sentencia que podría interpretarse como un blanqueamiento del fascismo. Algunas voces llegaron incluso a pedir que se hiciese un boicot a Ya son las ocho. Las palabras de Jamardo se replicaron en muchos medios de comunicación, su imagen se hizo viral en Twitter y puso en una tesitura complicada al programa.

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En la jornada de este 6 de abril Ya son las ocho volvió como cada tarde, y entre otros contenidos, realizaron una entrevista con una modelo curvy llamada Eva María Pérez. La joven se dedica a posar para diferentes firmas especializadas en ropa que se sale de los cánones de belleza habituales, pues su talla no es la que se encuentra con facilidad en las grandes cadenas de textil o en las más selectas firmas de moda.

En teoría, la intervención de Eva María estaba destinada a denunciar que el hecho de que haya diversidad de tallas en una firma como la de Kim Kardashian debería ser lo normal, y no una excepción que se convierta en noticia. Pero pronto algunos de los colaboradores le dieron la vuelta a la tortilla, y pusieron a Eva en el disparadero.

Miguel Ángel Nicolás preguntó quedónde está la línea de la estética y la línea de la salud. Porque muchas veces, este tipo de imágenes, no sé si promueven una vida saludable. Estaba juzgando a la modelo, que entraba por videollamada, por tener sobrepeso y trabajar con su imagen. Se ve que Eva, sabia y prudente, ya tiene preparada mil y una respuestas para todo tipo de críticas (disfrazadas de preguntas en este caso) y sentenció que hay personas de talla grande que se cuidan más que las personas delgadas. Y que cuando alguien está obsesionado con la delgadez y deja de comer nadie le pregunta si está mal de salud, pero que a las personas de curvy como ella sí.

Sonsones Ónega en 'Ya son las ocho'
Sonsones Ónega en 'Ya son las ocho'

Nicolás no quedaba contento con esta explicación, y otra colaboradora, Clara Courel, le daba la razón, pues cree que se está “fomentando” que la gente tenga talla grande, sin querer comprender los argumentos de la modelo.

En las redes sociales entonces acusaron al programa de “gordofobia”, o de propiciar la discriminación hacia las personas que tienen sobrepeso o tallas grandes. Igual Miguel Ángel Nicolás o Clara Courel no se daban cuenta de cuán hirientes podían ser sus ligeras apreciaciones, pues no entiende la batalla que para muchas personas es el estar gorda. Según ellos, se fomenta o promueve tallas que se alejan de una vida saludable con este tipo de campañas. Pues muy bien. Yo me pregunto si también señalarán a su propia cadena de fomentar una vida poco saludable cuando vemos anuncios, no ya de ropa, sino de hamburguesas y pizzas, por ejemplo. ¿O solo la van a tomar con la invitada, a la que ni siquiera tienen enfrente? ¿Dónde está la línea de la alimentación y dónde la línea de la salud?

En el tramo final de Ya son las ocho, el programa se centró, una vez más, en la guerra de Ucrania y Rusia, y entonces Sonsoles pidió la palabra para rectificar lo dicho por María Jamardo 24 horas antes. “Este es un espacio abierto, donde tienen cabida todos los criterios. A veces pasa, y ayer ocurrió, que esos criterios han resultado ofensivos para las convicciones de nuestros espectadores e incluso injustos con la historia”, explicó la presentadora, que luego pidió disculpas a quienes se hayan sentido injuriados. “Se hizo un mal uso de la libertad de expresión, que Telecinco garantiza siempre, y reitero en nombre de esta empresa, que es mi casa, que esa forma de interpretar la historia más dolorosa de España, no coincide en absoluto con nuestra forma de pensar y, desde luego, no con la mía”, finalizaba.

Estupendo, había cerrado el melón del bombardeo del Guernica, pero ahora tenían otra polémica en las manos, calentita, relacionada con la salud y las tallas grandes. ¿Se animará hoy Sonsoles a dar alguna explicación al respecto, ya que según sus propias palabras, “no pasa nada por pedir disculpas”? Si lo va a hacer, mejor que suceda a primera hora, y que dejen esa brecha cerrada, no sea que vayan a meterse en un nuevo jardín en el programa de hoy.

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