¿Por qué es importante que Prodigios haya renovado en la televisión pública?

Los espectadores nos hemos (mal) acostumbrado a consumir en bucle las sucesivas ediciones de los mismos talent shows de siempre, asumiendo que el talento que más buscan las cadenas y que tiene cabida eternamente en la parrilla de programación es el musical. Pero no es el único. Hacía falta, y sobre todo en la televisión pública, un formato como Prodigios que ya prepara su segunda temporada con niños y niñas que estudian canto, tocan instrumentos o bailan danza artística.

(©RTVE)

Talento y televisión son dos palabras que se dan la mano en este programa producido por Shine Iberia (la productora de MasterChef y Maestros de la costura) que ya rompió moldes en su primera emisión el pasado mes de marzo gracias a la agrupación de varias disciplinas artísticas existentes, pero sin representación en la pequeña pantalla. Y es que, en los tiempos que corren, en la televisión necesitamos referentes de todo, especialmente los más jóvenes, y la puesta en marcha de este formato, adaptación del espacio francés Prodiges (que también ha viajado hasta Italia y Albania) es una de las mejores apuestas de 2019 por aunar magistralmente la cultura menos comercial y el entretenimiento.

Recientemente este programa de talento musical infantil ha sido galardonado por la Academia de Televisión con el Premio Iris del Jurado 2019, “por aunar en un talent show para jóvenes el entretenimiento televisivo y las disciplinas artísticas clásicas, danza e instrumentos de orquesta, en una clara apuesta por la cultura y la música. Por ser un impulso para jóvenes promesas cuyo talento emociona y sorprende ante las cámaras”. Un galardón que será recogido en la gala del próximo 18 de noviembre en el Teatro Nuevo Alcalá de Madrid.

Como bien valora dicha distinción, Prodigios es un programa que apuesta por darle un hueco a ciertas modalidades artísticas que no tienen tanto (o ningún) peso en el prime time de nuestro país. Se concibe como una nueva ventana, una auténtica plataforma de lanzamiento, y, en definitiva, como una gran oportunidad de visibilización para aquellos espectadores cuyo sueño es vivir de la cultura. Nos encontramos por tanto ante un talent show único capaz de unir el entretenimiento con disciplinas artísticas clásicas a través del talento de las nuevas generaciones. Es además una maravillosa forma de acercar al gran público la música clásica que, todo sea dicho, está presente en nuestras vidas en mayor medida de lo que creemos y no es ese producto elitista que muchos perciben con recelo desde la distancia.

Prodigios está presentado por Boris Izaguirre encargado de dar paso, con la espontaneidad que le caracteriza, a las actuaciones y valoraciones del jurado, y por Paula Prendes​ que acompaña a los concursantes y a sus familias en el backstage. Este talent show tiene como objetivo encontrar al mejor talento español (de entre 7 y 16 años) en las disciplinas de canto lírico, danza clásica e instrumentos de orquesta, todo ello de corte clásico. Y, como en todo buen espectáculo televisivo que se precie, hay una recompensa para el ganador. En este caso obtiene, además del trofeo que le acredita como el prodigio del año, un premio de 20.000 euros y un curso intensivo de perfeccionamiento en el Centro de Alto Rendimiento Musical de la Universidad Alfonso X El Sabio de Madrid.

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Los aspirantes son valorados en cada entrega por un jurado profesional compuesto por la soprano Ainhoa Arteta, el bailarín y coreógrafo Nacho Duato, así como el músico y director de orquesta Andrés Salado. Se trata de tres de las figuras artísticas más reconocidas de nuestro país que ya en la primera temporada llenaron de sabiduría y buenos consejos a los participantes. Además esta primera edición contó con invitados en cada uno de los programas de la talla de Raphael, Blas Cantó, Pasión Vega, Pastora Soler y Luz Casal.

En este contexto, a pesar de que los protagonistas del programa son los artistas infantiles, me vienen a la memoria las emocionantes declaraciones que precisamente uno de los miembros del jurado, Nacho Duato, compartió en el programa sobre sus comienzos, unas palabras que sin dudas dan sentido a la producción de Prodigios. “Yo empecé a bailar a los 13 años. En casa no me dejaban. Me tuve que ir a un estudio de ballet, pero no había niños. Todo eran niñas y cuando salía tenía que ponerme las mallas y las zapatillas a escondidas porque los niños de mi colegio me llamaban marica. Y, por otra parte, mi padre me decía: ‘Nacho, habla como un hombre’”. En este punto, dirigiéndose a uno de los participantes, expresó: “Qué suerte que hayas nacido en una España libre, en una España democrática, y no en la que me tocó vivir a mí”.

