Cómo usar el corrector para que no se note y tape las ojeras

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Cómo usar bien el corrector para tapar las ojerasAarón Guerrero - Esquire

¿El maquillaje te da más miedo que un nublado? Pues empieza poco a poco, o, lo que es lo mismo, iníciate en este mundo a través del corrector. En cuanto veas resultados, créenos, vas a querer más. Pero, para empezar, es importante que te olvides de ciertos prejuicios, porque tu masculinidad no va a quedar tocada por usar maquillaje o corrector, sino todo lo contrario. Piensa que si firmas tan tradicionales y prestigiosas, y al tiempo tan innovadoras, como Chanel o Givenchy tienen líneas de maquillaje específicas para hombre por algo será. Siwon, una marca con menos tradición y en clave divertida, también cuenta en su catálogo de productos de grooming con algunos bestsellers con color que te pueden resolver el problema de las ojeras.

Y es que las ojeras es una de las mayores preocupaciones estéticas de los hombres. Hay quien las tiene desde jovencito, por una cuestión de herencia –mala suerte, amigo–, y quien las va adquiriendo a medida que cumple años, ya sea la falta de sueño, por el estrés o por seguir hábitos dudosamente saludables. La buena noticia es que las ojeras y las bolsas se pueden disimular casi por arte de magia o, lo que es lo mismo, con un corrector con color. No te llevará más de cinco minutos por la mañana y te garantizará buena cara todo el día, porque el corrector se puede reaplicar si es preciso. Si te pones corrector sobre las ojeras nunca más parecerás cansado… eso sí, siempre que ejecutes la técnica de forma adecuada.

Roberto Siguero, National MakeUp Artist de Lancôme, insiste en que lo primero que hay que hacer es sacudirse el miedo: “Los hombres tenemos el mismo derecho que las mujeres a poder cubrirnos la ojera. Y, es más, tenemos las mismas necesidades, lo que ocurre es que es todavía un tema cultural, pero en el momento que saltas esa barrera, te aficionas a este producto imprescindible. De hecho, los correctores no tienen sexo, son exactamente los mismos para un hombre o una mujer, no hay más que ver el maquillaje cinematográfico o en el que se utiliza en teatro para los actores, no hace falta que ponga en la etiqueta for men. Con esto quiero decir que podemos usar cualquier corrector independientemente del género”.

Pero también es verdad que antes de lanzarte a empuñar el lápiz corrector conviene que adquieras los conocimientos básicos para que el resultado no te defraude o acabe por convencerte de que es mejor ir con la cara al natural aunque tengas unas ojeras de caballo o acudir a tratamientos estéticos.

Y el primer paso consiste en preparar la piel para que el corrector no se cuartee sobre la ojera, lo que la haría todavía más visible. “Tenemos que partir de la higiene personal de cada uno, ya sea lavándose la cara específicamente o en la ducha, y a continuación hay que ponerse un contorno de ojos para hidratar la zona, porque uno de los problemas que tenemos los hombres, aunque solemos tener la piel más grasa que las mujeres, es que, sin embargo, esta zona la tenemos más deshidratada”.

La maquilladora Cristina Lobato aconseja, en el caso de tener bolsas, “aplicar una crema de tratamiento que sea descongestionante para que baje la inflamación. Las hay con cafeína y con principios activos que ayudan a desinflamar y a drenar a nivel circulatorio”.

A continuación, toca aplicarse el corrector, y no hace falta esperar, porque la galénica de los productos actuales hace que se absorban casi inmediatamente.

En qué zona aplicar el corrector

No se trata de bordear los ojos con el corrector a modo de antifaz. Hacerlo bien exige un poco de cuidado. “En la ojera se debe aplicar el corrector justo sobre ella, pero no alrededor de todo el párpado inferior, que es uno de los errores que más cometemos, porque la ojera, normalmente, va desde el lagrimal hasta la mitad del ojo, más o menos. El en caso de tener bolsas, sin embargo, hay que aplicar el corrector por debajo de la bolsa, justamente en la zona hundida. Y si lo que tienes es patas de gallo, olvídate del corrector, porque las haría todavía más visibles; en todo caso, usa un primer”, explica Siguero.

Otra cuestión importante es ponerse muy poco producto. Según el experto de Lancôme, es preferible ser tacaños y, si no eres muy mañoso, usar un corrector en crema en lugar de en stick. “Si se elige el formato líquido, lo mejor es calentarlo un poco con la yema de los dedos y extenderlo a toquecitos, sin arrastrarlo, para que se funda bien con la piel”.

Lobato añade otra opción que quizá a otros hombres les resulte más fácil: “También se puede aplicar el corrector con una esponjita de maquillaje, difuminando muy bien el producto. Después se puede aplicar si se quiere una base de maquillaje de baja cobertura o, incluso, aquellos que no quieran nada de cobertura, pueden cubrir la propia ojera con la base, escogiendo siempre una que sea mate y ligera. Así aplicaríamos una única capa y de esta forma unificamos todas las imperfecciones y discromías de la piel”.

Qué tono de corrector elegir

El color del corrector para tapar ojeras es otra de las cuestiones importantes a tener en cuenta. “Una ojera normal se corrige con un tono más claro que el de la piel, pues crea el efecto de levantar la zona hundida, y con un producto de cobertura media. Si la ojera es problemática, el color del corrector, igualmente, debe ser un tono más claro que la piel, pero con una cobertura elevada. En el caso de las bolsas, sobre la bolsa no se pone nada, y debajo de ella un corrector con tono más claro que el de la piel”, indica el experto de Lancôme.

Lobato aporta un truco para pros: “El secreto está en coger el color que más neutralice la ojera. Si es una ojera no muy oscura, simplemente con un color lo más similar al tono de piel ya le va a ayudar a corregir ligeramente. En caso de ojera muy oscura, recomiendo aplicar dos correctores: un tono más salmón, ligeramente anaranjado, y, sobre ese, un tono beige lo más similar al subtono de piel”.

Solo una cosa más: el error de bulto que se comete habitualmente con este cosmético es llegar a la conclusión que cuanto mayor sea la ojera, más claro tiene que ser el corrector, y nada de eso. “Es como si a algo negro le pones algo blanco: lo que consigues es un gris, o sea, que te va a poner todavía peor cara. A mayor ojera, lo que hay que hacer es usar un corrector con mayor cobertura”.

Y el caso inverso, elegir un tono por encima del color de la ojera, es un despropósito aún mayor. “Con un tono superior, el resultado es fatal, porque lo que tienes que hacer es igualar el tono de la ojera con tu tono de piel. Debemos jugar con las luces y las sombras”, apunta Siguero.

Una sugerencia: si es tu primera vez con el corrector, prueba tranquilamente a experimentar con este producto el fin de semana para que el lunes por la mañana, que vas a ir más acelerado, lo tengas controlado. Ya verás como una vez que te sientas seguro usando el corrector para disimular ojeras, te adentras en terrenos más resbaladizos, como emplearlo para ocultar rojeces, tapar granos o disimular manchas. ¡Todo es empezar!