Un tapón de cera, mucosidad acumulada y otras razones por las que oyes mal

El oído es uno de los primeros órganos que pueden advertir de la posibilidad de sufrir diabetes. ¿Sorprendido? Pues es así, tu capacidad auditiva depende de cómo te cuides

Algunos de los placeres (y vicios) cotidianos pueden afectar los oídos. El alcohol, la cafeína y hasta el estrés pueden hacer más patente los acúfenos (el zumbido de oídos). (Foto: Getty)

La sensación de zumbidos en los oídos, pérdida de audición, mareos o vértigo pueden estar relacionados con la diabetes y ser las primeras manifestaciones de la enfermedad. Lo confirma un reciente estudio que demuestra que las personas diabéticas tienen más del doble de posibilidades de sufrir pérdida auditiva que los que no sufren diabetes.

El motivo de esta relación puede deberse, según la profesora de Epidemiología de la Escuela de Salud Pública de Nueva York, Elizabeth P.Helzner, a que en los pacientes con diabetes se observan cambios histológicos en la cóclea que afectan especialmente al sistema vascular.

Estos estudios expresan una correlación entre la exposición al ruido y la pérdida de audición en pacientes diabéticos que parecen ser más propensos a la pérdida auditiva producida por el ruido.

Otras muchas enfermedades y trastornos relacionados a la pérdida auditiva son la hipofunción tiroidea, enfermedad de Lyme, hipertensión, el sarampión, las paperas, la rubeola, tos ferina, meningitis y sífilis. En lugares donde las vacunas están disponibles, los CDC (Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades) ofrecen pautas para la vacunación de adultos.

A la hora de hablar por teléfono, no presiones el auricular contra la oreja porque puede causar adormecimiento. Si tienes conversaciones largas es mejor usar manos libres, altavoz u auriculares. En caso de no tener, pasa el teléfono de una oreja a otra, así las manos no se cansan y no comprometes tu audición. (Foto: Getty)

Actualmente, según el Instituto Nacional de Estadística, en España más de un millón de personas sufren algún tipo de pérdida auditiva, muchos de ellos lo desconocen porque, en el caso del sentido del oído, no hay un síntoma que nos advierta que estamos sufriendo paulatinamente pérdidas auditivas, por lo que solo podremos darnos cuenta y ponerle freno con revisiones periódicas.

¡Es evitable!

La pérdida de audición puede provocar la merma de nuestra calidad de vida y la dificultad para relacionarse con el entorno. Esta dolencia puede deberse a un simple tapón de cera, por mucosidad acumulada tras un catarro o por la denominada presbiacusia, es decir, la pérdida de audición asociada a la edad en la que el tratamiento más habitual es la prótesis auditiva (audífono).

Cualquier tipo de sordera se puede prevenir, pero para hacerlo es necesario adquirir algunos hábitos. “Pasados los 50 años, es conveniente hacerse revisiones periódicas mínimo cada dos años o anualmente si ya se padece alguna pérdida de audición porque, aunque no se puede revertir, sí podemos conseguir ralentizarla”, apunta el doctor Jesús Iniesta, otorrinolaringólogo de la Unidad de Otorrinolaringología de HLA La Vega (Otoclini). “Con la edad no sólo la vista se cansa, también podemos perrder audición, sobre todo por el estrés auditivo al que estamos sometidos diariamente”, afirma el doctor.

Los oídos necesitan cierta cantidad de cera para su protección. Pero si sientes que tienes demasiada cera en tus oídos, utiliza un kit de extracción de cerumen por un par de noches. La solución ablandará la cera, y saldrá. (Foto: Getty)

Para la detección temprana de problemas auditivos de este tipo existen pruebas auditivas como éstas:

  • Audiometría: Esta prueba evalúa con bastante exactitud el estado auditivo de cada paciente, es decir, valora el grado de pérdida auditiva. Este examen se realiza o bien por vía aérea, utilizando unos auriculares, o bien por vía ósea utilizando un objeto que vibra y que se coloca justo en el hueso de detrás de la oreja.
  • Timpanometría: No es una prueba auditiva propiamente dicha, sino un complemento de la prueba anterior. Se realiza para conocer el estado del oído medio, de la cadena de huesecillos y del tímpano. Lo que se pretende con esta exploración es conocer el estado de la membrana timpánica ante los diferentes estímulos de sonido. Esto se lleva acabo con la ayuda de un timpanómetro que se introduce en el canal auditivo.

Tanto si eres diabético como si no, es aconsejable que cuides tu audición con revisiones periódicas.

Y por cierto, recuerda que la OMS recomienda que el nivel máximo admisible de exposición al ruido en el lugar de trabajo sea de 85 decibelios hasta un máximo de ocho horas por día.

No hace falta usar nada para limpiar tus oídos, Los bastoncillos y otros objetos perforan nuestros tímpanos y dislocan nuestros huesos auditivos. Y cualquiera de esas cosas podría llevarnos a la sordera, a mareos, zumbidos u otros síntomas de lesiones en el oído. (Foto: Getty)

 Consejos para reducir el riesgo auditivo:

  • Reduce el número de aparatos sonoros que funcionan al mismo tiempo e intenta tenerlos siempre a un volumen bajo.
  • No uses reproductores de música durante más de una hora al día y mantén el volumen por debajo del 60%.
  • Si escuchas música con audífonos intraauriculares, cambia a los audífonos tipo diadema, que proporcionan un sonido de mejor calidad a un volumen más bajo. Sigue la regla 60/60: un 60 por ciento del volumen máximo por no más de 60 minutos a la vez. Cuando escuchas música en un entorno cerrado, como el de un automóvil, baja el volumen un par de niveles.
  • Utiliza protección auditiva si trabajas con equipos ruidosos.
  • Sé especialmente cuidadoso con tus oídos cuando se presenten catarros, gripes o infecciones, ya que pueden causar pérdida auditiva.
  • Cuidado con la humedad. El exceso de humedad puede permitir a las bacterias atacar el canal auditivo; después de bañarte o nadar, seca a fondo los oídos con una toalla, o inclina la cabeza hacia un lado y estira el lóbulo de la oreja para drenar el agua. Sé consciente de los varios organismos que contaminan el agua de las piscinas, lagos, jacuzzis y océanos que podrían conllevar infecciones o enfermedades.
  • Si estás constantemente rodeado por ruidos fuertes —en un club de música, bar o hasta un estadio de deportes— abandona el lugar por cinco minutos cada hora para darle un descanso a tus oídos.
  • Los tapones para los oídos hacen más que atenuar el sonido de los ronquidos de tu cónyuge. Pueden proteger tus oídos de los ruidos fuertes producidos por aparatos, tales como las podadoras del césped o herramientas eléctricas. En las tiendas e internet encuentras una gran variedad de cómodos tapones y audífonos que bloquean el ruido.
  • No introduzcas objetos en tus oídos, ni siquiera los bastoncillos de algodón, ya que puedes dañar la membrana y el interior, y provocar tapones.
  • Si detectas retrasos en el aprendizaje o en el habla en niños, conviene identificar posibles problemas auditivos.
  • Si tienes antecedentes de enfermedades degenerativas, es fundamental que realices test auditivos y controles al máximo la situación.
  • Visita a tu médico especialista cuando notes molestias en los oídos, evita automedicarte y sométete a tests auditivos preventivos.
  • Es recomendable pasar una revisión auditiva si tienes 50 años o más, ya que a esta edad se empieza a presentar la pérdida auditiva por vejez.

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