Volver: cosas que hacen que merezca la pena

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Photo credit: Valentina Valdinoci
Photo credit: Valentina Valdinoci

Volver a casa. Recuperar tu cama, tu taza, tu ducha.Recordar en qué día vives. Sentir lasprimeras brisas. Disfrutarlas en una terraza. El vino tinto. Ponerte chaqueta sin quitarte las sandalias. Encontrar dinero en un bolsillo de esa chaqueta. Empezar a leer tres libros a la vez. Quedar con las amigas. Reírte con ellas, de sus gracias y desgracias. Y de las tuyas. El caso es reírse. Más vino tinto, por favor. Tener tu wifi y descargártelo todo. Ver la nueva temporada de tu serie favorita de una sentada. Las tardes de sofá y mantita. Pensar ‘¿qué me pongo?’. Pensar ‘¿qué me compro?’. Estrenar ropa. Invertir en unas botas. Y un bolso.

Desayunar sano. Esto dura poco. El café del bar, en un vaso de papel que ponga‘nada mehace más feliz que despertarte cada mañana’. El primer día de trabajo, todavía morena y radiante. Bueno, mejor el segundo. El ‘brunch’ de los domingos. La luz, los colores, los atardeceres del otoño. Escuchar el primer ‘podcast’ de ELLE, ‘Perdiendo el hilo’,a ser posible por el Retiro. Y no hace falta que corras. Entrar en la cocina y encender el horno.

Hacer lentejas. Tomarte el trabajo con más calma. Porque nada es tan urgente ni seguramente tan importante. Tu segundo café del día, esta vez en el vaso pone ‘no me atreví a pedirte ir a tu casa porque soy un cortado’. Recordar los amores de verano. Encontrar nuevos amores. Reencontrarte con los viejos.

Sacar entradas para un concierto.
Cantar y bailar en el salón de casa. Descubrir sabores e inaugurar restaurantes. Llamar a los abuelos, sin preocuparte por la cobertura. Comprar bombones. El olor a nuevo de los libros. El olora setas. Estrenar todo tipo de libretas.Y lápices, y bolis. Volver a los ‘tuppers’ de tu madre. Y hacer ‘tuppers’ para tus hijos. Apuntarte al ‘gym’, aunque sólo vayas una vez. Comprarmás bombones. Y después proponerte un ‘detox’. Lavarte los dientes con cepillo eléctrico. Reconectar con la rutina. Bendita rutina. Y enseguida querer salir de la rutina. Recordar que el secreto de la felicidad no es hacer siempre lo que se quiere, sino querer lo que se hace.Y luego sacar un vuelo y volver a escaparte. Subirte a un tren y ver el mar. Soñar.

A mí me gusta septiembre. Porque queda un mes menos para el siguiente verano