Maialen califica de “psicópatas” a los amantes de los toros y enciende el debate: ¿Qué imagen está dando 'OT 2020'?

El pasado 12 de enero arrancó OT 2020 y han bastado tres galas para que el talent show musical de Televisión Española haya tenido que dar explicaciones sobre los comportamientos inadecuados y los comentarios desafortunados de varios de los concursantes. Y es que desde prácticamente el arranque del programa los internautas se han manifestado en las redes sociales criticando la imagen que esta camada de futuros artistas está ofreciendo a una audiencia que en su mayoría es casi tan joven como los aspirantes. Las desacertadas palabras de Maialen han sido la gota que ha colmado el vaso.

(©José Irún/RTVE)

Primero fueron Eli Sánchez y sus repetidas actitudes despreciativas hacia algunos de sus compañeros de edición. Seguidamente se sumaron los comentarios despectivos de Jesús Rendón, asegurando entre otras perlas que el twerking es una práctica exclusiva de las mujeres o que si su camarada Rafa no sabía planchar, Samantha no sabía aparcar un coche. 

El último comentario del gaditano, confesando que sus compañeros le daban asco por maquillarse, también provocó infinidad de reacciones tanto en la Academia como en el exterior. Sin ir más lejos, a los propios participantes les tocó la fibra y tildaron al de Barbate de heterobásico. Y hay más porque durante el segundo pase de micros de la gala 2 el profesor Iván Labanda se presentó vestido con un jersey verde y una falda de color gris para dejar clara su opinión ante estas polémicas palabras.

Pero atención. Aunque bien podría tratarse de una pura casualidad, Javier Calvo y Javier Ambrossi habrían mandado una indirecta al programa en los mismísimos Premios Goya que el pasado sábado celebraron su XXXIV edición en el Palacio de Deportes José María Martín Carpena de Málaga. Y es que Los Javis, que este 2020 no participan como profesores de interpretación, aparecieron maquillados como puertas haciendo un guiño similar a la charla del escritor y guionista Paco Tomás, activista LGTBQI+, que ha puesto las pilas a la nueva hornada de triunfitos en temas de diversidad, apertura y, no menos importante, de respeto.

Durante la gala 2, el talent show musical presentado por Roberto Leal no ha querido dejar de lado esta polémica y, después de que Noemí Galera tomara cartas en el asunto hablando en privado con Eli y Jesús, han sido los protagonistas de la controversia quienes han pedido disculpas a los espectadores en directo. Y, la verdad, es que yo lo he agradecido porque considero que la imagen que estaban ofreciendo no encajaba con lo que esperamos de este formato producido por Gestmusic.

MAIALEN ENCIENDE EL DEBATE

Que no se nos olvide que en los últimos días también hay que sumar un comentario desacertado, esta vez protagonizado por Maialen, que ha servido para generar un debate más allá de los muros de la Academia. Y es que la concursante nacida en Pamplona calificó de "psicópatas" a los amantes de los toros por lo que no ha tardado en recibir la réplica por parte de los amantes de la tauromaquia por medio de Chapu Apaolaza.

"Ostias, es que es muy nazi. Hay que ser muy psicópata, mucho. Y encima te vienen y te dicen que da mucho dinero. No me sé las cifras, porque no me las sé, pero si haces la comparación de lo que me cuesta a mí la tauromaquia, limpiando mierda para poder mantenerme mi vida, me quitan dinero y la meten en la puñetera tauromaquia porque cogen dinero de tus impuestos. Y si comparas el dinero que genera con el que nos cuesta nos sale fatal", valoró la encargada de interpretar junto a Anne la primera canción en euskera en la historia de Operación Triunfo.

El que Maialen no haya escatimado en insultos hacia los aficionados a la tauromaquia demuestra otra vez más que OT 2020 está en el candelero por temas ajenos a la música y no por las dotes vocales de la camada que conforma esta undécima edición del mítico concurso. Dejando a un lado la tauromaquia como enfoque de este análisis -que ya es un tema peliagudo que provoca por sí solo debates candentes- y centrándonos en la tendencia evidente que tienen estos triunfitos en recurrir a los insultos para hacer valer su opinión en general, me pregunto ¿dónde está ese casting sensible y empático que tanto esperábamos? La imagen que varios concursantes están ofreciendo, compartiendo delante de las cámaras de la cadena pública declaraciones cargadas de odio además de mensajes machistas y sexistas, denigra el programa musical.

A mí personalmente me preocupa cómo están asimilando los jóvenes el retrato de la sociedad que están ofreciendo las estrellas de OT 2020 con su cuestionada actitud y sus polémicas declaraciones. Los adolescentes de hoy también se merecen que el formato les marque positivamente como hace casi dos décadas nos atrapó a muchos de nosotros, a esa otra generación que hemos crecido con los triunfos (y fracasos) de Rosa de España, David Bisbal y David Bustamante, pero sobre todo con la idea que transmitían de que los sueños se cumplen, apoyados siempre en los valores de compañerismo, esfuerzo y superación.

Ha llovido mucho desde el estreno en la parrilla televisiva de este fenómeno social y actualmente las conversaciones relacionadas con los ídolos de la Academia tienen un doble impacto ya que los alumnos hablan de los concursantes de OT 2020 en las aulas, pero también los jóvenes se unen en las redes sociales para dialogar sobre los que ahora son casi sus héroes. Y aquí está el quid de la cuestión para no empañar más todavía la presente edición. Echamos en falta virales inspiradores.

Tras el resurgimiento de Operación Triunfo en 2017, el programa se ha adaptado a los tiempos que corren y ha apostado por la diversidad sexual y la tolerancia convirtiéndose en el estímulo que muchos adolescentes necesitaban en su desarrollo personal. Es por esto que los aspirantes de la undécima edición deben medir sus palabras y cambiar ciertas expresiones que lo único que hacen, más allá de acaparar unos cuántos titulares donde los periodistas criticamos ese regreso al pasado más rancio de nuestra historia, es empobrecer el contenido televisivo y dar un paso atrás en la construcción de un mundo mejor al que ya aportó su granito de arena el grupo que coronó ganadora a Amaia Romero. El compromiso con la diversidad sexual o la igualdad entre mujeres y hombres de Alfred García, Agoney o Marina (¡cómo olvidar el beso con su pareja transexual Bast!) es mucho más que historia de la televisión.

Los jóvenes necesitan un modelo a seguir, un referente que para muchos se localiza en la televisión donde se aprenden valores de la mano de otros muchachos mediáticos que comparten delante de los focos su mirada personal del mundo que les rodea. Por eso, sólo espero que a partir de este mismo día los chicos y chicas de OT 2020 contribuyan desde su actitud a crear una sociedad más respetuosa y menos tóxica. Y que, por supuesto, sean capaces de abrazar las diferencias y entierren los mensajes simplistas de rencor que han estado a punto de que muchos fieles seguidores del concurso hagamos zapping para siempre. Porque los concursantes creídos no enganchan ni conectan pero tampoco aquellos jóvenes que caen repetidamente en los estereotipos.

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Imagen: ©José Irún/RTVE