Wyoming: "'El Intermedio' me ha convertido en una persona que yo no era"

Por Ignacio Herruzo Martínez
Photo credit: Guillermo JImenez HEARST

From Diez Minutos

El presentador de El intermedio se ha lanzado a una nueva aventura literaria, su cuarto libro, La furia y los colores, que narra, siempre con ingenio y humor, como vivió la revolucionaria década de los 80, sus viajes en pandilla por una Europa libre y abierta y sus múltiples aventuras con el sexo, las drogas y la música. A sus 64 años, sigue dando conciertos por España casi todos los fines de semana.

¿Cómo surge el libro?

Yo quería contar lo que me había ocurrido, pero no como unas memorias como una biografía, porque no he hecho grandes cosas, sino como un testigo de lo que me había sucedido. Aprovechar mi biografía para contar como era le mundo que yo viví. Y le dije

a mi editora, ángeles, que me lo iba a tomar con calma, porque iba a empezar desde pequeño. Y, efectivamente, eso hice.

¿Y cuánto has tardado?

El primero que escribí me costó menos, pero este habré tardado como unos dos años, porque lo tomaba y lo dejaba.

¿Y lo has escrito tú sola o has tenido ayuda?

No, yo solito en mi casita, por eso me cuesta su tiempo. Todos los libros los he hecho igual.

¿Pueden considerarse tus memorias?

Yo no doy nombres reales, todos son inventados, sobre todo, por respeto a la gente que estaba a mi lado. Cuento mi versión y como viví. Yo recuerdo las cosas a mi manera. Una vez tocando con el reverendo, un buen cliente me dijo que yo era un gran testigo. En esa época yo trabajaba muy poco, como dos horas la día, y me planteé hacerlo así. Obviamente, lo que sucedió no coincide con mi concepción.

¿Hay gente que se sentido identificada con lo que has escrito?

Sí, hay amigos que me han comentado que era exactamente lo que ellos había vivido. Hay etapas, que por una extraña razón, no se cuentan. Eso pasó con la Transición, que no fue tan buena como se contaba. Fue una época en la que la gente quería salir de esa represión y de acabar con la evolución cultural. La gente quería entrar en la democracia y en la libertad.

¿Qué destacarías de todas esas vivencias?

Más que destacar alguna, yo creo que fue un periodo de mucha euforia. La represión y la incertidumbre estaba en el ambiente, pero como se veía la luz al final del túnel, se corría más hacia allí. Antes la reivindicación política te venía dada. Ahora la gente está más asentada. Y hubo algo muy bueno, al final de los 80, un vacío de poder grande que fue aprovechado en ciudades como Madrid y Barcelona para que pasara de todo.

Además, de la Movida, era la época de la carne, de los cafés, de las salidas… Estuvimos haciendo un show durante ocho años que empezaba a la un de la mañana, un lunes. Imagínate! Y se petaba. Y luego seguíamos de marcha. La gente no había vivido eso y apostaba en ese momento por hacerlo.

¿Este libro servirá para recordar a las generaciones que vienen lo que sucedió años atrás?

Esa ha sido mi intención. Ahora es sencillo porque existe internet y todo se puede contrastar, pero entonces no pasaba. He hecho una incursión en la historia basándome en datos reales, antes era un horror. Eso me ha ayudado mucho a escribir.

Te caracterizas por no tener pelos en la lengua, ¿este libro va a mostrar alguna parte tuya que no se conoce?

Pues en este libro me ha dado la posibilidad de contar lo que me ha dado la gana. Aquí me he explayado con todo.

¿Qué análisis harías del momento actual?

Está un poco complicado porque ahora los agentes externos intervienen en la política, y de manera descarada, como ha ocurrido con la CEOE, que se meten en todo y que no les corresponde.

¿Te sientes a gusto con tu papel en El intermedio?

Sí, lo que pasa es que es agotador. Me ha convertido en una persona que yo no era. Ahora cuando voy a cena comento todo lo que pasa en la política, y me enfado, algo que yo no hacía antes. Estoy totalmente intoxicado.

¿Y sigues con tus conciertos?

Claro. Toco casi todos los fines de semana de año, y por toda España.

¿Cómo te ha influido tu sincerad para trabajar?

Pues antes recibía propuestas para hacer eventos y presentaciones, y ahora ya no recibo ninguna porque no les gusta. Imagino que pensaran que soy controvertido, a saber. Pero no me importa.

¿Has tenido presiones por presentar El intermedio?

Yo, ninguna. Cuando llego todos los días ya tengo el guión hecho.

¿Qué balance haces de El intermedio?

Soy como el rey emérito, me llena de orgullo y satisfacción. Me ha servido para dos cosas, que la televisión sirve para difundir buenos mensajes. Estamos en prime time, y competimos contra el entretenimiento. Y hemos tirado por tierra eso de que la gente solo quiere cosas fáciles cuando llegan de trabajar, y el programa lo ha cambiado. Hemos hecho picos de audiencias con temas políticos y sociales de embergadura. La gente quiere saber y este programa es único.

¿Competir con El hormiguero debilita?

Pues nada más entrar nos meten una publicidad de 14 minutos. De tú a tú, es distinto.