La última expulsión de 'MasterChef' guarda un regalo encubierto y sino, tiempo al tiempo

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Para la presente temporada de MasterChef, el presidente de RTVE, José Manuel Pérez Tornero, se comprometió el pasado diciembre a potenciar el talento de los concursantes y dejar a un lado el componente reality del formato. Algo que no se ha cumplido en absoluto, tal y como vamos viendo semana a semana, pues jueces e invitados parecen siempre interesados en saber cuáles son los movimientos amorosos de los aspirantes. Por quién suspiran, a quién están conociendo. Esta décima temporada, la única carpeta que había en danza era la formada por Jokin y Eva, pero la expulsión de ella en la gala de anoche ha roto sus planes de futuro. Sin embargo, esa separación es un regalo encubierto para el programa, y el tiempo nos lo va a demostrar.

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Hay directivos, guionistas y productores a los que los romances de MasterChef les parece algo esencial para el buen funcionamiento del programa. Cada entrega, uno o más jueces (Samantha Vallejo-Nágera a la cabeza) tiene que preguntar que si hay acercamientos o no, que cómo va la chispa del amor. En esta temporada, además de la chispa que ha surgido entre Jokin y Eva, hubo cierto roneo entre Luismi y Patri, que no ha llegado a ninguna parte. Y sin obviar que María Lo y Teresa fueron pareja en el pasado, tema que hay que volver a poner sobre la mesa casi en cada prueba, y comentárselo a cualquier invitado que pase por el plató. Que ya es casualidad que de un casting de miles y miles de aspirantes entren justo al programa dos chicas que fueron novias hace unos años.

Esas tramas personales, que a veces parecen tan impostadas, cansan al más pintado. Si los espectadores queremos ver a gente ligando entre platos, justo en el primer tramo de MasterChef se emite en Cuatro First Dates, que va precisamente de eso. Si elegimos La 1 es para ver pruebas de cocinados, bonitos (o fracasados) emplatados, para enamorarnos de las propuestas culinarias, para abrir nuestras miras gastronómicas. Y a veces, también, por qué no, para reírnos cuando un plato que prometía ha acabado siendo un auténtico churro.

Ya que es un programa sobre alimentos, podemos afirmar que las tramas personales de MasterChef se repiten más que el ajo. Nos venden las historias personales de forma machacona, una y otra vez. En la gala de anoche, por ejemplo, en la primera prueba, Adrián volvió a hablar de su pasado, de cómo adoraba a su padre, pero los problemas con el alcohol del mismo le transformaban y le convertían en un ser temible. Eso sí, anoche amplió el relato, y narró que estuvo tres meses en la cárcel tras meterse en una pelea, pues durante mucho tiempo tenía tanta rabia acumulada con la vida que solo la canalizaba buscándose líos y trifulcas.

Cuando las mismas historias personales se exponen semana sí, semana también, lo cierto es que pierden interés. Y nos hacen pensar, como espectadores, que tal o cual concursante va a seguir en el concurso más por esas tramas alejadas de lo gastronómico que por su buen don en las cocinas.

Sin ir más lejos, todavía me pregunto que por qué sigue Luismi ahí, el autor de un plato tan malo como para ser catalogado el primo del mítico León come gamba. Es el guaperas de la temporada, todos hablan de su “culito de caramelo” (¡hasta el chef Jordi Cruz!), pero luego ofrece platos generalmente desastrosos, aunque en alguna prueba de exteriores se haya lucido en el mejor de los sentidos.

MADRID, ESPAÑA - 7 ABRIL: (I-D) Samantha Vallejo-Nágera, María Eizaguirre, Pepe Rodríguez, Macarena Rey y Jordi Cruz durante la presentación de 'MasterChef 10' el 7 de abril de 2022 en Madrid, España. (Foto Aldara Zarraoa/Getty Images)
MADRID, ESPAÑA - 7 ABRIL: (I-D) Samantha Vallejo-Nágera, María Eizaguirre, Pepe Rodríguez, Macarena Rey y Jordi Cruz durante la presentación de 'MasterChef 10' el 7 de abril de 2022 en Madrid, España. (Foto Aldara Zarraoa/Getty Images)

Los cotilleos de MasterChef son tan relevantes que hasta los invitados se ponen al día de los mismos en un abrir y cerrar de ojos. Ayer, por ejemplo, Anabel Alonso hizo chistes sobre lo poco que se conocían María Lo y Teresa para haber sido pareja en el pasado, y en la prueba final, Miri Pérez Cabrero, antigua aspirante, regresó para hablar de gastronomía… y de cómo Cupido le disparó unas flechas en esas mismas cocinas. “Yo me enamoré perdidamente y también me rompieron el corazón. Pero disfrutadlo y qué viva el amor. Aquí ocurren cosas reales y toda la energía es auténtica, es una montaña de emociones y de vida”, aseguró. ¿En serio hay que llevar a una antigua aspirante para hablar de flechazos entre fogones?

Los romances de MasterChef cansan ya bastante, es necesario que el programa se oxigene. Por eso, estoy convencido de que la salida de Eva de las cocinas será buena para el formato, un regalo incluso para Jokin, que a partir de ahora centrará todas sus atenciones en el cocinado. Eso, si no regresa la joven sanitaria, claro; que él ya dejó claro que la quiere como ganadora de la repesca.

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