Vuelven a estar de moda las famosas zapatillas de Beyoncé que alargan las piernas

·4 min de lectura

Seguro que recuerdas cómo hace diez años las reinas del street style se rindieron ante unas zapatillas que no eran como las demás. Su particularidad, más allá del velcro con el que se cerraban en la zona del empeine y de estar en muchos casos confeccionadas en dos tonos diferentes, estaba en la cuña que llevaban incorporada internamente y que te hacía ganar unos centímetros de más sin perder el estilo desenfadado e informal de ese tipo de calzado. Muchas de nosotras (entre las que me incluyo) se llevaron las manos a la cabeza ante tal crimen estilístico pero, tras el primer vistazo, terminamos sucumbiendo. Un claro "zasca" a la frase del "de este agua no beberé" que en el mundo de la moda debería ser impronunciable. 

Es más, no creas que se quedó como algo exclusivo para famosas y fashion victims, como ocurre con las piezas más controvertidas, finalmente terminaron por convertirse en todo un éxito de ventas y declinadas hasta el infinito por múltiples firmas. Sobre todo después de que en el año 2011 en uno de los momentos más álgidos de su carrera, Beyoncé lanza su video Love on top ataviada con estas sneakers en color negro. Un punto de partida que no solo provoca que se agoten por completo en todas partes sino que hace que la lista de espera para conseguir un modelo como el suyo se alargue hasta seis meses. 

Detrás de esta zapatilla que adoraban entre muchas otras Jessica Alba, Rosie Huntington-Whiteley, Gisele Bündchen o hasta la mismísima creadora de tendencias Sarah Jessica Parker, estaba y está Isabel Marant. Ella fue la encargada de idear esta genialidad-atrocidad que bautizó como Beckett, gracias a la cual se hizo de oro con los más de 600 dólares que costaba cada par y pudo expandir su negocio a lo grande en los Estados Unidos. 

Todo esto sucedió cuando todavía las redes sociales no registraban cada uno de nuestros movimientos ni funcionaban como foro de debate y, sin embargo, se podía sentir esa polaridad tan extrema entre ambos bandos divididos por esta creación de la diseñadora francesa, los que estaban dispuestos a pagar lo que fuera por estas zapatillas que habían sido declinadas en decenas de colores diferentes -incluso jugaban con varios a la vez gracias a sus velcros y recovecos- y los que las odiaban con todas sus fuerzas. 

NEW YORK, NY - APRIL 29:  Sarah Jessica Parker and Matthew Broderick Walking in Soho on April 29, 2013 in New York City.  (Photo by Raymond Hall/FilmMagic)
NEW YORK, NY - APRIL 29: Sarah Jessica Parker and Matthew Broderick Walking in Soho on April 29, 2013 in New York City. (Photo by Raymond Hall/FilmMagic)

Pero, como cualquier otro ascenso meteórico, lo que sigue siempre es una gran caída. Tanto es así que hasta la propia Isabel Marant renegó de su propia obra al ver que las tiendas se llenaban de imitaciones baratas nada agradables. "Se han convertido en algo súper vulgar, así que no siento que quiera ser la diseñadora de zapatillas con cuña", afirmó en el año 2014 en una entrevista a la revista The Cut.

Y es que efectivamente sucedió ese fenómeno de hartar una tendencia hasta acabar con ella. Su patrón había sido versionado hasta el infinito en lo que fue clave en el triunfo de la moda urbana de años después, estaba por todas partes y eso acabó siendo contraproducente. 

Ahora bien, ya se sabe que el tiempo todo lo cura y parece que es lo que le ha ocurrido a Marant porque, una década después de su éxito, acaba de poner a la venta Balskee, un nuevo modelo que es una adaptación del Bekett mejorado con una suela aún más gruesa que combina tonos como el rojo, el amarillo, el verde, el negro y el blanco. Su intención, dice, es la de rascar esos centímetros de más a nuestra figura pero sin renunciar a esa comodidad por la que tan firmemente hemos apostado en los últimos años renunciando a los tacones altos casi por completo. 

Aun no se han sentido los efectos de esta segunda ola fashion de las famosas zapatillas que alargan las piernas pero, viendo que son incluso las protagonistas de la campaña de Marant para el próximo otoño, todo apunta a que pegará bien fuerte no solo entre actrices y cantantes sino que esta vez, con Instagram de por medio, lo hará también entre las influencers. Sobre todo teniendo en cuenta que la mayoría ya no son esas millenials que contaban con un par en su armario sino que se trata de la generación Z, quien piensa descubrirlas por primera vez con todo lo que eso supone. 

Más historias que te puedan interesar

Nuestro objetivo es crear un lugar seguro y atractivo para que los usuarios puedan establecer conexiones en función de sus intereses y pasiones. A fin de mejorar la experiencia de nuestra comunidad, hemos suspendido los comentarios en artículos temporalmente