Ya hay robots capaces de sacar sangre: ¿una amenaza para los enfermeros?

Un grupo de investigadores de la Universidad de Rutgers (Nueva Jersey, Estados Unidos) ha conseguido desarrollar un robot capaz de realizar extracciones de sangre con la misma o más precisión que el personal sanitario, lo que supone toda una revolución en el sector médico.

Ya sea para extraer una muestra de sangre o realizar un tratamiento intravenoso, los enfermeros pueden encontrar dificultades a la hora de ‘pinchar’ a determinados pacientes, puesto que sus venas no son lo suficientemente visibles o palpables. Este robot ha nacido para ofrecer una solución ante las posibles infecciones, trombosis o inflamación en las venas derivadas de pinchar erróneamente al paciente. Según el artículo publicado por la universidad de Rutgers, los médicos fallan entre el 27 y el 60% de las veces en casos de pacientes con venas de difícil acceso. Tras haber sido probado con brazos artificiales, ya se han conseguido las primeras extracciones exitosas con brazos humanos, con una efectividad del 87% en todos los participantes de la prueba.

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La tecnología también llega a la medicina y empieza a realizar labores que hasta ahora realizaba el personal médico, como extraer sangre. Foto: Getty Image.

El sistema está compuesto por tres elementos diferentes: el primero es el robot de venopunción en sí, encargado de localizar los vasos sanguíneos del paciente mediante un sistema de imágenes infrarrojas y ultrasonido. Después, se reconstruyen los vasos sanguíneos mediante una técnica de modelado 3D a partir del análisis de dichas imágenes para encontrar el punto exacto en el que se debe insertar la aguja.  Por último, el sistema de manejo de las muestras bombea la sangre hasta el tercer componente, donde la muestra se analiza mediante un microscopio óptico.

Los robots permiten a los enfermeros ganar en eficiencia

Estados Unidos está a la cabeza de empleo de robots en medicina, de hecho, ya se usan en cirugía desde el año 2000, cuando el robot quirúrgico Da Vinci fue aprobado por la Administración de Alimentos y Medicamentos norteamericana (FDA) para operar de forma más precisa, con menos cicatrices y una menor pérdida de sangre.

El objetivo de esta tecnología no es otro que facilitar el trabajo a médicos y enfermeros, garantizando la mayor exactitud y seguridad del paciente posibles. No obstante, las máquinas no están tan desarrolladas aún como para sustituir al personal sanitario, pero sí para complementar su trabajo, de forma que estos profesionales puedan ser más eficientes en su día a día.

Al igual que la aparición de los ordenadores posibilitó un mejor manejo de las bases de datos médicos, esta tecnología surge para agilizar el trabajo, pero la profesión sigue requiriendo de un trato humano y cercano con el paciente, lo que dificulta su completa mecanización. El mundo de la medicina está en constante progreso, y necesita de los avances tecnológicos para avanzar y poner solución a los nuevos problemas de salud; a su vez, las máquinas precisan de personas que tengan los conocimientos para programarlas y hacer uso de ellas.

Pese a que el avance puede suponer que miles de enfermeros tengan miedo de ser despedidos por no ser necesarios para el trabajo de extracción, la realidad es que no deberían temer. Lo ideal es que, si algunas funciones sanitarias pasan a ser llevadas a cabo por robots en un futuro, los médicos y enfermeros podrán dedicar más tiempo a cada paciente. No solo eso: la digitalización podría ayudar a reducir las jornadas laborales de todos los ciudadanos, evitando perder tiempo en tareas que pueden realizarse de forma automática por una máquina.

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