Se vence plazo del acuerdo para hacer frente a la sequía del río Colorado

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AP - Brittany Peterson

Siete estados del este de Estados Unidos y dos de México incumplieron un plazo de ahorro hídrico pactado en junio para luchar contra los bajos niveles de agua del río Colorado, del cual se surten. Todo esto en medio de una megasequía por las altas temperaturas registradas durante este verano. Otros estados de los dos países también anuncian una crítica situación.

El río Colorado, uno de los más importantes para Estados Unidos, tiene su nacimiento al norte del estado que lleva su mismo nombre y alguna vez tuvo un fuerte caudal continúo hasta desembocar en el golfo de California, en México.

Hoy el panorama es desolador, las altas temperaturas de las últimas dos décadas y el fogoso verano de este año han provocado que sus niveles se hayan rebajado a niveles nunca antes vistos.

Los estados estadounidenses de Arizona, California, Colorado, Nevada, Nuevo México, Utah y Wyoming y los mexicanos de Baja California y Sonora se están viendo fuertemente afectados, pues gran parte de su abastecimiento hídrico y energético depende del caudal del río Colorado.

Previamente en junio, la Oficina de Recuperación de Estados Unidos dió un plazo de 60 días, que se venció este martes 16 de agosto, para diseñar un plan que en el que logren reducir al menos un 15% del consumo de agua para el próximo año.

"A pesar de la urgencia obvia de la situación, los últimos 62 días no produjeron exactamente nada en términos de acción colectiva significativa para ayudar a prevenir la crisis que se avecina", dijo mediante una carta abierta uno de los negociadores, John Entsminger.

El río es el principal suministro de agua para unos 40 millones de personas, alrededor del 70% del recurso se destina al riego y es el suministro para el 90% de las verduras que son consumidas durante el invierno en Estados Unidos.

Por el incumplimiento, ciudades y áreas rurales de los estados implicados de Estados Unidos se preparan para recortes de agua esta semana. En los próximos días, las autoridades deben debatir acerca de la distribución equitativa de los recursos y si favorecer a las grandes ciudades o a las zonas agrícolas.

“Estamos tomando medidas para proteger a los 40 millones de personas que dependen del río Colorado para su vida y sustento”, dijo Camille Touton, comisionada de la Oficina de Recuperación.

Una responsabilidad compartida y la necesidad de una acción conjunta

Desde hace años hay una disputa entre los estados de Estados Unidos por la responsabilidad en las medidas para la protección del río Colorado. El presidente de la Autoridad del Río Colorado de Utah, Gene Shawcroft, asegura que los estados de la cuenca baja deberían hacer la mayoría de recortes porque utilizan la mayor cantidad de recursos.

Por su parte, Bruce Babbitt, secretario del Interior entre 2003 y 2011 dijo que “va a llegar a un punto crítico, particularmente si los estados de la cuenca superior continúan con su posición de negociación y dicen: 'No vamos a hacer ningún recorte'”.

El río, que solía desembocar con fuerza en el mar de Cortez, actualmente ayuda a alimentar la industria avícola valorada en 15 millones de dólares al año en Estados Unidos. Las autoridades han pronosticado que los niveles de agua en el lago Mead, el embalse más grande del país, bajen aún más sus niveles. El lago cuenta actualmente con menos de un cuarto de su capacidad.

El lago, que surte la represa Hoover, una de las obras de ingeniería más grandes de Estados Unidos, genera 4.500 millones de kilovatios por hora de energía hidroeléctrica, suficiente para abastecer a unos 8 millones de personas, incluyendo habitantes de ciudades como Los Ángeles y Las Vegas, quienes hoy se ven amenazados.

La presa registra este verano sus niveles más bajos desde 1937, además, organizaciones animalistas han mostrado su preocupación por el peligro de extinción de 10 especies endémicas y otras 47 que están en riesgo.

El lago Powell, otro gran embalse del río Colorado, surte a la presa Glen Canyon, la cual genera suficiente electricidad para alimentar alrededor de 1,5 millones de hogares al año en la zona.

Este año, los niveles de agua alcanzaron los niveles lo suficientemente bajos para tomar medidas extremas. Las autoridades federales retuvieron más de 592 millones de metros cúbicos de agua para garantizar que la presa pueda producir la energía suficiente, generando recortes obligatorios de agua.

“Los estados colectivamente no han identificado ni adoptado acciones específicas de suficiente magnitud que estabilizarán el sistema”, dijo la comisionada de la Oficina de Recuperación.

Medidas drásticas que afectan a los habitantes de la zona

Estados como Nevada ya han implementado ciertas políticas de conservación, como la prohibición de riesgo de céspedes y programas de reembolso por el ahorro de recursos. La Oficina de Reclamación ha enfocado su plan de ahorro hasta el próximo año, aunque es probable que deban extenderse por más tiempo.

“La contribución que hace la ciencia es que está bastante claro que estas reducciones deben mantenerse hasta que termine la sequía o nos demos cuenta de que en realidad tienen que empeorar y los recortes deben ser más profundos”, aseguró Kevin Wheeler, hidrólogo de la Universidad de Oxford.

El plan de recortes fue acordado entre los siete estados y México en 2019, con el fin de mantener los niveles de los embalses. Allí se le asignó una cantidad de agua permitida a cada estado, dependiendo de los niveles en el lago Mead.

Por segundo año consecutivo, los estados de Arizona y Nevada enfrentan recortes en la cantidad de agua que pueden extraer del río Colorado, este año México se ha sumado a las medidas obligatorias, debido a la sequía empeorada por el cambio climático y el uso excesivo del río.

El estado mexicano de Baja California enfrenta la sequía más fuerte registrada en los últimos 22 años, según informó la Comisión Nacional del Agua, que ha declarado el inicio de emergencia por sequía en los estados del norte del país Azteca.

Nueva York también prende las alarmas

Aunque el estado de Nueva York no se surte del agua del río Colorado y hay más de 4.000 kilómetros de distancia entre los dos lugares, el estado ubicado al norte del país también se ve afectado por el cambio climático y la sequía de este verano.

Las autoridades federales recomendaron este martes a sus residentes que ahorren agua por una sequía inusual en la mayor parte de su territorio, incluyendo la Gran Manzana. La gobernadora, Kathy Hochul, declaró nivel de “vigilancia por la sequía”, el primero de los cuatro niveles de gravedad.

Los estados vecinos de Nueva Jersey y Connecticut también se han visto afectados por la sequía, consecuencia de uno de los veranos más secos en la región. Las autoridades locales han pedido contener el uso del agua y tener precaución con el fuego para evitar incendios.

Todavía hay opciones para recuperar el delta del río

Debido a que esta situación empeora cada año y los pronósticos cada vez son peores, diferentes organizaciones de comunidades locales buscan llamar la atención de los dos Gobiernos, el estadounidense y el mexicano, con el fin de obtener recursos para mitigar el daño de la sequía del río.

“Ahora ya no hay río Colorado. Pasas, lo ves y está seco, ya no hay vida azul pero hay vida verde que es lo que estamos tratando de hacer”, aseguró Keila Gardenia, una voluntaria mexicana que apoya un proyecto para plantar árboles por el delta de río, que ahora es desierto.

Con diferentes proyectos, la alianza de privados busca que se pueda recuperar parte del caudal del río Colorado, aunque en algunos lugares el daño es irremediable.

Durante los próximos días se esperan nuevos anuncios por parte de los Gobiernos de Estados Unidos y México para reducir aún más el consumo de agua de su población.

Con AP, Reuters y medios locales