Validación emocional, la mejor forma de apoyar a quien lo está pasando mal

Jennifer Delgado
·6 min de lectura
En momentos difíciles, la mejor forma de apoyar psicológicamente consiste en brindar validación emocional. [Foto: Getty Creative]
En momentos difíciles, la mejor forma de apoyar psicológicamente consiste en brindar validación emocional. [Foto: Getty Creative]

Afinar nuestras respuestas emocionales siempre es un reto. Pero cuando el escenario que se abre ante nosotros es inédito e incierto ese desafío se multiplica. Como dijera Albert Camus “benévola u hostil, la respuesta resulta siempre desafinada”.

El coronavirus ha creado una realidad común para todos y a la vez la ha fragmentado en muchísimas micro realidades que no siempre podemos intuir, imaginar o entender. Esta crisis sin precedentes no solo nos ha golpeado inesperadamente, sino que nos ha planteado casi todos los problemas humanos al unísono, por lo que no existe una única respuesta ni una única manera de ayudar.

En momentos así, la mejor manera de apoyar es validar las emociones.

La habilidad de acompañar sin invadir y comprender sin juzgar

Validar es acompañar sin invadir y estar disponibles emocionalmente sin juzgar ni criticar. [Foto: Getty Creative]
Validar es acompañar sin invadir y estar disponibles emocionalmente sin juzgar ni criticar. [Foto: Getty Creative]

Todos necesitamos ser validados emocionalmente. Cuando somos pequeños y nuestros padres validan nuestras emociones desarrollamos una mayor conciencia emocional, la cual se convertirá en el pilar que sustentará nuestro bienestar y salud mental a lo largo de la vida, como demostró un estudio realizado en la Universidad Anglia Ruskin.

Cuando crecemos seguimos necesitando esa validación emocional. Si una persona se siente angustiada, validar sus sentimientos puede ser la mejor estrategia para apoyarle y hacerle sentir mejor mientras atraviesa una situación estresante, según psicólogos de la Universidad Estatal de Pensilvania.

Investigadores dela Universidad de Örebro también constataron que cuando las personas que sufren dolor crónico reciben validación emocional de sus parejas reportan una mejoría en su estado emocional y la calidad de la relación mejora.

La validación emocional implica el reconocimiento y la aceptación de los sentimientos, sensaciones y emociones de otra persona. No significa necesariamente que aprobemos o estemos de acuerdo con sus decisiones, sino que comprendemos lo que está sintiendo.

Podemos creer que una decisión no es la más sabia o adecuada, pero aun así podemos apoyar emocionalmente a una persona. Podemos estar a su lado sin condiciones, acompañarla sin invadir su espacio y estar disponibles emocionalmente sin juzgar ni criticar.

Por ende, cuando validamos las emociones de una persona le estamos diciendo que es importante para nosotros, que estamos a su lado pase lo que pase y que respetamos sus decisiones. Por desgracia, en la vida cotidiana recibimos más invalidación que validación.

La invalidación emocional tiene muchas caras

La invalidación emocional puede ser una experiencia muy dolorosa, sobre todo cuando proviene de personas importantes para nosotros. [Foto: Getty Creative]
La invalidación emocional puede ser una experiencia muy dolorosa, sobre todo cuando proviene de personas importantes para nosotros. [Foto: Getty Creative]

La invalidación emocional puede llegar a ser una experiencia particularmente dolorosa, sobre todo cuando proviene de personas significativas que supuestamente deberían apoyarnos. Se produce cuando esas personas rechazan ignoran, minimizan o juzgan nuestros estados afectivos o incluso supeditan su apoyo emocional a condiciones, convirtiéndolo en una moneda de cambio.

Por desgracia, a veces nosotros también actuamos de manera invalidante sin darnos cuenta. Somos invalidantes cada vez que:

  • No prestamos suficiente atención a los sentimientos de los demás, de manera que terminamos malinterpretándolos y sacando conclusiones erróneas que nos impiden brindar el apoyo necesario.

