‘Xena, la princesa guerrera’ cumple 25 años: el legado de una serie transgresora

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El grito de guerra de Xena está grabado a fuego en la memoria de los espectadores de los 90. ‘Xena, la princesa guerrera’ se estrenó hace 25 años convirtiéndose en un fenómeno televisivo a nivel mundial, traspasando fronteras con su explosiva forma de recrear la historia y la mitología clásica, y convirtiendo a su protagonista, Lucy Lawless, en un icono de la cultura popular.

Un cuarto de siglo más tarde, Xena sigue muy viva en el recuerdo de muchos espectadores que vivieron sus épicas aventuras junto a Gabrielle durante seis temporadas plagadas de momentos inolvidables y episodios que saltaban del drama a la comedia con pasmosa facilidad. Hoy rendimos tributo a una serie transgresora, uno de los principales estandartes de las series fantásticas y de acción protagonizadas por mujeres.

Cartel promocional de 'Xena, la princesa guerrera' (Pacific Renaissance Pictures Ltd)
Cartel promocional de 'Xena, la princesa guerrera' (Pacific Renaissance Pictures Ltd)

El origen de ‘Xena’ tiene lugar en otra famosa serie, ‘Hércules: Sus viajes legendarios’, protagonizada por Kevin Sorbo. Sin embargo, el suyo es uno de los pocos casos en los que un spin-off superaba en popularidad e impacto cultural a su serie madre. La saga de Xena comenzaba en un arco de tres episodios de ‘Hércules’ que presentaba al personaje interpretado por Lucy Lawless como una villana. Su recibimiento fue tan positivo que decidieron darle su propia serie, un spin-off estrenado en 1995 que se emitió con éxito en más de cien países -incluida España, donde era muy popular en las tardes de La 2- y pasó a ser una de las series de culto más celebradas de los 90.

Detrás de ‘Xena’ (y ‘Hércules’) se encuentran Robert Tapert y Sam Raimi. Ambos creadores son conocidos por su particular estilo a la hora de aproximarse a los géneros fantásticos y la acción, fusionando drama, comedia física, violencia y acción exagerada en un cóctel inmediatamente reconocible. Rodada en Nueva Zelanda (lugar de nacimiento Lawless), donde parte de su equipo trabajaría más adelante en la trilogía de El señor de los anillos, Tapert y Raimi sacaron partido de los escenarios naturales del país para crear una serie muy ambiciosa para la época, a pesar de que el tiempo no la haya tratado bien en cuanto a su aspecto y efectos visuales.

La historia seguía a la princesa guerrera en su viaje de redención para expiar sus oscuros pecados del pasado, alzándose como una fuerte heroína heredera de Wonder Woman. Para ello contaba con la ayuda y compañía de su inseparable Gabrielle (Renee O’Connor), que también atravesaba su propia transformación de inocente campesina y barda a intrépida guerrera amazona. La relación entre ambas fue uno de los temas de conversación principales alrededor de la serie, ya que aunque nunca lo hizo oficial, todo apuntaba a que eran mucho más que amigas. Y es que el famoso “subtexto” lésbico que tanto se analizó no podía sugerirlo más claramente.

Aunque la serie recibió bastantes críticas por las disparatadas licencias que se tomaba a la hora de recrear la historia y reinterpretar las leyendas clásicas, lo cierto es que los fans de ‘Xena’ sabían perfectamente que no estaban viendo una ficción histórica rigurosa, sino una aventura fantástica de espíritu pop en la que cualquier cosa era posible. Semana tras semana, Xena y Gabrielle se topaban con criaturas monstruosas y se codeaban con versiones cómicas de los dioses clásicos en aventuras a cada cual más loca e irreverente (llegaron a hacer dos episodios musicales, excelente sobre todo el primero de ellos). Esa era parte de la magia de la serie, que no se tomaba demasiado en serio a sí misma. O mejor dicho, que sabía exactamente cuándo hacerlo.

