De Operación Triunfo a Operación Fracaso: una camada de juguetes rotos por no aprender las lecciones del pasado

Cine 54
·8 min de lectura

Operación Triunfo 2020 arrancó el año en Televisión Española (TVE) prometiendo el mejor casting de su historia. Sin embargo, el mítico talent show musical se estrelló por la avaricia de explotar el formato y no hacer caso a las voces que le pedían descansar para no saturar a los espectadores. Con un confinamiento de por medio, la undécima edición del popular concurso terminó con audiencias muy bajas, despertando el interés de una minoría juvenil que no ha podido evitar que los protagonistas hayan acabado relegados al olvido a nivel musical.

Esta es la historia de la puesta en marcha de un triunfo que acabó en fracaso por no aprender las lecciones del pasado.

(©RTVE)
(©RTVE)

Año 2001. Operación Triunfo (OT) desembarcaba en la cadena pública con dieciséis jóvenes dispuestos a demostrar su talento para cantar mientras se formaban en una Academia repleta de cámaras. Esta primera edición presentada por Carlos Lozano se convirtió en un auténtico fenómeno televisivo y social, con una final vista por 12.873.000 espectadores. Dicho de otro modo, la gala que coronó a Rosa López como ganadora firmó un 68% de cuota de pantalla. Vamos, una auténtica locura. Este boom, cuya cara más amarga para los concursantes se cuenta perfectamente en OT: la película (disponible en Netflix), también se experimentó en la edición de 2017 que ganó Amaia Romero, aunque lo cierto es que el programa ha ido perdiendo fuelle desde entonces y los protagonistas de la última entrega emitida han pagado el pato.

Para que nos entendamos. El concurso ha estrenado once temporadas desde 2001 hasta 2020, pasando de convertirse de la noche a la mañana en un fenómeno de audiencias a la gallina de los huevos de oro que se ha exprimido en exceso. Y es que este programa, que ha dado a conocer a numerosos artistas del panorama musical español actual y que además ha servido en varias ocasiones como plataforma para seleccionar al representante de España en el Festival de la Canción de Eurovisión, ha contado con tres etapas muy diferenciadas. Por un lado, las tres primeras entregas se emitieron en La 1 y son especialmente recordadas por el público mientras que desde la cuarta hasta la octava temporada fue Telecinco quien recogió el testigo del triunfo. El formato regresó a TVE en 2017 después de un tiempo prudencial de ausencia en la parrilla televisiva, siendo emitidas también en la cadena pública las ediciones de 2018 y 2020. Justamente este último fiasco es el que ha marcado un antes y un después en la historia de OT.

El impacto social de Operación Triunfo 2017 no se replicó en esta undécima edición marcada por la victoria de Nía Correia e inevitablemente por la pandemia del coronavirus. Y no porque a este casting le faltara una voz como la de Aitana o alguna artista tan completa como Lola Índigo, que de alguna manera también, sino porque se desoyeron las lenguas que apuntaban a que el programa necesitaba otra vez un respiro. El concurso contaba a su favor con la viralidad de las redes sociales y el canal 24 horas en YouTube pero ni por esas alcanzó la repercusión de antaño.

OT 2020 se estrenó el 12 de enero de 2020 con la promesa de un formato renovado protagonizado por dieciocho nuevos aspirantes con ganas de cumplir sus sueños musicales (de los cuales Valery Gómez y Adrián Acuña fueron eliminados en la gala 0). Pero pronto descubrimos que nos habían dado gato por liebre. La undécima edición del popular concurso de talentos se vendió como una entrega repleta de novedades y lo cierto es que los cambios no fueron tantos como para convertirse en el fenómeno televisivo de la temporada que, como todos sabemos, acabó siendo La isla de las tentaciones. Pero, ¿Qué grandiosa transformación podíamos esperar si solo habían pasado unos meses desde que el 11 de junio de 2019 se anunciara la renovación del concurso para el primer trimestre de 2020? Ilusos todos.

En OT 2020 la mecánica contó con cuatro novedades respecto a las dos ediciones anteriores. Por un lado desapareció el límite de cuatro nominados, es decir, todos los concursantes podían ser puestos entre las cuerdas por el jurado y además los profesores se podían abstener de salvar a uno de los nominados. Asimismo, el favorito ya no se libraba directamente aunque, a cambio, contaba con un privilegio respecto de sus compañeros. Por último hay que recordar que las canciones grupales también fueron valoradas por los cuatro jueces.

