De viaje por la Costa Brava que cautivó a Ava Gardner, Katherine Hepburn y Gala Dalí

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Photo credit: Bettmann - Getty Images
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En el mirador de Vila Vella, en Tossa del mar, con vistas a la playa de Codolar, se encuentra una estatua de bronce con figura de mujer sobre una plataforma. Ella es Ava Gardner, la actriz de Hollywood que visitó este enclave catalán a los 28 años acompañada de James Mason y Mario Cabré para rodar la conocida película Pandora y el holandés errante (1950). Sería la primera vez que pisaría España, pero no la última pues, antes de vivir en Madrid, se enamoró perdidamente de este municipio catalán.

Bañada por el Mediterráneo, Tossa del mar ofrece una gran cantidad de actividades y rincones con encanto para visitar. No es de extrañar que a la actriz le conquistara este paraje ya que, flanqueando a la playa principal se encuentra su castillo, una construcción del siglo XII amurallada que se encuentra emplazada en un lugar de película.

Dentro de esa muralla está el casco antiguo de Tossa del mar, Vila Vella, un recinto declarado Monumento Artístico Nacional con callejones de piedra, cuestas desde las que se puede parar a ver las espectaculares vistas que lo rodean, flores que decoran las casas y un Museo Municipal ubicado en lo que antaño era la casa del gobernador. Aquí dos lugares resultan imprescindibles para seguir la agenda de Ava Gardner: la Pastisseria Tomás (ideal para hacer una parada y disfrutar de sus dulces) y el Hotel Tonet, en el que se alojó varias noches.

¿Y fuera de la zona viaje de la ciudad? A menos de diez minutos caminando el Faro de Tossa, la parroquia de San Vicente o la Villa romana dels Ametllers, una delicia turística para los amantes de la historia y del arte tanto por su patrimonio monumental, como por la buena conservación de sus mosaicos.

Photo credit: Education Images
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S'Agaró enamoró a Elizabeth Taylor

Subiendo hacia el norte y siguiendo toda la costa, se encuentra S'Agaró, una población de Castell-Platja d'Aro en la que, además de también Ava Gardner, estacionaron otros famosos del star system como Elizabeth Taylor, Katherine Hepburn o Sean Connery y fue, también, lugar de culto para fotógrafos como Slim Aarons.

En S'Agaró el elenco de artistas se alojaba en el hotel La Gavina mientra rodaban la película De repente el último verano. El hotel, que todavía continúa abierto al público, nació en los años 30 de la mano de la familia Ensesa y, a los pocos años de su inauguración, se convirtió en el primero de España en formar parte del Leading Hotels of the World y en un bien cultural de Interés Nacional según la Generalitat de Cataluña.

Si bien por La Gavina pasó toda la élite catalana del momento y las personalidades más reconocidas del horizonte artístico internacional, el que en un principio tenía tan solo 11 habitaciones ahora tiene 74, un spa, piscina de agua marina y una serie de actividades a la carta que permiten a cualquier visitante inundarse la historia de la localidad. Experiencias perfumistas, boutiques propias del hotel, pista de tenis, gastronomía gironina, sesiones de arqueología y, a pocos pasos, las playas de playa de Sant Pol y la playa de Sa Conca.

El Palamós donde nació A sangre fría

Continuando por toda la costa, el siguiente destino que se impone como parada para seguir esta ruta artística es el de Palamós, un pueblo pescador y familiar de gran atractivo, sobre todo, por sus playas.

Palamós mezcla la tradición con el vanguardismo. En temporada estival es un destino turístico, pero mucho antes de serlo, personalidades como Truman Capote veraneaban allí. El escritor concretamente lo hizo durante tres veranos seguidos (1960, 1961 y 1963). Antes de habitar dos casas diferentes en temporada estival, llegó con 25 maletas, una gata y un perro al hotel Trías y, allí, terminó su afamada novela, A sangre fría. Cuentan que en este hotel también David Niven y Ava Gardner tenían una mesa asignada de tantas visitas que le hacían.

En esta localidad catalana él disfrutaba de la comida del restaurante María de Cadaqués, pasaba horas en la librería de la Calle Mayor, su tiempo de ocio pertenecía a las noches de La Pañoleta y, por el día, tomaba el sol en la playa de La Cantifa.

Más allá de la rutina de Capote en Palamós, existen una infinidad de lugares de interés en este enclave: la playa urbana de la Platja Gran de Palamós, el castillo de Sant Esteve del Mar, el poblado íbero del Castell o su Museo de la Pesca, uno de los enclave centros de visita obligatoria para conocer la historia de le lugar desde su esencia más pura.