  • Pretendemos “arreglar” los sentimientos de los demás asumiendo que se trata de estados que se pueden abandonar o abrazar bajo demanda, con frases como “vamos, no estés tan triste”.

  • Asumimos que los demás deben sentir lo mismo que nosotros y reaccionar de la misma manera porque no hacemos el esfuerzo por ponernos en su lugar y analizar la situación desde su perspectiva.

  • Minimizamos los sentimientos de los demás con frases como “no es para tanto” o “no te preocupes, no es nada”, mensajes que, si bien pueden tener la mejor de las intenciones, solo sirven para que esa persona se sienta más sola e incomprendida.

  • Empujamos a alguien a experimentar cosas que no siente diciéndole frases como “deberías sentirte feliz”, porque asumimos que es la respuesta “normal” para ese momento.

  • Juzgamos las emociones, muchas veces culpando a la persona por reaccionar de cierta manera, diciendo cosas como “no está bien enfadarse” o “has reaccionado de manera estúpida”.

El arte de validar las emociones

A veces todo lo que tenemos que hacer es estar ahí. Disponibles. Sin condiciones. [Foto: Getty Creative]
A veces todo lo que tenemos que hacer es estar ahí. Disponibles. Sin condiciones. [Foto: Getty Creative]

Estamos atravesando momentos muy delicados a nivel social y personal. Cada persona afronta sus propios desafíos con los recursos psicológicos de los que dispone. Algunos podrán lidiar con todo bastante bien, pero otros pueden sucumbir ante la presión y sentirse desorientados, ansiosos, deprimidos, enfadados o tremendamente frustrados. Si queremos apoyarles, el primer paso es validar sus emociones. ¿Cómo?

- Estar plenamente presentes

No podemos validar las emociones de los demás si estamos con la mente en otro sitio, hundidos en nuestras preocupaciones y ocupaciones cotidianas. Para validar emocionalmente a alguien necesitamos empatizar con sus sentimientos, preocupaciones y experiencias. Y eso implica estar plenamente presentes, pausar durante un rato nuestro ego para disponernos a escuchar y sintonizar emocionalmente con las vivencias de esa persona.

- Superar la incomodidad que generan algunas emociones

A veces actuamos de manera invalidante porque algunas emociones nos hacen sentir incómodos. Cuando no sabemos cómo responder ante el dolor o la tristeza solo queremos que desaparezcan cuanto antes y tenemos la tendencia a trivializarlas, negarlas o rechazarlas. Por eso, para brindar validación emocional es fundamental que seamos capaces de superar la incomodidad personal que pueden generar ciertas emociones.

- Normalizar las emociones

La validación emocional es lo opuesto de las críticas. Necesitamos entender que no existen emociones “buenas” o “malas”, “correctas” o “incorrectas”. Todas las emociones son reacciones comprensibles dentro de un contexto y una historia de vida. Para normalizar las emociones que alguien está experimentando debemos usar un lenguaje que exprese simpatía, cuidado y preocupación. Frases como “en estas circunstancias, es normal que te sientas ansioso” ayudan a la persona a aceptar el estado que está atravesando y representan un alivio.

- Fomentar la introspección

La validación emocional es importante, pero también es importante brindar ayuda. No se trata de brindar consejos que no han sido pedidos ni de ofrecer “buenas soluciones” que la persona no puede poner en práctica sino de promover la reflexión. Se trata de convertirse en psicólogos, aunque solo sea por unos minutos. En vez de decir: “no vale la pena preocuparse tanto por la Covid-19”, un mensaje más edificante sería: “es comprensible que estés preocupado, ¿has pensado qué puedes hacer para aliviar esas preocupaciones?”.

La validación emocional puede ser una tarea ardua. No siempre es fácil tocar la cuerda afectiva exacta en el momento adecuado. Otras veces, sin embargo, todo lo que tenemos que hacer es estar ahí. Disponibles. Sin condiciones ni condicionamientos. Para que esa persona sepa que puede contar con nosotros.

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