Ahora bien, uno de los cambios más sonados resultó ser la incorporación de Nina como uno de los nuevos miembros del jurado en un intento del programa por regresar a sus orígenes con la cantante que había ejercido de directora de la Academia en la primera edición. Otra de las permutas fue la puesta en escena de Ivan Labanda como profesor de interpretación sustituyendo a Los Javis, Javier Ambrossi y Javier Calvo, que a su vez habían regresado al programa en la décima edición tras el polémico despido de Itziar Castro. Pero más allá de estas incorporaciones y del lavado de cara del plató, OT 2020 resultó el mismo perro con distinto collar y precisamente el error radicó en crear falsas expectativas entre la audiencia.

Aunque, todo sea dicho, la undécima edición también será recordada por la sucesión de una serie de catastróficas desdichas que no hicieron más que provocar el recelo entre el público, un rechazo que se fue reflejando en los datos de audiencia. Porque si bien el programa despegó con un 13,0% de share, en la gala 4 firmó a la baja un 10,6% de cuota de pantalla. A su favor hay que destacar que en la gala 11 (emitida el 27 de mayo) se convirtió en líder de la noche con un 13,0% de porcentaje de audiencia y en la gala final directamente marcó récord de temporada con un 16,1% aunque hay que coger con pinzas esta cifra puesto que fue el desenlace menos visto en la historia del formato.

Obviamente el mayor obstáculo al que tuvo que hacer frente OT 2020 fue la interrupción histórica el pasado 15 de marzo por la crisis sanitaria mundial de la COVID-19, aunque hay que destacar que se reanudaron las emisiones el 20 de mayo (el 13 de mayo el programa retomó su actividad en la Academia) hasta completar las cuatro galas pendientes. La pandemia provocó por tanto que la edición fuese la más larga en la historia del programa y, obviamente, esta circunstancia no le favoreció de cara a la galería porque además ni siquiera el público habitual del plató pudo estar presente en la recta final modificándose así la esencia de este show en vivo. De igual manera, se tuvo que tirar durante el confinamiento de YouTube y de las redes sociales bajo el nombre #QuedOTEnCasa para que el público no se olvidara de los concursantes.

A OT 2020 tampoco le han favorecido las polémicas, que además han sido unas cuantas. Una de las que quizás más recuerdes es la encerrona de Estrella Morente quien, durante su interpretación en directo del tema Volver junto a Nía, aprovechó para reivindicar la tauromaquia. Ahora que quienes verdaderamente estuvieron en el centro de todas las miradas fueron algunos concursantes hasta el punto de que los espectadores pidieron la expulsión disciplinaria de Eli Sánchez por las faltas de respeto continuas hacia sus compañeros y también exigieron la marcha de Jesús Rendón por sus comentarios machistas y homófobos. Una mancha más para la convulsa edición que también quedó condicionada negativamente por Natalia Jiménez, miembro del jurado, puesto que la artista recibió unos cuantos palos por cargar contra sus haters en redes sociales.

No obstante hay que recalcar que el equipo intentó salvar esta edición que prometía más de lo que fue, especialmente Roberto Leal que se coronó por tercera vez consecutiva como el mejor maestro de ceremonias del formato. El sevillano ya ha renunciado a repetir su rol en el posible regreso a la pequeña pantalla del popular formato de Gestmusic, dejando las puertas abiertas a que una mujer se ponga al frente del concurso por primera vez, pero lo cierto es que meses después de la emisión de OT 2020 (cuando ya se ha convertido en estrella de Antena 3 por su trabajo como presentador de Pasapalabra) seguimos aplaudiendo su papel en el talent show musical. Los concursantes dieron muy poco juego en las galas pero el conductor siempre tiró del hilo y se postuló como el mejor anfitrión posible con su buena energía. Hay que hacer una mención especial también para Ricky Merino, concursante de Operación Triunfo 2017, que fue el mejor showman posible para el chat posterior a cada gala donde se mostraba a los protagonistas del concurso en su salsa y donde, todo sea dicho, Noemí Galera se encargaba de entrevistar al expulsado en cuestión.

En definitiva, OT 2020 resultó tan fatídico como el año que acabamos de cerrar ya que el programa necesitaba más tiempo de reflexión antes de emitirse una nueva edición y, sin embargo se precipitó su lanzamiento. Una puesta en escena que no ha hecho más que evidenciar el desgaste del formato y dejar un reguero de juguetes rotos. Porque, seamos sinceros, ¿alguien se acordaba de que Nick fue el tercer expulsado o sabía, antes de leer este artículo, que Samantha ha fichado como estrella del jurado de un nuevo talent musical?

Más historias que te pueden interesar:

Imagen: ©RTVE