La violación que acabó con la carrera de Kelly McGillis, la estrella femenina de 'Top Gun'

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Por Alberto Cano.- Michelle Pfeiffer, Sharon Stone, Kim Basinger o Kim Cattrall fueron algunas de las muchas estrellas de Hollywood que surgieron durante los 80. Todas ellas han seguido trabajando, están muy presentes en los medios y son ampliamente recordadas por el público. Pero no todas las actrices que alcanzaron el éxito en aquella década han corrido la misma suerte.

Es el caso de Kelly McGillis, la actriz que interpretó a la instructora de vuelo Charlotte Blackwood en Top Gun. Debutó en cine en 1983 con Reuben, Reuben y llegó a la fama en 1985 gracias a su papel junto a Harrison Ford en Único Testigo de Peter Weir, cinta por la que obtuvo su primera nominación al Globo de Oro, aunque fue su papel junto a Tom Cruise en la mítica cinta de pilotos de Tony Scott lo que la reafirmó como un icono.

Actress Kelly McGillis from the film
Actress Kelly McGillis from the film "We Are What We Are" visits the IndieWire Studio at Chase Sapphire on Main Street during the Sundance Film Festival on Saturday, Jan. 19, 2013 in Park City, Utah. (Photo: Evan Agostini/Invision for Chase Sapphire/AP Images)

Las oportunidades le empezaron a llover, sin embargo, McGillis decidió tomar distancia del cine y vivir una vida tranquila fuera de los focos. Los motivos de su partida se relacionaron con un consumo abusivo de alcohol y drogas y desde entonces los medios solo han tenido hueco para ella para hablar de su envejecimiento y cambio físico. Sin embargo, detrás de su partida hay una triste historia de una violación y sexualidad reprimida en un Hollywood moralmente muy cuestionable en aquellos años.

Este relato se remonta a febrero de 1982, justo en los albores de su carrera. McGillis, que se encontraba en su apartamento en Central Park West en Nueva York compartiendo una velada con una amante, tuvo que enfrentarse a la agresión de dos adolescentes que irrumpieron en su apartamento a la fuerza. Los agresores ataron a las dos mujeres, las violaron y las amenazaron con matarlas a golpes.

La actriz, que en aquel momento solo tenía 24 años, pudo denunciar a los dos violadores e identificar a uno de ellos ante la policía través de fotografías. Leroy Johnson, adolescente de 15 años con antecedentes, fue detenido como culpable de la violación y se enfrentó a una pena de tres años de cárcel, aunque nunca se supo de la identidad del otro agresor. Sin embargo, lo que parecía un final feliz terminó siendo el inicio de una pesadilla que conduciría a Kelly McGillis al abismo.

En primer lugar, porque McGillis estaba llevando su vida sexual en secreto y el caso la llevó a exponerla en exceso. La estrella femenina de Top Gun, que la noche de la agresión se encontraba junto a una mujer en su apartamento, declaró abiertamente ser lesbiana en 2009 en una entrevista con SheWired, pero en los inicios de su carrera en los 80, mantener su orientación sexual en secreto era una prioridad ante el miedo a que esta le cerrara las puertas de Hollywood.

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Además, McGillis acababa de salir de una problemática relación con Boyd Black, antiguo compañero de estudios, haciendo que la suma de traumas la condujeran a caer en la bebida: “Bebí mucho. No podía comer. Me movía incesantemente y tenía pesadillas. Como tenía tanto miedo de irme a dormir por la noche, bebía”, afirmaba la actriz años después en declaraciones recogidas por el Daily Mail.

Pero aparte, la actriz se mostró muy reacia a aceptar papeles con una alta carga sexual o implicaran escenas de violación. Un caso muy notorio fue el de Acusados, la película por la que Jodie Foster ganó su primer Óscar a Mejor Actriz en 1988. Tras la fama obtenida por Top Gun, fue a McGillis a quien inicialmente se le ofreció el papel protagonista en este drama judicial sobre una violación a una joven, pero lo rechazó, pasando a obtener un rol secundario en vez del principal. De haber aceptado protagonizar la cinta, tal vez el devenir de su carrera hubiera sido muy diferente.

No obstante, ese mismo año sí se prestó a protagonizar contenido sexual en El cazador de gatos, experiencia que la llevó a querer alejarse definitivamente del foco mediático. Se trataba de un thriller dirigido por Abel Ferrara, cuyo alto contenido erótico y la contratación de una doble de cuerpo para el rodaje generaron grandes inseguridades en la actriz.

