Vida extraterrestre inteligente: ¿existen pruebas de su existencia?

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Photo credit: David Wall - Getty Images
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“Existen dos posibilidades: que estemos solos en el universo o que no lo estemos. Ambas son igual de terroríficas”.

Esta profunda cita se le atribuye a Arthur C. Clarke, el autor de la célebre obra El centinela, escrita en 1948 y la que se basaría después una de las mejores películas de ciencia ficción, 2001: Odisea del espacio (1968), de Kubrik.

Qué duda cabe de que cuando logremos hallar alguna prueba, tanto de si existen otras criaturas en el universo como de si no, ese día marcará un hito en la historia de la humanidad. Por desgracia, parece muy complicado obtener una evidencia física. Y las razones son muy diversas.

En este artículo, vamos a explorar qué se ha escrito sobre las probabilidades que habría de que exista vida en otros planetas, de que esta vida pueda ser ‘inteligente’ (según nuestros propios criterios) y de las probabilidades que tendríamos de contactar con alguna de estas supuestas criaturas.

Photo credit: David Wall - Getty Images
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La ecuación de Drake

Una figura muy destacada sobre esta cuestión es Frank Drake, que actualmente es profesor emérito del instituto SETI, acrónimo en inglés de Search for Extra Terrestrial Intelligence.

Drake desarrolló su famosa ecuación en los años 60 para calcular cuántas civilizaciones inteligentes habría SOLO en nuestra galaxia.

N = R* · fp · ne · fl · fi· fc · L

Esto es lo que significa cada variable:

N es el número de civilizaciones que podrían comunicarse con nosotros, la incógnita.

R* es el ritmo de formación de las estrellas de nuestra galaxia.

fp es el número de estrellas de la galaxia con planetas en su órbita.

ne es el número de planetas capaces de albergar vida, habitables.

fl sería la fracción de esos planetas en los que, efectivamente, la vida se habría desarrollado.

fi es la fracción de esos planetas con vida en los que ha prosperado la vida INTELIGENTE.

fc son aquellos planetas con vida inteligente que habrían desarrollado la tecnología adecuada para comunicarse con nosotros.

Por útlimo, L vendría a ser el ‘lapso de tiempo’ en el que una civilización como esta puede existir (no es eterna, igual que no lo será la nuestra).

Drake se posicionaba en el PEOR escenario de todos, si quisiésemos encontrar vida, el que daría el número más bajo de civilizaciones contactando con nosotros.

Y el peor escenario, teniendo en cuenta que hay entre doscientos y cuatrocientos mil millones de estrellas en la Vía Láctea, es que la probabilidad de hallar una civilización inteligente comunicándose con el exterior es de 0,00000003%. Un número que puede parecer pequeño pero es absolutamente brutal: hablamos de hasta diez civilizaciones detectables solo en nuestra galaxia. Esta posibilidad resulta inquietante, tanto si este número es cero como si es uno, cien, mil o cien mil.

Pues bien, suponiendo que fuera cierta la hipótesis de Drake; eso significaría que debería haber señales detectables de una civilización extraterrestre llegando a la Tierra, de la misma manera que nos llegan señales de rayos gamma procedentes de eventos violentos de otros cuerpos estelares, que son detectables por nuestros instrumentos.

La Tierra es bombardeada con radiación electromagnética procedente del espacio a diario, por estos eventos. Pero las señales electromagnéticas también son una muestra de la actividad avanzada de una civilización. De hecho, los humanos estamos emitiendo ondas de radio al espacio en este momento.

Si hay señales detectables de una civilización extraterrestre, hasta ahora esto no se ha producido. Pero si es tan probable que exista alguna, según la ecuación de Drake, ¿por qué aún no la hemos detectado? De esta reflexión nace la famosa paradoja de Fermi.

Si te interesa este tema, te recomendamos encarecidamente ver la Contacto, una de las mejores pelis sobre extraterrestres, que es un clásico obligatorio para todos los amantes de la ciencia.

Aviso a navegantes: te habrás fijado en que estamos obviando aquí las supuestas detecciones de ovnis manifestadas por diversos individuos desde hace décadas. Es deliberado. Los ovnis (objetos voladores no identificados) pueden ser desde aviones, satélites, nubes extrañas o incluso espejismos. Y dado que no hay evidencia científica de que alguno de estos se corresponda con una nave extraterrestre, no los tendremos en cuenta en nuestro análisis.

