En pleno repunte de la pandemia, 'MasterChef Celebrity' tiene un problema con el coronavirus

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Cada vez que emiten una nueva entrega de Masterchef Celebrity 5 el sentimiento de los espectadores es generalizado: mucho entretenimiento pero la edición se cae porque parece grabada en un mundo paralelo donde no existe la pandemia del coronavirus que tantos estragos sigue causando en nuestro país. Desde luego la gala 9, que se ha saldado con la expulsión de Gonzalo Miró, ha incendiado las redes sociales con internautas de nuevo estallando ante la falta de medidas de prevención de los aspirantes frente a la COVID-19 en el talent culinario de Televisión Española (TVE). ¿De verdad era necesario tanto contacto para seguir acaparando la atención del público?

(©RTVE)
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Aunque la última entrega emitida de MasterChef Celebrity ha perdido televidentes, que han notado el tardío arranque del talent culinario debido al partido de la UEFA Nations League entre España y Alemania, el programa de la cadena pública ha conseguido ser la opción más vista del horario estelar firmando un 21,6% de share. Eso sí, una vez más las críticas han llovido a este formato producido por Shine Iberia por saltarse a la torera las medidas para prevenir el coronavirus.

Si bien la audiencia ya apedreó especialmente una de las anteriores entregas en la que la cosa fue muy flagrante porque metieron en una de las pruebas a gente muy mayor, en grupo de riesgo, y hay muchos espectadores que siguen sin entender el juego de besos que se trae esta edición (seguro que te acuerdas del apasionado morreo que le plantó Ainhoa Arteta a Jordi Cruz), en la gala 9 ha llamado poderosamente la atención la falta de responsabilidad y conciencia social de los aspirantes del programa.

A decir verdad esta quinta edición de MasterChef Celebrity ha generado polémica desde su estreno pero, a medida que han avanzado las galas, se confirma el poco cuidado y la falta de ejemplaridad que han demostrado los concursantes frente a la pandemia del coronavirus. Cada semana las quejas se suceden en las redes sociales y, desde luego, el estrechísimo contacto de los aspirantes en esta última entrega emitida tras la cata a ciegas de la primera prueba ha sido lo que faltaba por ver.

A más de uno le dan ganas de hacer zapping a una edición para la que está jugando en su contra que sea grabada. Y es que los aspirantes parecen vivir una realidad paralela en el concurso mientras que los espectadores nos hemos grabado a fuego las normas básicas de prevención como el uso de las mascarillas, los dos metros de distancia de seguridad y, sobre todo, la limitación del contacto físico.

Obviamente el equipo ha intentado protegerse a toda costa del virus y se han realizado las pruebas PCR pertinentes, pero la sensación que cualquier seguidor tiene viendo MasterChef Celebrity 5 es que, ya que la edición fue grabada en plena ola de la pandemia, podían haber evitado ciertas imágenes porque hay quienes todavía no hemos podido ni siquiera volver a ver a nuestros familiares. Es decir que aspirantes, jurado e invitados no paren de abrazarse, tocarse y besarse resulta inadmisible y provoca de primeras un rechazo a esta propuesta de entretenimiento que antaño tanto nos gustaba.

No hay más que darse un paseo por Twitter para comprobar que a los fans del formato les ha sentado como una patada en el estómago que tras la primera prueba, en la que los concursantes han elaborado sus platos con los ingredientes que han conseguido jugando al bingo, las cocinas del programa se hayan llenado de comensales que han cruzado abrazos y besos por doquier con los participantes ya que se trata de amigos y conocidos suyos. Y todo por conseguir un delantal dorado que ha ido a parar a Celia Villalobos. Pues ya se podían haber inventado la misma prueba con un protocolo de actuación más sensato, ¿no?

Las críticas en esta ocasión han sido especialmente duras porque no podemos olvidar que todas estas personas se concentran en un limitado espacio y que, a día de hoy, en nuestro país siguen vigentes las restricciones de aforo. Entonces, ¿a santo de qué se ha producido esta multitudinaria reunión en la que además hemos visto a varias personas comiendo del mismo plato? ¿Acaso, en estos tiempos pandémicos donde el público es más que comprensible no hubiera surtido el mismo efecto que, por ejemplo, el invitado Boris Izaguirre hubiera sido quien probara cada plato?

Y por rascar en la polémica hay más porque los fieles seguidores de Masterchef han atizado al concurso también por permitir una falta de concienciación y medidas contra el coronavirus durante la prueba de exteriores. Para este reto, que ha tenido lugar en Barcelona como homenaje a las víctimas del atentado de Las Ramblas, algunos aspirantes han llevado mal puesta la mascarilla durante su visita al mercado de la Boquería.

En definitiva, está muy bien que un título tan exitoso de nuestra parrilla televisiva haya podido emitirse a pesar de los inconvenientes que está generando en la producción de programas esta dichosa pandemia, pero teniendo en cuenta que nos encontramos ante una alarma sanitaria sin precedentes se echa en falta un poquito de empatía. Porque comprobar cómo, por ejemplo, la Terremoto de Alcorcón le ha plantado un pico a alguien de fuera desde casa se percibe de traca. ¿Qué pasa, que por ser famosos el virus no les afecta? Recordemos que no importa que a los aspirantes les hayan realizado el test y el resultado haya sido negativo, todos sabemos que se deben seguir las medidas de protección.

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Lo cierto es que el programa de La 1 se ha encargado de compartir un mensaje con información sobre sus protocolos de seguridad por la pandemia al final de la entrega (asegurando que “todo el equipo que participó en la grabación se sometió a control diario de temperatura. Se realizaron tests PCR periódicos a presentadores, concursantes y equipo técnico") pero, la verdad, es que las críticas se las ha llevado igual por mostrar ciertas imágenes sin hacer caso a la situación originada por el coronavirus. Y, sinceramente, no hay ningún enemigo mayor para un formato de éxito que la indignación de los seguidores, que aquellos espectadores que contribuyen a levantar la influencia del show arremetan sin piedad y les acusen de pasarse las normas por el forro.

Masterchef Celebrity 5 ha incendiado Twitter con razón y creemos que hubiera sido más legendaria una edición en la que los aspirantes hubieran dado ejemplo concienciando a la sociedad desde la televisión pública para evitar la propagación del coronavirus y, por tanto, respetando las normas de seguridad sanitaria que, a simple vista, brillan por su ausencia. Una irresponsabilidad durante las grabaciones que, en esta recta final del concurso, resulta imperdonable porque el talent culinario ha cruzado la línea primando la efusividad y el show.

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Imágenes: ©RTVE