Photo credit: Denis CITTANOVA - Getty Images
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De Figueres a Portlligat: la ruta daliniana

Si hay una personalidad característica de la Costa Brava, una en la que pensar nada más buscar la localización, esta es Salvador Dalí. El artista nació en Figueres, al norte de Girona y vivió en dos residencias diferentes de la calle Monturiol: primero, en su casa natal (el número 20 de la calle) y, después, cuando tenía ocho años, la número 24. Desde esta última residencia familiar, desde la que se ve la plaza de La Palmera, él pintó sus primeras obras.

Y como Dalí, otra de las mujeres más relevantes de nuestra cultura residió en Figueres. Era rusa, vivió en París y finalmente terminó a orillas de la Costa Brava enamorada del artista catalán. Gala Dalí además de su pareja era la administradora casi total de la vida del pintor, paseaba continuamente por La Rambla de Figueras con su pareja, en donde disfrutaba de los platos de sus restaurantes y, también de las cafeterías locales del lugar.

Para terminar a ruta de Salvador Dalí por Figueres es imprescindible visitar la iglesia de Sant Pere, una construcción gótica levantada sobre un templo prerrománico en la que nació y donde se celebró el funeral de Dalí.

Photo credit: REDA&CO - Getty Images
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Además de estos rincones por los que transitó el pintor, a día de hoy uno de los atractivos principales de Figueres el Museo Dalí, una institución cultural en la que se puede ver parte de sus obras y que es hoy uno de los mayores emblemas que homenajean al artista y que permiten conocer su historia desde dentro.

Photo credit: Getty Images
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Tan importante es visitar ese museo en Figueras para entender la obra del artista, como para entender parte de su vida. Muchos de sus trabajos tuvieron como telón de fondo un horizonte espectacular: Cadaqués, el lugar de veraneo al que sus padres le llevaron por primera vez a los seis años, instalándose toda la familia en una casita con vistas al mar.

Photo credit: STILLS - Getty Images
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Si pensar en Figueres es sinónimo de pensar en Dalí, pensar en Portlligat lo es incluso más. Allí fue anfitrión de otros grandes nombres, como Picasso o su amigo Luis Buñuel. También allí fue donde conoció a Gala, en una visita que ella misma hizo con Paul Éluard, el que era su marido por entonces y, también, conocido de Dalí.

Porque tanto le gustó a Salvador Dalí esta ubicación que allí compró su casa taller en Portlligat, una casa sin luz que compró en el año 1930 y en la que, durante más de 40 años, vivió y fue restaurando. En su interior, que hoy se puede visitar: el taller del pintor (en el que todavía se encuentran algunos de sus caballetes, obras inacabadas y herramientas de trabajo), su biblioteca, las habitaciones y el jardín.

Photo credit: Franco Origlia
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Portlligat es un pueblo que queda tan solo a ocho minutos de la afamada localización de Cadaqués. Transitando por una carretera curva desde esta última se llega al lugar que cautivó al pintor. Él presumía de ser el primer español en ver salir el sol en cada amanecer. Y es que su casa, a pesar de no contar con todas las comodidades de las que Gala disfrutaba antes de conocerle en París, sí que era un enclave con unas vistas espectaculares de la costa.

Photo credit: KAMMERMAN - Getty Images
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Pero más allá de ver las entrañas en las que se hospedaba el pintor, el castillo de Púbol es otra de las paradas indispensables del triángulo Daliniano ( formado también por su casa de Portlligat y el museo de Figueres).

Photo credit: Quim Llenas
Photo credit: Quim Llenas

Salvador Dalí regaló este castillo a su amada buscando su felicidad, pues ella no despertaba simpatía entre el círculo más cercano al pintor, ni, tampoco, en el pueblo. Buscando complacerle lo máximo posible y logrando que así huyera de la villa a un hogar en el que nadie le molestara le entregó esta impresionante construcción. Desde allí Gala también escribía y dibujaba y, dicen, que ella solo dejaba entrar a su pareja con previa invitación.

No existe lugareño local de la Costa Brava -especialmente de Figueres, Cadaqués y Portlligat- que no conozca todo el recorrido daliniano en la zona. La Costa Brava cautiva y conjuga a lo largo de toda su geografía todo lo necesario para cualquier público: naturaleza, mar, ocio y relax.

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