Las uñas acrílicas tienen sus riesgos: cómo saber si eres alérgica

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Photo credit: Getty Images
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Unas uñas cuidadas y bonitas pueden marcar la diferencia en un look. Son un detalle minúsculo, que parece que en el conjunto del estilismo nadie va a apreciar, pero el movimiento de unas manos adornadas por una manicura bien realizada es cautivador. Existen varias técnicas para tener tus uñas a punto y aunque el esmaltado en casa para algunas mujeres resulta un momento de relax y autocuidado, es una técnica que no perdura en el tiempo (aunque aquí puedes aprender cómo evitar que el esmalte de uñas se agriete y se desprenda) y nos obliga a buscar otras soluciones cuando este es nuestro objetivo.

Photo credit: Matteo Scarpellini
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En este punto las uñas acrílicas, resistentes y duraderas, se posicionan como una muy buena opción, pero también tiene sus contras. ¿En qué consiste exactamente esta técnica? El proceso pasa por aplicar una pasta moldeable sobre la uña para crear la forma deseada e, incluso, arreglar una uña rota. Para formar este material, los profesionales trabajan con un polvo (polímero) y un líquido (monómero) que al unirse forman una crema de la consistencia de un glaseado. Al ponerlo sobre la uña, se adhiere a la placa natural y se endurece.

¿Dónde está el problema? En los componentes de esta fórmula, concretamente, en el metacrilato que se halla en ella. Y es que este componente puede provocar alergias e irritaciones sobre la piel de algunas personas. A lo que hay que añadir que, por definición, las uñas quedan más finas, débiles y quebradizas cuando se practica esta técnica, ya que previamente se lima la placa natural. Si te ha ocurrido y tienes las uñas delicadas, atención a estos aliados.

Photo credit: Alessandro Zeno
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La buena praxis del técnico también tiene un papel importante a la hora de prevenir las alergias e irritaciones. Un paso común cuando acudimos al salón es que nos recorten las cutículas. A pesar de la oposición de los dermatólogos, en muchos salones se sigue realizando esta práctica para que el resultado del esmaltado quede más pulido. Sin embargo, los expertos afirman que esta pequeña porción de piel tiene la función de proteger la uña y la piel que la rodea de infecciones. De esta manera, si respetamos la cutícula, el riesgo de alergias y reacciones de la piel será menor.

En el caso de que la cutícula sea muy grande y realmente impida un resultado óptimo en la manicura, se puede llevar cuidadosamente hacia atrás con un empujador de cutículas. Otra opción es usar un producto derretidor. Este es un líquido que se aplica en las mismas y tras dos minutos la fórmula derrite suavemente la piel. Después se debe aplicar un aceite o crema hidratante para nutrirlas.

No obstante, si tras una puesta de uñas acrílicas han notado picor, escozor o alguna anomalía en la piel circundante a las uñas, lo más responsable es que pidas cita en el salón para realizar la retirada del producto lo antes posible y, por otro lado, también agendes una cita con tu dermatólogo de confianza, para que analice qué ha podido ocurrir.