LA PUESTA EN MARCHA DE LA SEGUNDA TEMPORADA DE PRODIGIOS

Los datos de audiencia de la primera temporada de Prodigios no fueron todo lo halagüeños que se podría esperar ya que el share del estreno (11,8% y 1.453.000 espectadores) fue decayendo hasta rozar en la quinta entrega una cifra por debajo de lo previsto (9,5% y 1.355. 000 espectadores). Sin embargo, no creo que sea tanto una cuestión de que al público no le haya interesado esta propuesta como la hora de emisión de la misma, un sábado a las 22:05 horas enfrentándose al imbatible Sábado Deluxe de Telecinco.

De cualquier forma, quienes haciendo zapping o conscientemente hayan caído en este programa todavía recordarán las hazañas en el mismo de Saïd Ramos que se ha coronado como el prodigio del 2019. Asimismo tampoco hay que olvidarse del talento del madrileño Jaime Infante, que quedó finalista en la modalidad de instrumento, ni de la proeza de Raúl Parejo, el tercer finalista de la temporada en la categoría de canto que más allá de hacer la vida propia de cualquier niño de su edad saca tiempo para explotar su verdadero don y compartirlo con el público.

Si bien estamos acostumbrados a enternecernos con la gracia y el talento innato de los menores en talent shows como La Voz Kids, las estrellas de Prodigios sí que son realmente de otro planeta, dejándose la piel para formarse en lo que en el futuro serán sus profesiones. Al fin y al cabo, es casi inevitable sentir que sus actuaciones son dignas de un adulto con años de experiencia. Una práctica que, en efecto, está ahí a pesar de su corta edad ya que muchos de los protagonistas comenzaron a prepararse cuando apenas levantaban un palmo del suelo, así que verdaderamente tienen ese recorrido artístico que tanto valoramos en los profesionales maduros. Y no hay más que aplaudir su disciplina, ¿o es que no recordabas que, por ejemplo, Frederic Chopin debutó como pianista con 7 años y Wolfgang Amadeus Mozart compuso su primera ópera a los 12?

Cabe destacar que la segunda temporada de Prodigios está prevista para 2020 y que, según ha confirmado RTVE, por segundo año consecutivo el Centro Cultural Miguel Delibes de Valladolid albergará las cinco galas de la nueva temporada de este talent show musical. Una brevedad que, de paso sea dicho, los espectadores agradecemos pues dinamiza las diferentes fases y el resultado no es repetitivo con cada emisión como ocurre con otros formatos del mismo género televisivo.

Así, la nueva edición de Prodigios abrirá cada semana una ventana a las bellas artes en el prime time de la televisión pública. De momento, la emoción está servida ya que se conoce que tanto presentadores como miembros de jurado repetirán sus roles y que habrá nuevas actuaciones musicales de grandes artistas invitados como Miguel Ríos, Sole Giménez, Miguel Poveda, Ara Malikian, Diana Navarro e India Martínez.

UN PASO ADELANTE EN LOS PROGRAMAS DE CAZATALENTOS

Prodigios es una de las apuestas más osadas y valientes de este año, me atrevería a decir de esta década que estamos a punto de despedir, ya que no sólo las disciplinas que acoge le convierten en un proyecto pionero en nuestro país sino que el hecho de apoyar la música clásica y visibilizar las carreras de fondo de quienes, en un futuro no muy lejano, serán nuestros máximos representantes culturales se concibe como un deber de la televisión pública.

Más pronto que tarde el talento inundará la 1, siendo la primera vez en mucho tiempo que tenemos la oportunidad de disfrutar de la segunda edición de un talent show artístico de verdad donde lo más importante es ver brillar a los protagonistas que son capaces de transmitir a la perfección valores que tanto pequeños como grandes deberíamos asumir como son la ilusión, la pasión y la dedicación.

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Y es que en Prodigios no hay campañas de marketing que valgan, los talentos infantiles brillan por sí solos en todo su esplendor rompiendo estereotipos sobre lo que verdaderamente funciona en la televisión española. Seguro que todos estamos de acuerdo en que los programas de disciplinas artísticas han de emocionar y, siendo sincera, a mí éste me provoca un mar de lágrimas por el simple hecho de buscar promesas de otros campos y por abrir el camino a otras muchas que queda por explorar como la escultura o la literatura.

