TVE continúa la guerra judicial por la muerte de José María Íñigo

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José María Íñigo falleció el 5 de mayo de 2018, a los 75 años de edad, debido a un mesotelioma. Antes de perder la vida, el veterano periodista inició un proceso de denuncia a TVE para que se reconociera que el cáncer que sufría se trataba de una enfermedad profesional causada por el amianto que recubría los estudios de la cadena pública. Pues bien, tras su muerte la familia del periodista ha continuado con el proceso de denuncia y se acaba de conocer que el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) y RTVE ha recurrido la sentencia que le culpaba de la pérdida del presentador.

©G3online (autor KLA)
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La guerra judicial entre la familia del fallecido José María Íñigo y RTVE continúa su curso. Si bien los familiares del legendario presentador ganaron el primer asalto, con la justicia dándoles la razón de que la muerte del periodista habría sido responsabilidad de la televisión pública, el caso es que ahora el Instituto Nacional de la Seguridad Social ha decidido recurrir esta sentencia.

El veterano locutor perdió la vida en 2018 a causa de mesotelioma pleural, un tumor maligno muy poco común que le fue diagnosticado en 2016 y que suele estar causado por la alta exposición al amianto. Lo cierto es que en la década de los setenta, en el plató donde se grababa el programa Estudio abierto, tanto cámaras como técnicos de la cadena pública comentaban la aparición de un extraño polvo que caía del techo. Se trataba de amianto, un material de construcción tóxico empleado como aislante acústico que, tras ser respirado, puede afectar gravemente a la salud con el paso del tiempo.

En este contexto, la familia del mítico presentador cosecha una importante victoria en los juzgados donde el pasado 16 de marzo se determinó que el fallecimiento de José María Iñigo se debió a una enfermedad profesional contraída durante el desempeño de sus labores en los estudios de RTVE (durante la primera etapa de su relación profesional). Unas fibras de amianto que pudieron desprenderse a causa de la vibración de la música de los invitados, los aplausos y las demás agitaciones del ambiente.

A pesar de la sentencia a favor del Juzgado de lo Social número 2 de Madrid, ahora se ha conocido que RTVE ha elevado el caso al Tribunal Superior de Justicia. De esta forma, la cadena pública mantiene su alegato de que los niveles de amianto no eran tan altos como para provocar el fallecimiento del icono televisivo. Para esta cuestión se fundamenta que, a diferencia de los técnicos, José María Iñigo no estuvo tan expuesto al mineral en el plató. Una cuestión que ya resultó rebatida en el primer juicio gracias a la pericial y a los testigos que acudieron por parte de la defensa.

Pero más allá de insistir en la brevedad de esta posible exposición se alega que José María Iñigo tampoco trabajó durante tanto tiempo (para ello se basan en la falta de cotización a la Seguridad Social del fallecido donde solo constan 45 días de trabajo en la cadena pública durante su vida laboral). En otras palabras, desde la corporación pública y el INSS se niegan a reconocer su culpa en esta muerte a pesar de que el popular presentador condujo varios programas como Directísimo, Fantástico o el citado Estudio abierto y que, además, ya se probó que en la vida laboral del vasco se consignaron graves errores administrativos. De este modo, se intentar eludir la responsabilidad en el pago de la pensión de viudedad solicitado.

En definitiva, ahora será el Tribunal Superior de Justicia de Madrid quien deba fallar sobre esta mediática sentencia para determinar finalmente la causa del fallecimiento del recordado presentador. Por descontado, que el Instituto Nacional de la Seguridad Social haya recurrido marca un nuevo varapalo para la familia de José María Íñigo ya que, de momento, la batalla continúa en los juzgados.

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Imagen: ©G3online (autor KLA)