La escena de ‘Veneno’ que ha puesto a prueba el límite de los espectadores

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Atención spoiler: no sigas leyendo si no has visto el sexto capítulo de Veneno.

Veneno se acerca a su final y la historia de Cristina Ortiz se está volviendo cada vez más intensa y oscura. Si los primeros cinco capítulos de la serie de Javier Calvo y Javier Ambrossi nos golpearon fuerte con momentos de drama, tragedia e incluso terror, el sexto episodio nos ha dejado la que para muchos es hasta ahora su escena más difícil de digerir: la muerte del perro de Cristina dentro del microondas a manos de su novio, Angelo.

Los Javis han demostrado tener un don especial para provocar y dar que hablar con sus trabajos, pero en esta ocasión han tocado la fibra sensible de muchos espectadores, que no han dudado en tachar la escena de innecesaria o excesiva. Lo que está claro es que ni Atresmedia ni ellos se han puesto límites para recrear la vida de Cristina, aunque esto suponga poner a prueba los de la audiencia. ¿Era necesaria esa escena? ¿Es para tanto cuando la serie tiene muchos otros momentos de violencia y horror? El debate está servido.

Twitter.com/venenolaserie/
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Calvo y Ambrossi dejaban el listón muy alto con el quinto episodio de Veneno, uno de los más aclamados desde que la serie empezó allá por marzo, justo cuando el mundo se empezaba a desmoronar. En él asistíamos al ascenso de Cristina, convirtiéndose en una estrella mediática gracias a su participación en el mítico programa de Telecinco Esta noche cruzamos el Mississippi. Y también al inicio de su descenso a la obsolescencia televisiva y consecuente caída a los infiernos. La impresionante interpretación de Daniela Vega, las recreaciones del Mississippi o el emotivo cameo de Pepe Navarro a modo de despedida a Cristina fueron algunos uno de los momentos más comentados de un capítulo sublime de principio a fin.

En este sexto episodio, titulado Una de las nuestras, Los Javis continúan narrando el declive de La Veneno. Acostumbrada a los lujos y la atención, Cristina no sabe gestionar su vida sin estar en el candelero y atraviesa algunos de sus momentos más escabrosos. En los 90 la vemos disfrutando de la fama (y eclipsando a la mismísima Cicciolina), pero también comprobamos que en la intimidad era prisionera de una relación de maltrato a manos de Angelo (Ciro Petrone), en una etapa en la que la tanto él como su manager la engañaron y estafaron aprovechándose de su popularidad. El episodio cubre varios momentos clave de su biografía posterior al Mississippi, como su incursión en el mundo del porno y el delito que la llevó a la cárcel. Y Los Javis no se cortan ni un pelo recreando estos momentos.

En una entrevista reciente con la web eCartelera, Los Javis advertían de que “a la serie le queda la parte más oscura y más dura”. “Es muy triste, un final tristísimo, demoledor”, dice Ambrossi refiriéndose al inevitable momento de la muerte de Cristina. Pero antes de llegar a este desenlace que por desgracia todos conocemos, Los Javis ya nos han dado un aperitivo en el sexto capítulo con la Cristina madura (Isabel Torres) en el hospital y el primer susto que sirve como anticipo de lo que nos espera. Visto lo visto, estoy completamente seguro de que tienen razón y ese final nos va a destrozar por completo.

Calvo y Ambrossi siguen demostrando que tienen libertad absoluta para contar la historia de Cristina como ellos quieran. Si en el episodio anterior asistíamos a una escena de sexo muy explícita entre la protagonista y su novio, en Una de las nuestras tenemos otra secuencia erótica, pero en este caso con giro meta: mientras Angelo le practica sexo, Cristina conversa casualmente con Paca La Piraña -que narra este episodio con la gracia que la caracteriza, pero también con mucha emoción- y Valeria en un crossover entre pasado y presente que a continuación da paso a una secuencia animada. Así, la serie vuelve a hacer gala tanto de su creatividad narrativa como de su atrevimiento. Nunca se podrá decir que Los Javis han sido mojigatos haciendo esta serie.

Claro que ningún momento del capítulo ha sido tan comentado como la escena con la que daba comienzo este texto, la del perro y el microondas. Una secuencia que se queda grabada en la retina y nos persigue mucho después de que haya acabado el episodio. En un flashback a los 90 vemos a Angelo y Cristina peleándose en su apartamento. Angelo la golpea violentamente, mete a su perro en el microondas y lo pone en marcha hasta que muere. Cristina intenta salvarlo por todos los medios, pero la paliza del italiano le impide apagar el aparato y el animal acaba explotando dentro. Un golpe de efecto duro y excesivo que se ha encontrado con muchos detractores y ha traumatizado a parte del público.

