Un puñado de pistachos para seguir en la nieve

Esther Bedia Alonso

Algo especial tiene el pistacho cuando ya la Reina de Saba, que adoraba este fruto, prohibió a los plebeyos que lo consumieran y ordenó que toda la producción de su tierra fuera para ella y su corte. Seguramente, la reina no necesitaba demasiado el alto aporte energético del pistacho para sus tareas diarias como un deportista olímpico o un aficionado a los deportes de invierno pero este alimento, del que han disfrutado los seres humanos desde hace miles de años, se revela como un auténtico tesoro a la hora de practicar ejercicio en ambientes en los que se combina frío y altitud. 

Se están celebrando los XXII Juegos Olímpicos de Invierno con competiciones entre las que se encuentran el esquí de fondo, el esquí alpino, el snowboard, el hockey sobre hielo o el patinaje artístico. Los principales requerimientos nutricionales en estos deportes son los que se derivan de las características fisiológicas y técnicas de cada disciplina, y de las necesidades especiales que se pueden producir por el entorno donde normalmente tienen lugar los entrenamientos y las pruebas: frío y altitud en algunos casos.

En estos ambientes las exigencias de energía son mayores y se suelen mantener durante todo el entrenamiento o competición, por lo que “tomar alimentos que aporten suficientes calorías es primordial”, explica la doctora Nieves Palacios, jefa del Servicio de Medicina, Endocrinología y Nutrición del Consejo Superior de Deportes (www.csd.gob.es).

La pérdida de peso, la falta de apetito y el daño oxidativo son tres factores a tener en cuenta, según esta especialista: “La altitud genera una importante pérdida de peso producida por un descenso de la ingesta calórica, un gran gasto energético, disminución de agua en la composición corporal, alteración en la absorción intestinal de nutrientes y una pérdida de masa muscular”.

Además, la debilidad, la fatiga y la hipoxia influyen negativamente en la degradación de las proteínas, por lo que ingerir alimentos “de alto contenido proteico es importante”. A esto hay que añadirle un aumento de la producción de células rojas sanguíneas en el organismo como respuesta natural a la altitud. Para compensar “el deportista debe tomar en su dieta buenas fuentes de antioxidantes y alimentos ricos en hierro”.

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49 pistachos dan más de lo que parece

“Los pistachos tienen un perfil nutricional muy saludable y, gracias a su composición, son un alimento muy interesante en la dieta habitual de los deportistas. Es pequeño pero muy completo”, asegura Palacios. “Con frío y altitud la pérdida media de energía puede llegar a 1.000 Kcal/día y 100 gramos de pistachos aportan 600 Kcal”, añade. Además, no ocupan mucho espacio, pesan poco, son fáciles de transportar y tienen buena conservación.

Según los expertos en nutrición, comer 49 pistachos (unos 30-35 gramos) al día puede favorecer la salud de la persona, aportándole proteínas, vitaminas y otros nutrientes esenciales para el buen funcionamiento del organismo ya que los pistachos contienen:

- Grasas saludables como las poliinsaturadas y, sobre todo, ácidos grasos monoinsaturados (ácidos oleicos), igual que el aceite de oliva.

- Vitamina B1 o tiamina y vitamina B6 o piridoxina, que contribuyen a mantener una liberación adecuada de energía y a reducir el cansancio y la fatiga, además de que pueden mejorar las habilidades motoras y el rendimiento físico.

- Proteínas vegetales de buen valor biológico. Aporta 6 gramos de proteína por cada ración de 30 gramos.

- Magnesio, que facilita la recuperación del cuerpo para nuevos esfuerzos.

- Antioxidantes, que, entre otros beneficios, previene daños oculares como las cataratas y enfermedades de la piel provocadas por los radicales libres.

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