La vida marcada por la tragedia del soltero de oro español y rey del vino

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La Marca España está que se sale. Si hace unas semanas Dabiz Muñoz era elegido el mejor chef del mundo, el pasado fin de semana el vino Castillo Ygay Reserva 2010 era elegido el Mejor Vino del mundo en la Wine Spectator's New York Wine Experience y con él la bodega Marqués de Murrieta (ubicada muy cerca de Logroño, en La Rioja) volvía a estar en la primera plana como una de las mejores y más prestigiosas de nuestro país. Al frente de esta empresa se encuentra el bodeguero Vicente Cebrián-Sagarriga, aristócrata y empresario de éxito que es además a sus 51 años uno de los solteros de oro españoles. 

MADRID, SPAIN - OCTOBER 29:  Vicente Dalmau attends Gentleman 15th anniversary party at casino de Madrid on October 29, 2018 in Madrid, Spain.  (Photo by Carlos Alvarez/Getty Images)
MADRID, SPAIN - OCTOBER 29: Vicente Dalmau attends Gentleman 15th anniversary party at casino de Madrid on October 29, 2018 in Madrid, Spain. (Photo by Carlos Alvarez/Getty Images)

Su nombre completo es Vicente Dalmau Cebrián-Sagarriga y es, como decíamos, aristócrata y por partida doble, ya que ostenta los títulos de conde de Creixell y barón de la Pobadilla, ambos heredados de su padre. A él la pasión por el vino le viene desde muy niño, cuando en su familia contaban con una bodega en las Rías Baixas gallegas como afición. Su madre, María Jesús Suárez Llanos (fallecida en 2019), conoció allí al que sería su marido, Vicente Cebrián Sagarriga, que pasaba los veranos en la casa de sus abuelos en Galicia. Allí es donde hoy, la bodega familiar produce un vino albariño llamado Pazo de Barrantes, un edificio que pertenece a su familia materna del siglo XVI. Su padre tuvo la oportunidad de empezar a formar parte de la propiedad de Marqués de Murrieta a mediados de los años 80 y se hizo con la total propiedad de la bodega (menos con el título que sigue siendo parte de la familia Murrieta), dedicándose por completo a este negocio, aunque también llevó a cabo otros como la puesta en marcha de Antena 3 Radio o empresas relacionadas con el mundo de la construcción. Además, fue propietario de un banco en Valencia y accionista del diario Ya en Madrid.

MADRID, SPAIN - MAY 07:  Eugenia Martinez de Irujo and Vicente Dalmau attend the Mutua Madrid Open tennis tournament at La Caja Magica on May 7, 2015 in Madrid, Spain.  (Photo by Europa Press/Europa Press via Getty Images)
MADRID, SPAIN - MAY 07: Eugenia Martinez de Irujo and Vicente Dalmau attend the Mutua Madrid Open tennis tournament at La Caja Magica on May 7, 2015 in Madrid, Spain. (Photo by Europa Press/Europa Press via Getty Images)

Dos tragedias familiares 

Poco antes del nacimiento de Vicente, una gran tragedia sacudía a la familia, según explicaba El Mundo. La madre de su padre, María Cristina Sarriaga, baronesa viuda de Pobadilla, tuvo un terrible accidente de tráfico en el que perdió la vida tanto ella como dos de sus cinco hijos, dejando al progenitor de Vicente huérfano de madre con tan solo 16 años. En el accidente también fallecieron la tía abuela del aristócrata, Julia Sagarriga, y su marido, Pedro Jordán de Urries y de Ulloa, marqués de Conquistas, algo que hizo que los títulos pasaran a manos de la familia paterna del hoy bodeguero de éxito. 

Vicente vivió una infancia feliz en Madrid, donde estudió en el Colegio Británico, uno de los más prestigiosos de la capital y en el que conoció a Eugenia Martínez de Irujo, gran amiga hoy suya, y tras la compra de su padre de la bodega, en plena adolescencia, la familia se trasladó a La Rioja y cambió la capital por el campo y los viñedos, donde un jovencísimo Vicente aprendió desde cero lo que era cultivar vides y todo el proceso hasta la producción de un vino. No llegó mal el cambio de ciudad, al contrario, se ilusionó con esa nueva aventura que tenía por delante. El joven estudió Administración de Empresas y Derecho en la Universidad de Navarra y desde que tuvo 16 años comenzó a estar vinculado con la bodega familiar primero en la parte comercial y luego como director de exportación cuando solo tenía 18 años. Empezó a viajar por el mundo mientras trataba de sacar adelante su carrera. 

