¿Tengo que vacunarme contra la neumonía?

La neumonía es la infección del pulmón que produce inflamación y daño en el tejido. Es una de las infecciones respiratorias más frecuentes y con mayor impacto entre la población por su incidencia en número de casos y por ser una infección que empeora la calidad de vida. Es una enfermedad que puede ser grave, e incluso mortal, si no se detecta a tiempo. Las causas más frecuentes de la neumonía en el adulto son las bacterias y, entre ellas, el Streptococcus pneumoniae o neumococo y los virus, entre ellos el virus de la gripe. “Pero es una enfermedad que se puede prevenir mediante la vacunación antigripal y antineumocócica. De ahí que los profesionales especializados en el abordaje de esta patología pensemos que es fundamental insistir en la prevención", indica la doctora Rosario Menéndez, jefa del Servicio de Neumología del Hospital Universitario La Fe de Valencia. 

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Diferentes tipos de neumonía

Según el Doctor Antoni Torres, facultativo de referencia nacional e internacional en infecciones pulmonares, y socio fundador y miembro de la junta directiva de la Asociación de Apoyo e Información a Familiares y Pacientes con Neumonía, NEUMOAI “no todas las neumonías son iguales. Se dividen en tres grupos: neumonías adquiridas en la comunidad, es decir, neumonías que son debidas a un proceso infeccioso en un entorno no sanitario (entorno laboral, hogar…), neumonías adquiridas en el hospital, es decir, cuando un paciente está hospitalizado y se le origina una neumonía asociada a su estancia en el hospital, y aquellas neumonías que se presentan en personas inmunodeprimidas, siendo personas más vulnerables a la afectación por parte de los microorganismos causantes de la neumonía.

Además de la prevención y de la actuación rápida si se sospecha que se puede sufrir una neumonía (fiebre, malestar general y postración, dolor en el pecho y tos), la vacunación la mejor arma para combatirla. 

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¿Por qué es importante vacunarse?

La neumonía es una enfermedad más frecuente de lo que se suele pensar y aunque no resulta desconocida para la sociedad, se ignora el riesgo que puede suponer contraerla. Tal y como recuerda la doctora Rosario Menéndez “es una enfermedad infecciosa que causa a nivel mundial un mayor número de muertes y, según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) de 2017, el número de muertes en España fue de 10.222 (5.279 hombres y 4.943 mujeres). No solo eso, cada año se producen más de 120.000 hospitalizaciones por neumonía en los hospitales españoles”, concreta la doctora Menéndez. La buena noticia, como decíamos, es que se puede combatir mediante la vacunación.

Actualmente, "existen dos tipos de vacunas, la PCV13 (vacuna antineumocócica conjugada trecevalente) y la PSV23 (vacuna antineumocócica polisacárida)", responsable del Grupo de Vacunas de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG). Existen algunas diferencias entre ellas. "La más importante es que la vacuna conjuda produce memoria inmune, mientras que la polisacárida no, y es necesario volver a revacunar a los cinco años", indica la especialista en vacunas. Otra diferencia es que la polisacárida no actúa frente a la colonización nasofaríngea, que es donde se encuentra el neumococo, el responsable de la infección. Por último, la PCV13 puede proteger contra la enfermedad neumocócica invasora. 

"Que haya diferencias entre ellas no significa que una sea mejor que la otra", aclara la doctora Isabel Jimeno. El médico determinará en qué casos se debe administrar una o la otra. Por ejemplo, cuando se trata de pacientes inmunocomprometidos utilizamos la conjugada primero y después del año la polisacárida para complementar y por cubrir algunos serotipos que no están en la conjugada", señala Jimeno. Sin embargo, sí es cierto que el mundo de las vacunas "evoluciona hacia las conjugadas" pero que cubran más serotipos, que son distintas variantes del microorganismos.

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¿Quién tiene que vacunarse? 

A pesar de que la neumonía puede afectar a cualquier persona, hay grupos de población más vulnerables: 

  • Mayores de 65 años (ya que el sistema inmunitario va envejeciendo).
  • Niños menores de cinco años (su sistema inmunitario es inmaduro).
  • Personas con el sistema inmunológico debilitado o deprimido.
  • Pacientes de enfermedades crónicas como el asma, enfermedades bronquiales, diabetes, enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), afecciones cardiacas, renales, etc. (en estos pacientes, la neumonía aumenta el riesgo de ingreso y de complicaciones, puesto que el neumococo, por ejemplo, es capaz de aumentar el riesgo de infarto o de ictus).
  • Personas que fuman o que están expuestas al humo del tabaco 

Las personas que se encuentran en estos grupos de población pueden acudir a su centro de salud para informarse sobre la vacunación. "Cualquier profesional sanitario puede recomendar la vacunación", señala la doctora Jimeno. Además, en este momento nos encontramos con la campaña de vacunación antigripal. Se puede aprovechar para "poner las dos vacunas al mismo tiempo en diferentes brazos", sugiere la especialista. 

Los pacientes oncológicos también deberían vacunarse. Sin embargo, "en estos casos lo ideal es intentar administrar la vacuna antes de empezar con el tratamiento de quimioterapia o cuando el especialista médico lo estime oportuno, por ejemplo, esperar un momento entre ciclos en que el paciente esté mejor", explica Isabel Jimeno. 

Por último, hay que destacar que el organismo no crea memoria inmune contra el agente causante de la neumonía, con lo que haber sufrido un episodio no implica que no vuelva a padecer. Al contrario, se es más susceptible a tener otra. De ahí la importancia de la vacunación, que, además, "reduce el uso de antibióticos (el tratamiento para la neumonía por neumococo) lo que también ha contribuido a disminuir la resistencia frente a esta bacteria", concluye la doctora Isabel Jimeno.

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