En estos casi veinte años de siglo XXI la mayoría de los talent shows emitidos en España han dado cabida a los cantantes y, aunque la pelota sigue estando en el tejado de los productores, la tendencia está cambiando gracias a apuestas como Prodigios. Obviamente si echamos la vista atrás el espacio por excelencia de este género es Operación Triunfo. El programa producido por Gestmusic, estrenado en 2001, revolucionó la televisión tal y como la conocíamos hasta la fecha y a raíz de la edición de 2017 ha vivido su segunda época dorada provocando que muchos formatos similares se hayan retroalimentado de este tirón mediático.

Así, apelando a la nostalgia, en 2018 también regresó a nuestras vidas Fama, ¡a bailar!, esta vez previo pago en Movistar+, pero recuperando aquella esencia de su estreno en Cuatro allá por 2008 que relanzó la pasión por el baile entre los jóvenes. Y, aprovechando el éxito de la competencia, el pasado año también volvió a la parrilla televisiva Factor X. Y espérate tú que no vuelva el día menos pensado Supermodelo en cuya segunda edición, emitida en 2007, participó Alba Carrillo (actual concursante de GH VIP 7).

Como digo, nadie puede negar que los espacios que evidencian el talento musical enganchan. A pesar de que no se trata de formatos nuevos su fiebre está lejos de disminuir, ni siquiera en sus versiones infantiles. Basta echar la mirada atrás hasta 2010 para recordar cómo Telecinco y Antena 3 se disputaron una batalla televisiva al emitir simultáneamente Cántame una canción, el talent show presentado por Pilar Rubio que contó con Amaia Romero (ganadora de Operación Triunfo 2017) como concursante, y Quiero cantar, liderado por Jorge Fernández. Posteriormente llegarían platos más fuertes como La Voz Kids, a pesar de que haya muchos espectadores que estamos dispuestos a consumir otro tipo de concursos con habilidades diferentes a este arte.

En este sentido, en los últimos años también hemos vivido de cerca la explosión de los talent shows de cocina con las tres modalidades de Masterchef a la cabeza, cocinando a fuego lento la gastronomía con las grandes audiencias en Televisión Española. Una moda por buscar almas culinarias a la altura que ha marcado también Pesadilla en la cocina, Top ChefMi madre cocina mejor que la tuya.

Aunque se suele decir que cuando algo está bien no hay por qué cambiarlo, en los últimos tiempos las cadenas no han llevado a rajatabla esta premisa lo que me hace tener esperanza a una programación más variada y para todos los gustos de cara a 2020. Porque si el hecho de que se emita Prodigios ya he comentado que es lo mejor que podía pasar en la televisión, así como a la lírica y la danza, tampoco quiero quitar mérito a otras propuestas que han aportado su granito de arena al cambio como Clásicos y reverentes en La 2, un talent show de músicos de orquesta con un jurado formado por el maestro Ramón Torrelledó, la violinista Judith Mateo, el subdelegado artístico de la Orquesta y Coro RTVE Albert Batalla y el periodista Máximo Pradera.

O, más antiguo pero que ahora está de actualidad tras la dimisión del líder de Ciudadanos, El Comecocos que se estrenó en Cuatro el 21 de noviembre de 2011. A pesar de que este talent show, que contó Mercedes Milá y Albert Rivera como jurado, no tuvo gran repercusión sí que fue reconocido por su originalidad ya que buscaba al mejor comunicador de España.

Aunque, hay casos más recientes, más allá de la esperada tercera edición de Maestros de la costura que busca al mayor talento del diseño en Televisión Española, la cadena a la que le ha tocado estar a la vanguardia de programas que sean el escaparate del inagotable talento que se esconde en nuestro país. Me refiero especialmente a Arimaren Margolariak (Los pintores del alma) que fue estrenado en ETB el pasado 23 de octubre con el objetivo de visibilizar a ocho pintores compitiendo para ganar el título de mejor pintor amateur del País Vasco. Actualmente también podemos seguir la quinta temporada de Got Talent España que sigue aferrada al liderazgo en Telecinco mientras visibiliza disciplinas artísticas de lo más variadas entre las que se encuentra la magia.

Porque el talento ha llegado para quedarse.

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Imágenes: ©RTVE