'Veneno' será por siempre una serie icónica... a pesar de su final

Valeria Martínez
·6 min de lectura

A lo largo de siete episodios Los Javis nos regalaron una serie mágica, un torbellino emocional que no se apiadó ni un segundo de nuestra mente, corazón y lagrimal. Veneno es un relato realizado con una maestría ejemplar que quedará grabado en el recuerdo por su honestidad, respeto y visibilidad a un colectivo tan menospreciado por la sociedad y la historia. Sin embargo, el abuso emocional del capítulo final hizo decaer ese poderío que la hará por siempre icónica.

Fuente: Twitter.com/venenolaserie/, imagen de Atresmedia
Fuente: Twitter.com/venenolaserie/, imagen de Atresmedia

Veneno es una serie enorme pero el final me dejó una sensación de contrariedad que me cuesta explicar. Me esperaba más. Me esperaba otro golpe rotundo de esos guiones tan bien construidos y ese azote emocional inteligente que Los Javis habían conseguido con los siete episodios previos. Pero al final me encontré con un desenlace que cae en la sensiblería evidente a través de arcos emotivos que buscan punzar en el lagrimal de ese espectador que acabó entregadísimo a la historia de Cristina a través de despedidas solemnes, la frustración de la injusticia y la exaltación final de un personaje que no lo tuvo en el final de sus días.

El último capítulo titulado Los tres entierros de Cristina Ortiz relata los últimos días de La Veneno tras ser encontrada inconsciente en su apartamento con una brecha en la cabeza que le produjo un traumatismo craneoencefálico el 5 de noviembre de 2016, su estado en coma consecuente y su fallecimiento cuatro días después. Y en todo ese trayecto somos testigos del dolor de Valeria Vegas, la autora de la novela de la que parte el relato de esta historia, del sufrimiento de su amiga Paca La Piraña (con una Paca estupenda interpretándose a sí misma) y la del todo colectivo transexual que se encontró con una familia que seguía rechazando a Cristina incluso ya sin vida. La madre y hermanos, que seguían refiriéndose a ella en masculino como muestra de la falta de comprensión y empatía incluso en su muerte, querían enterrar su cuerpo en el pueblo de Adra en lugar de esparcir sus cenizas por el Parque del Oeste como ella había pedido. Esa diferencia entre el duelo de las dos familias, la de sangre y la de la vida, engloba la segunda parte del episodio señalando a una madre y hermanos hundidos entre el dolor, el rencor y el rechazo hacia quien fuera Joselito, y unas amigas que la lloran como verdaderas hermanas.

El relato lanza algunas pinceladas sobre el circo mediático que se vivió durante el mes que el cuerpo pasó por tres autopsias hasta ser incinerado, centrándose sobre todo en una madre que seguía sin oír o ver a su hija tal y como era, una hermana obsesionada con teorías conspiratorias, un novio aprovechado y unas amigas destruidas ante la partida inesperada, para llegar a un desenlace que rinde homenaje a la fantasía que fue Cristina, una mujer que solo buscaba amor.

Un repaso por Twitter nos muestra que no soy la única. Si bien la gran mayoría hace alarde de las lágrimas derramadas, otros están precisamente haciendo hincapié en esto mismo. En esta sensación de vacío extraño que nos deja un final que no termina de estar a la altura. No de la Veneno, que sí lo está y sospecho que estaría encantada con este desenlace tan entregado a su propia fantasía de vida; sino de ese portento narrativo que durante siete episodios nos hizo disfrutar de algo diferente, de una serie inteligente y atrevida, para terminar por el camino más evidente, el de la emotividad amplificada.

Hay quien lo tacha en redes de “pornografía emocional”, y estoy completamente de acuerdo. Los Javis recurren a una emotividad fácil que lleva a este final por el camino de lo previsible, ensalzando personajes con planos que transmiten amor y esperanza mientras van preparando el camino con la manipulación recurrente que convive en el género dramático. En resumen, haciendo que muchos estemos sintiendo esta contrariedad inesperada. Porque nos encantó la serie, porque la aplaudiremos siempre, pero en ese final sobraba el dramatismo exacerbado que es seña de identidad del drama corriente.

Y Veneno no es una serie corriente, de ahí esta sensación de decepción extraña.

Los Javis se ciñeron al final del cuento, dejando a un lado las hipótesis que rodearon la muerte de Cristina al mencionarlas al pasar, y quizás hubiera sido tan valiente como fue el resto de la serie si se hubieran atrevido a desarrollarlas un poco más.

Comprendo que no era fácil contar el final de esta historia cuando terminó rodeada de teorías extrañas, acusaciones y preguntas sin respuestas, y rendirle homenaje al mismo tiempo. Y por ello tampoco voy a quitarles el mérito. Los Javis crearon una serie sublime que se ha convertido en referente a la hora de dar visibilidad al colectivo trans. Han contado un relato con mimo, atención y respeto, devolviéndole a Cristina ‘La Veneno’ el título de icono que muchos habían olvidado. Nos regalaron un viaje al pasado, crearon magia y, en el camino, provocaron un torbellino visual que nos sacudió a través de personajes, imágenes, música y transiciones de montaje que lograron convertirse en personajes protagonistas de la misma historia. Y por eso no me extraña que este capítulo final haya marcado récord en la plataforma de AtresPlayer y que la emisión en Antena 3 se haya convertido en el mejor estreno de ficción de la temporada.

Jamás olvidaré el final del séptimo episodio, cuando todas las versiones de Cristina bailan felices y libres tras el infierno vivido en la cárcel, creando un momento de autoaceptación y liberación maravilloso. Ese es mi final, con ese me quedo, porque Veneno será de esas obras que dejarán huella para siempre entre el universo de las historias españolas, con un valor que va mucho más lejos que una mera miniserie biográfica. A pesar de la leve decepción que me dejaron Los Javis al permitirme devorar una serie inteligente para terminar llevándome por el camino de la lágrima fácil, siempre la recomendaré como una de mis favoritas de 2020. No dejaré que el final empañe mi experiencia con la vida de esta Cristina, la del icono renacido a través del homenaje tardío.

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Fuente: Twitter.com/venenolaserie/, imagen de Atresmedia