En una entrevista en 2001 para Independent, McGillis, calificó la película como “la experiencia más odiosa de mi vida”, achacando la culpa a su director. “Dije: «Si esto es lo que va a ser actuar, no lo haré ». En el último día de rodaje, afirmé: «¿Terminaste conmigo?» Él dijo: «Sí ». Entré en mi caravana, me afeité la cabeza y le dije «Que te jod**, no quiero volver a actuar nunca más»."

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En 1989 se casó con Fred Tillman, un millonario dedicado a la venta de yates con el que vivió una paradisiaca aventura navegando por el Caribe y se mudó a Key West, Florida, en donde dejó de lado el cine para abrir su propio restaurante llamado Kelly’s. A pesar de su orientación sexual, la actriz ha admitido haber sido feliz junto al empresario, con quien tuvo a sus hijas Kelsey y Sonora.

Aunque esta relación no estuvo exenta de escándalos, puesto que a mediados de los 90 Tillman fue pillado insinuándose a una policía que se hacía pasar por prostituta. Su relación sobrevivió, pero en 2002 decidieron romper definitivamente su matrimonio. Estaba locamente enamorada de Fred, pero, en el fondo, siempre supe que no era la verdad. Nunca fui deshonesta con él sobre mi pasado, pero fue una gran lucha conmigo”, admitió para The New York Times.

Durante este tiempo estuvo saliendo con Melanie Leis, camarera del negocio que regentaba junto a Tillman cuya relación salió a la luz en 2010 tras su salida del armario. Sin embargo, ambas rompieron en 2011. Pero McGillis ya había dejado atrás sus demonios. No solo por estar fuera del armario, sino por haber superado sus adiciones a las drogas y al alcohol tras asistir a rehabilitación.

Tuvo que hacer frente a una nueva agresión en 2016, cuando una mujer entró en su casa a la fuerza y se lanzó a atacarla, pero superado su trauma pasado, la actriz sobrellevó la situación y el caso se saldó con la detención de la agresora. De hecho, tomó la decisión de pedir su permiso de armas para tomar cartas en el asunto en próximas ocasiones.

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A pesar de su retirada de los focos, no se alejó al completo del cine. A lo largo de los años ha seguido protagonizando pequeñas producciones de bajo presupuesto o serie B en las que ha pasado muy desapercibida. Aunque los medios han seguido hablando de ella, pero no por su trabajo, sino por su notable envejecimiento. Pero McGillis se siente muy orgullosa de su cambio físico y de no someterse a retoques estéticos para ocultar el paso del tiempo.

“No creo que haya algo más hermoso que una mujer que lleva su edad con gracia. Me encanta ver a una mujer con todas sus arrugas. Es una vida que se ha vivido. Creo que las personas que parecen extrañas son las que tienen las caras hinchadas", afirmaba en una entrevista para Act Two.

Pero aunque su físico sí tenga hueco en los medios, su figura no lo tiene dentro de la industria, donde está completamente olvidada. De hecho, no va a tener presencia alguna en la secuela de Top Gun que llega a los cines este 2021, en donde el interés romántico de Tom Cruise ha sido sustituido por un nuevo personaje interpretado por Jennifer Connelly. En una entrevista con ET, McGilis reconoció que nadie la ha llamado para ofrecerle un papel en la historia, ni siquiera para un cameo. Incluso reconoce que no mantiene contacto con nadie del equipo de la original, ni siquiera con Tom Cruise.

“Sabes qué, no sé ni cómo responder porque no ha sucedido”, admitía la actriz.No mantengo contacto con nadie. Creo que he hablado con un par de personas ocasionalmente, pero la verdad es que las películas son situaciones de trabajo extrañas porque hay un montón de personas de diferentes partes del mundo que se unen”, matizaba.

Toda su historia es realmente triste, porque deja evidencia la dureza de trabajar en un Hollywood aún moralmente cuestionable. El trato de los medios al priorizar sus adicciones y físico por encima de su historia de violación o de la industria al no tener en cuenta las implicaciones de su caso fue muy cuestionable, terminando por hundir una carrera que podría haber llegado muy lejos. Aunque actualmente Kelly McGillis parece vivir una vida feliz, teniendo papeles ocasionales en pequeñas películas, trabajando como profesora en el The New York Studio for Stage and Screen o incluso sirviéndose de su experiencia para ayudar a otros adictos y alcohólicos en centros como el Seabrook House de Bridgeton.

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