Para cuando detectemos la señal de una civilización extraterrestre, tal vez ellos ya estén muertos

Supongamos que fuésemos capaces de detectar alguna de estas señales procedentes de algún lugar de la Vía Láctea, que de hecho detectásemos alguna de ellas. Y lo que es más, que quisiésemos contestar y comunicarnos con ellas. Para el momento en que estas señales electromagnéticas lleguen a la Tierra, hay varias posibilidades.

La primera: que cuando se produzca la detección, esa civilización ya haya desaparecido.

La segunda: que haya habido radiación electromagnética que haya sido detectable por la Tierra durante un tiempo primitivo en el que el ser humano no disponía de la tecnología para detectarlas.

Y la tercera: que haya señales que han sido emitidas y que todavía están por llegar.

Estas tres posibilidades teniendo en cuenta que las señales de radio electromagnéticas hayan cubierto una zona detectable por nuestros instrumentos.

Aquí vemos que el espacio tiempo sería lo que imposibilita una comunicación entre la civilización humana y otra posible civilización extraterrestre. Y también limita, no solo la detección, sino también la posibilidad de ser detectados.

Photo credit: bother7 / 500px - Getty Images
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Los humanos llevamos transmitiendo ondas de radio durante los últimos ochenta años, un periodo muy corto de tiempo en comparación con la historia de la humanidad, y no digamos de la propia Tierra. Además, nuestras ondas de radio cubren menos de un 0,001 % del tamaño Vía Láctea.

Por tanto, estas limitaciones nos harían vivir ajenos a la posibilidad de un encuentro o una comunicación con una civilización extraterrestre, y provocarían que viviésemos, tanto ellos como nosotros, aislados en nuestra propia burbuja espacio-temporal.

Tal vez por esto nunca logremos ese contacto, con el que tanto sueñan muchos científicos, y que sin duda cambiaría el rumbo de la historia y nuestra propia autoconcepción como seres vivientes, como criaturas pensantes.

Vida extraterrestre NO inteligente: ¿estamos a punto de encontrarla?

Hasta ahora, a lo largo del artículo hemos hablando de una (o más de una) posible civilización inteligente y capaz de comunicarse, un contacto que parece complicado por estas limitaciones que hemos comentado.

Pero el encuentro de vida simple fuera de nuestro planeta (microbiana o incluso en forma de organismos algo más complejos) es algo muchísimo más probable e inmediato, y que puede que no tengamos que irnos demasiado lejos para encontrarla.

En nuestro propio sistema solar hay unos cuantos candidatos que podrían albergar vida, concretamente, lunas congeladas que podrían estar escondiendo un rico ecosistema marino extraterrestre bajo el hielo. Y cabe esperar que muy pronto lancemos misiones especiales para perforar el hielo de estas lunas. Además, estamos hallando cada año un puñado de nuevos exoplanetas, y tal vez alguno de ellos sea prometedor para albergar vida.

Sea inteligente o no, la vida que encontremos en el futuro abre otra ventana de discusión en el que no cabe profundizar aquí. Llegado el momento, deberemos reflexionar mucho más sobre nuestra condición como seres y nuestro lugar en el universo.

Cuando el ser humano comience a explorar el sistema solar y a realizar descubrimientos, incluso a colonizar otros cuerpos celestes, habrá que poner en práctica algunos principios de derecho; es decir, habrá que regular ajo qué marco legal se gestiona todo esto. Y ya no solo hablamos de criaturas, sino de las reservas de gas natural que hay en Titán, que dispone de océanos de este potencial combustible; o los minerales como el oro y el platino de los asteroides.

Todavía quedan varias décadas, o incluso cientos de años para que estas cuestiones deban preocuparnos. Pero los humanos estamos dando los primeros pasos en el camino de ampliar nuestra civilización hacia lo desconocido.

Y, para terminar, otra cita del visionario Arthur C. Clarke: "La única posibilidad de descubrir los límites de lo posible es aventurarse un poco más allá de ellos, hacia lo imposible".

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