El año profesional más duro de Arturo Valls

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La televisión tiene la capacidad de encumbrar a la fama a un presentador y apartarle de la estela mediática en un abrir y cerrar de ojos. Y actualmente Arturo Valls es un claro ejemplo de cómo alguien que tantos buenos momentos ha dejado en la retina de la audiencia (y en los zappings para la posteridad) está atravesando el que parece ser su verano profesional más duro en televisión.

A los 46 años, este valenciano experimenta en sus propias carnes cómo su presencia en parrilla se ha ido desvaneciendo progresivamente. Primero por el fin de ¡Ahora caigo! tras una década haciendo las delicias del público y segundo porque la sustituta en la franja, la serie turca Tierra amarga, ha mejorado los datos del concurso y le ha comido la tostada a Sálvame. Pero es que además Me resbala, el otro programa que presenta en prime time, se ha venido abajo también en audiencia y parece que tiene las horas contadas.

©Atresmedia
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A finales de los noventa Arturo Valls alcanzó gran notoriedad como presentador y reportero del mítico Caiga quien caiga en Telecinco. Más de dos décadas después se ha convertido es uno de los presentadores más cotizados de la televisión (ha liderado programas tan emblemáticos como Tu cara me suena, Splash! Famosos al agua, Ninja Warrior o Mask Singer: adivina quién canta) y también en uno de los rostros preferidos por la audiencia. Sin embargo, el también humorista está atravesando una racha televisiva tan aparentemente complicada que cualquiera podría pensar que podría alejarle de la pequeña pantalla.

A pesar de que los espectadores siguen aplaudiendo la profesionalidad, desparpajo y buen humor de Arturo Valls tantos años después de su primera aparición, en la actualidad no las tiene todas consigo para seguir siendo uno de los rostros estrella del entretenimiento de Atresmedia. Y no porque haya dejado de resultar polifacético sino más bien porque ya no encadena éxito tras éxito como antes. 

La realidad, y pese a la proyección mediática de Arturo Valls, es que todo se torció a raíz de la bajada de audiencia de ¡Ahora Caigo! que precipitó su fin el pasado 1 de agosto. Un varapalo para el valenciano si tenemos en cuenta que ejercía de presentador titular de este representativo concurso de Antena 3 desde el 6 de julio de 2011, y que ha visto cómo en apenas un suspiro Tierra amarga se ha consolidado en su puesto. Es más, se ha coronado como la serie revelación del verano provocando más de un quebradero de cabeza a Sálvame.

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Lo más curioso es que hasta Antonio Canales, tras conocer que el magacín de Telecinco no renueva su contrato como colaborador, dejó caer hace unos días que Sálvame atraviesa una crisis de audiencia porque Tierra amarga le ha plantado cara- mientras que ¡Ahora Caigo! y Arturo Valls se quedaron en el intento-. Y es que pese a que a la ficción otomana le queda para rato, sigue imparable como competencia directa de las tardes de Telecinco.

Dicen además que a perro flaco, todo son pulgas, y en el caso del también actor cabe destacar que su experiencia como maestro de ceremonias de la segunda temporada de Mask Singer no le ha acarreado tantas ovaciones como en la primera entrega, aquella que se convirtió en el fenómeno televisivo del año tras el estallido de la crisis del coronavirus. Y es que pese a que el formato de las máscaras ha implementado la espectacularidad de su casting, el público no ha respaldado de la misma manera este programa y, por ende, a Arturo Valls.

Claro que la gota que ha colmado el vaso en el verano profesional más difícil para Arturo Valls ha sido que la quinta temporada de Me resbala no haya cuajado en los espectadores de la misma manera que las anteriores tandas. Si bien de primeras el presentador se habría llevado una alegría por la vuelta del formato a la pequeña pantalla, después de que fuera retirado de la parrilla cuando el Gobierno declaró el estado de alarma en España, lo cierto es que a la larga ha sido un disgusto.

Sin ir más lejos, el pasado miércoles 18 de agosto los espectadores se dejaron llevar por la propuesta de Telecinco, Ven a cenar conmigo: Gourmet Edition, con Yurena como anfitriona de Terelu Campos, Sofía Suescun y Gianmarco Onestini. Esta velada anotó un 12,1% de cuota de pantalla y reunió a 1.087.000 espectadores mientras que Me resbala en la competencia apenas hizo ruido. La entrega en cuestión marcó un 9,1% de share y fue vista por 780.000 seguidores. Unos números muy flojos que reflejan cómo el último reducto liderado por Arturo Valls ha despedido su temporada sin llegar a conectar con la audiencia.

En resumidas cuentas, aunque Arturo Valls es uno de los presentadores más famosos de la televisión, este verano está siendo muy diferente porque ha quedado reflejado que quizás ya no resulta un valor seguro para la pequeña pantalla. Eso sí, siempre le queda el cine. Esta misma semana ha regresado a la cartelera con su nueva comedia, Descarrilados.

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