Si bien hay espectadores que alaban la escena por su arrojo y creen que está en la línea de lo que Los Javis nos han dado hasta ahora, hay otros que simplemente la consideran “cruel”, “sádica” y “de mal gusto”. Son muchos los que comentan en redes sociales que han sido incapaces de ver la desgarradora secuencia, tapándose los ojos y avanzando directamente a la siguiente (sucede entre el minuto 35:15 y 36:41). Los hay que opinan que hacía falta enseñarlo para mostrar la dureza del maltrato doméstico, pero también hay muchas críticas a los creadores de la serie porque esta vez no había necesidad de enseñar algo así para transmitir la dureza de este pasaje en concreto de la desgraciada vida de La Veneno.

Ahora bien, cabe reflexionar sobre lo que supone esta escena y la reacción visceral que ha provocado. ¿Por qué tanta gente traza la línea de lo que se puede mostrar o no en el maltrato animal? Todos estamos de acuerdo en que ver a un animal indefenso morir asesinado en pantalla es especialmente horrible, pero en esa misma escena, Cristina está sufriendo violencia por parte de Angelo, duros golpes que Los Javis tampoco dudan en plasmar en la pantalla. Por no hablar de que hemos visto agresiones homófobas, maltrato infantil -y lo que queda. ¿Está tan normalizada la violencia contra la mujer y contra las personas transgénero en el cine y la televisión que eso sí lo podemos ver pero la muerte de un perro no?

Sobre si esto ocurrió en realidad o es una licencia creativa que La Veneno se tomó al contar su historia y que Los Javis han decidido incluir en su leyenda no tenemos pruebas definitivas, solo su palabra. De la misma manera que el cuarto episodio invitaba a reflexionar sobre la veracidad del relato de Cristina mediante la escena del polígrafo, no podemos saber hasta qué punto sucedió o no lo que vemos en este capítulo. Hasta ahora, estas licencias han servido para magnificar el mito, pero, ¿era necesario mostrar la muerte del perro para hacer llegar el mensaje? ¿O nos estamos centrando demasiado en ese detalle mientras dejamos en segundo plano algo más importante: el maltrato a Cristina y las desgracias que sufrió mientras caía a las tinieblas?

Polémicas aparte, Los Javis siguen desgranando la historia de Cristina con absoluto virtuosismo, tanto narrativo como visual. Como decía, la maravillosa Paca La Piraña narra este episodio en el que se contraponen dos puntos de inflexión que sirven como vaticinio del destino de Cristina: su caída en desgracia en los 90 y su lucha años después de que los focos de la televisión la abandonasen, poco antes de su fatídico final. Ver a Jedet, Daniela Santiago e Isabel Torres ponerse en la piel de La Veneno es uno de los espectáculos interpretativos del año. Lo que hacen cada una por separado es impresionante, pero es que además es increíble cómo se fusionan en un solo ser y, gracias al maquillaje, el trabajo de voz y la interpretación de las actrices, Los Javis van enhebrando pasado y futuro, uniendo a todas las Veneno en una sola. En este capítulo se puede ver especialmente, con Santiago y Torres asemejándose cada vez más.

Y tampoco podemos dejar de mencionar a Valeria, que en este sexto episodio recupera protagonismo. Su historia de superación se desarrolla en paralelo a la de la Cristina del pasado -ambas mujeres trans intentando salir a flote en un mundo que solo les pone obstáculos- y culmina con la finalización de su libro sobre La Veneno, un proyecto de clase que se ha transformado en algo precioso, un canto a la vida y a los derechos de las mujeres transgénero. El trabajo de Lola Rodríguez como Valeria ha sido muy sólido desde el inicio de la serie, pero es que en este capítulo está simplemente desbordante -mirarla a los ojos es sentir toda la emoción y el amor que siente por Cristina y por lo que simboliza su proyecto. Y para subrayar esto, Los Javis incluyen otro significativo cameo, el de la propia Valeria Vegas. Otro ciclo completo.

Quedan dos capítulos para que Veneno llegue a su fin y los sentimientos están a flor de piel. El viaje hasta ahora ha sido hermoso y divertido a la par que duro y doloroso. Escenas como la del maltrato en la cocina nos recuerdan que Los Javis no se andan con chiquitas y que no tienen intención de suavizar la historia de Cristina Ortiz, un icono del colectivo LGBTQ+ lleno de luces y sombras que nos está afectando a muchos niveles; la historia de una mujer que solo buscaba aceptación, cariño y atención, y que murió sin ver la que le estamos dando ahora gracias a la serie.

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