El viaje de Xena y Gabrielle está lleno de momentos divertidos, pero también trágicos, ocuros y dolorosos, todos imprescindibles en el desarrollo de dos personajes que se ganaron el corazón de los espectadores. Su historia inspiró a muchas personas y ejerció una gran influencia en la audiencia femenina, con miles de chicas y mujeres queer a lo largo y ancho del globo descubriendo y aceptando su sexualidad gracias a ellas.

Sabiendo que las espectadoras estaban deseosas de ver algo que confirmase el romance entre Xena y Gabrielle, los guionistas jugaron con esta faceta de los personajes, aumentando los dobles sentidos y los guiños ambiguos al tema a medida que avanzaba la serie, e incluso encontrando la manera de que estas se besasen varias veces. Este queerbaiting resultó frustrante en muchas ocasiones, pero también se interpretó como la confirmación no oficial de que Xena y Gabrielle efectivamente eran pareja, en una época en la que mostrar abiertamente una relación LGBTQ+ protagonista en televisión todavía no se contemplaba.

El inmenso éxito de ‘Xena’ generó gran cantidad de productos derivados, desde libros y cómics a videojuegos, disfraces o muñecas, incluso una (infame) película de animación junto a Hércules, además de dar lugar a convenciones de fans en Estados Unidos y Europa dedicadas exclusivamente a la serie. Y no solo eso, también inspiró junto a ‘Buffy, cazavampiros’ una corriente de estudios culturales académicos dedicados al análisis televisivo de estas series de culto. Su influencia se puede notar en ficciones posteriores (The Witcher ha sido comparada a menudo con ella), y pese a que hoy en día ya no está tan presente en la cultura popular, se sigue considerando como uno de los programas más importantes de finales de siglo.

Aunque muchos espectadores nunca se la tomaron en serio y la tachan despectivamente de producto infantil o de serie B, lo cierto es que ‘Xena’ aunó muchas virtudes y es mucho mejor de lo que algunos piensan. Su desbordante imaginación, su tendencia a romper las expectativas y los clichés, sus asombrosos combates que desafían las leyes de la física y la gravedad, su dominio del humor meta y el carisma de sus personajes, tanto las dos protagonistas como los inolvidables secundarios (Joxer, Atolycus, Callisto…), hacen de ella una serie que trasciende la etiqueta de placer culpable.

Más allá de sus memorables efectos de sonido (whoosh!) y sus extravagantes tramas, ‘Xena’ sorprende por la riqueza de sus matices, por adentrarse en terrenos originales y por su compromiso con los fans (la última temporada es una carta de agradecimiento a ellos), que incluso acaban convirtiéndose indirectamente en personajes de la historia. Es más, se trata junto a ‘Expediente X’ de una de las primeras series en formar una gran comunidad fan en Internet.

Si la serie se hiciera ahora, sería mucho más fácil que Xena y Gabrielle fueran pareja romántica sin juegos o ambigüedades. De hecho, hace unos años se llegó a poner en marcha un reboot en la cadena NBC en el que, supuestamente, Xena sería abiertamente lesbiana, pero el proyecto fue cancelado en 2017 (Out). No obstante, la pérdida no fue tan dolorosa, ya que la nueva serie iba a ser un reinicio completo con nuevas actrices y muchos de sus fans no concebían un regreso de ‘Xena’ sin Lawless y O’Connor retomando sus papeles.

Con ‘Expediente X’ y ‘Buffy’ llegando a Amazon Prime Video, ahora le toca el turno a ‘Xena’ de aparecer con sus seis temporadas en alguna plataforma de streaming. De esta manera podríamos revivir y redescubrir una serie mítica que marcó a una generación y ayudó a muchas personas, adalid del empoderamiento femenino y referente indispensable de la televisión de los 90. Viéndola por primera vez y poniéndola en contexto, muchos comprenderían la importancia de su legado.

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