Cómo se transmiten los virus en un avión (y dónde es mejor sentarse estadísticamente)

El avión es el medio más frecuente para la expansión internacional de los virus | Imagen Boris Roessler/dpa/AFP

La actualidad informativa sigue dominada por los virus. A las últimas noticias procedentes de la epidemia originada por el coronavirus de la ciudad de Wuhan en China, se suma la temporada de gripe que, mucho más discreta y desapercibida, está causando decenas de miles de muertes por todo el mundo. Solo en Estados Unidos, los CDC (Centros para el control y prevención de enfermedades) estiman que, por el momento, esta temporada de gripe ha causado 15 millones de contagios, 140.000 hospitalizaciones y 8.200 muertes. Por su parte, el coronavirus que monopoliza los telediarios ha tomado fuerza en los últimos días y según los datos más actualizados se han detectado ya más de 6.000 casos y se han registrado 167 víctimas mortales desde que se inició la epidemia hace algo más de un mes.

Pero sin duda lo más inquietante del coronavirus 2019-nCoV es la rapidez con la que ha llegado a otros lugares, registrando casos en 17 países diferentes por ahora. Las razones de esta veloz expansión son muy variadas y diferentes entre sí. Por un lado existen características propias del coronavirus que lo hacen más contagioso que otros coronavirus anteriores. Por ejemplo, y a diferencia del SARS de 2003, el nuevo 2019-nCoV puede contagiarse durante el periodo de incubación por lo que una persona podría tener el virus sin síntomas evidentes y aun así contagiar a otros. Durante ese periodo de incubación, que dura entre tres y siete días, se hace muy difícil detectar si alguien está contagiado.

Existen otras razones, que no afectan a las características propias del virus, pero que están propiciando esta rauda expansión por diferentes países. La más importante y fundamental es el mundo globalizado en el que vivimos hoy. Las ventajas de una conexión tan intensa por todo el planeta son incontables, pero conllevan determinadas contrapartidas. Hace tan solo unas décadas lo que pasaba en China apenas tenía repercusión en otros países, hoy ya no es así: cualquier desequilibrio (ya sea económico, social o sanitario como en este caso) influye directa y rápidamente en otros lugares.

Países con casos confirmados de coronavirus | datos a fecha 29 de enero

El principal motor de expansión de los virus a nivel internacional son, por supuesto, los flujos de personas y, en este ámbito, el avión es la fuente de contagio más frecuente, con mucha diferencia. Ciudadanos chinos de viaje a otros países, turistas extranjeros en oriente que regresan tras sus vacaciones, trabajadores que vuelven a casa durante unos por Navidad, emigrantes que aterrizan en otros países en busca de trabajo… En 2018, casi 12 millones de personas viajaron cada día, un impresionante total de más de 4.000 millones de trayectos en ese año. El mundo ha multiplicado por siete los viajes en avión en tan solo unas décadas y los virus han encontrado un cómodo y efectivo modo de transporte entre países.

Dicen que la experiencia es un grado, y afortunadamente, un elemento beneficioso que nos dejó la pasada epidemia de SARS en 2003 fue el inicio y publicación de diferentes investigaciones para averiguar cómo se transmiten los virus en los vuelos.  La propia Organización Mundial de la Salud publicó una guía de consejos técnicos sobre virus durante los vuelos en avión y equipos de investigación de todo el mundo realizaron estudios sobre patologías respiratorias y vuelos aéreos.

Un avión es un pequeño microcosmos del que no podrás salir durante el tiempo que dura el vuelo. Más de cien personas compartiendo un reducido espacio durante horas, sentadas unas junto a otras y procedentes de infinidad de lugares del mundo. Es el ambiente propicio para transmitir un virus y llevarlo fácilmente al lugar de destino una vez que se ha aterrizado.

Probabilidad de contacto directo con la persona infectada | Imagen Taylor Maggiacomo, datos Howard Weiss, Universidad de Pennsylvania

Cuando una persona infectada tose o estornuda, arroja gotas de saliva, moco u otros fluidos corporales. Si alguna de esas gotas cae sobre ti, o si las tocas y luego, por ejemplo, tocas tu cara, también puedes infectarte. Un reciente artículo en National Geographic nos ofrece dos pistas claves para el contagio: tiempo y distancia. Estar expuesto al contagio significa estar a unos dos metros de alguna de estas gotas con fluidos durante unos diez minutos. Según la guía de la OMS para aviones, la exposición a una persona infectada se define como estar sentado a una distancia de dos filas, con lo cual ya tenemos el primer consejo: si es posible, y el avión no va lleno, aprovecha los sitios libres y la distancia entre pasajeros.

Otro consejo es no moverse demasiado del sitio durante el vuelo, algo que evidentemente no es sencillo cuando se trata de vuelos de larga duración. Un estudio realizado en 2018 investigó los movimientos de los pasajeros durante el trayecto y sus datos mostraron que el 38% de los pasajeros abandonó su asiento al menos una vez, y el 24% se levantó dos veces o más, generalmente para ir al baño. Este análisis de los movimientos ayuda a identificar los lugares menos transitados, y por tanto más seguros para sentarse. El artículo publicado mostró que los asientos con menos probabilidad estadística de contagio son los de ventana y alejados de los baños.

Representación esquemática del sistema de ventilación de la cabina de un avión comercial | Imagen García Río, et al.

Otro de los factores a tener en cuenta es el aire que se respira en los aviones. La mayoría de los aparatos comerciales recircula aproximadamente el 50% del aire para mejorar las condiciones de humedad ambiental y de eficiencia energética. Por eso es muy importante que el aire sea filtrado para retener partículas menores de 0,3 µm de diámetro mediante filtros de alta eficiencia (HEPA). Aun existen muchas dudas sobre la seguridad de estos filtros HEPA frente a los virus, pero la utilización de los  filtros adecuados y la correcta renovación del aire en el avión disminuyen el riesgo de infección. El problema es que aún no existe una legislación que obligue a su utilización en la mayoría de los países. El 15% de los vuelos con más de 100 pasajeros realizados en Estados Unidos no llevaba filtros HEPA y esta cifra es considerablemente mayor en los aviones más pequeños que realizan trayectos regionales.

Las noticias actualizadas informaban ayer que las víctimas por este nuevo coronavirus han superado ya las que dejó la epidemia de SARS en 2003. Al menos las investigaciones que se realizaron en aquel entonces pueden sernos de alguna utilidad para este nuevo brote.

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Referencias científicas y más información:

Olsen, Sonja J., et al. “Transmission of the Severe Acute Respiratory Syndrome on Aircraft”. New England Journal of Medicine, Taylor and Francis+NEJM, DOI:10.1056/NEJMoa031349.

García Río, Francisco, et al. «Patología respiratoria y vuelos en avión». Archivos de Bronconeumología, vol. 43, 2007, DOI:10.1016/S0300-2896(07)71035-9.

Amy McKeever “Here’s how coronavirus spreads on a plane—and the safest place to sit” Science Explainer, National Geographic