Pero la tragedia volvía a cebarse con su familia y en 1996, cuando apenas tenía 47 años, fallecía su padre como consecuencia de un infarto fulminante a la salida de una cena en el Club Puerta de Hierro de Madrid. En ese momento, Vicente tenía 25 años y tuvo que ponerse al frente de la bodega sin más opción. "Al margen de perder a mi padre a una edad tan joven, me quedé con todos sus proyectos, que fui minimizando hasta concentrarme solo en el vino, donde yo me había educado y era un mundo que me apasionaba", explicaba en Nius Diario. "Tuve que soportar la presencia de oportunistas y carroñeros que vaticinaban mi fracaso y pretendían aprovecharse de las circunstancias. Quizás fue en ese momento cuando me forjé la imagen un poco chulesca que algunos me echan en cara. Era muy joven y no tuve más remedio que crear una especie de caparazón para defenderme", explicaba en Expansión.

Vicente FULL Dalmau  (Photo by Quim Llenas/Cover/Getty Images)
Vicente FULL Dalmau (Photo by Quim Llenas/Cover/Getty Images)

El negocio familiar a lo más alto

"Nuestros padres iniciaron un gran proyecto empresarial y familiar que hoy intentamos continuar con su misma fuerza e ilusión. Nos transmitieron el valor de la familia, nos enseñaron a sonreír diariamente al esfuerzo y el sentido del sacrificio. Nos transmitieron la necesidad de respetar y ser fieles a nuestro pasado sin desatender nuestro futuro, siempre mirando hacia delante. Nos regalaron su fe, su confianza, su amor por la vida y por quienes nos rodean, sus ganas de dar siempre. En definitiva, su entrañable forma de vivir", escribe el propio Dalmau en la web de la bodega. Él es el presidente de Marqués de Murrieta y sus tres hermanas le han dejado liderar un proyecto que ha llevado a lo más alto. Solo una de ellas, Cristina, trabaja en los viñedos. Las otras dos se mantienen al margen: Silvia es farmacéutica y directora de una consultora estratégica; y Alexia, es jefa de diseño en unos grandes almacenes.

Vicente ha logrado lo impensable con la bodega que heredó de su padre, apasionado de la profesión y del sector. Trató de ser fiel a sus principios, de no correr para no cometer grandes errores y lanzó nuevos vinos al mercado con éxito. Hoy los vinos de Marqués de Murrieta facturan unos 15 millones de euros y producen 1,4 millones de botellas anualmente, de las cuales se exportan el 70 por ciento a cien países.

MADRID, SPAIN - MAY 10: Nieves Alvarez (2R), Maria Leon (2R) and Vicente Dalmau (R) attend the Mutua Madrid Open tennis tournament at La Caja Magica on May 10, 2015 in Madrid, Spain.  (Photo by Europa Press/Europa Press via Getty Images)
MADRID, SPAIN - MAY 10: Nieves Alvarez (2R), Maria Leon (2R) and Vicente Dalmau (R) attend the Mutua Madrid Open tennis tournament at La Caja Magica on May 10, 2015 in Madrid, Spain. (Photo by Europa Press/Europa Press via Getty Images)

Soltero de oro con solera

"Tengo poco de conde y de barón y nada de marqués", decía divertido en una entrevista en Expansión, dando buena muestra de que él lo de los títulos no lo tiene a gala y que su éxito es obra de su esfuerzo y dedicación. En cuanto a su vida sentimental, el conde de Creixell siempre ha tenido fama de conquistador y de hombre caballeroso. Él no es dado a dejarse ver en compañía de sus parejas aunque en 2017 saltó a las páginas de las revistas del corazón por su relación con la bloguera y relaciones públicas María León Castillejo, hija de los marqueses de la Cañada. En 2016 volvió a posar con una atractiva joven. Se trataba de su nueva pareja, la modelo valenciana Marta Ortiz, un rostro muy conocido de las pasarelas internacionales (ha desfilado para firmas como Chanel en la Semana de la Moda de París) y con la que estuvo durante casi dos años. Rompieron, según Abc, a finales de 2017.

Entre sus grandes amigas se encuentran la modelo Nieves Álvarez y Eugenia Martínez de Irujo, a la que conoce desde que iban juntos al colegio y con la que se ha dejado ver en algunos eventos como el Mutua Madrid Open de tenis. Monárquico confeso, mantiene una buena relación con don Juan Carlos, que en 2014 fue el encargado de inaugurar la restauración del Castillo de Ygay. El rey emérito eligió además un Castillo Ygay de 1925 para brindar en su abdicación con su hijo, el entonces aún príncipe Felipe

Cuenta Vicente Cebrián-Sagarriga en la web de su empresa que le hubiera gustado inventar una máquina del tiempo para poder ir hacia atrás y hacia adelante siempre que quisiera; que es fan de la música de Julio Iglesias y que se le da bastante bien la cocina, aunque para él 'la mejor comida', es un buen vino. Además, es un gran aficionado a viajar, aunque no tiene mucho tiempo para hacerlo, a la Fórmula 1 y es seguidor del Atlético de Madrid. "Soy feliz. Mi receta es levantarme con alegría, con entusiasmo, con ganas de esforzarme. Estoy lleno de ilusión y me encanta transmitir esa ilusión", decía en Revista Escaparate. Cualidades, sin duda no le faltan, para ser el soltero de oro más deseado del panorama empresarial patrio.

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