El chat, el bastión de 'OT 2020' para recordar con una sonrisa esta accidentada edición

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Todo principio tiene su final y OT 2020 no iba a ser una excepción. El programa de Televisión Española (TVE) se ha despedido por todo lo alto marcando máximo con un 16,1% de cuota de pantalla y 1,8 millones de espectadores que han seguido con emoción la coronación de Nia como flamante ganadora y la conmovedora despedida de Roberto Leal como presentador del formato de Gestmusic. La entrega será recordada por estos momentos, pero también porque cada chat posterior a las galas ha contribuido a levantar esta accidentada edición.

(©José Irún/RTVE)
(©José Irún/RTVE)

Dentro de unos años OT 2020 será recordado con un sabor agridulce pues ha sido la edición marcada por la crisis del coronavirus. Sin duda, la entrega más extraña de toda la historia de este formato ya que dieciséis concursantes entraron en la Academia creyendo que el concurso duraría tres meses cuando, en realidad, el show se extendería por otros tres más ya que el estado de alarma por la emergencia sanitaria obligó a suspender temporalmente la emisión y a tirar durante el confinamiento de YouTube y redes sociales para mantener en liza a estas jóvenes estrellas televisivas que, por primera vez, se marcharon a sus respectivas casas por unas cuantas semanas en mitad de la competición.

Seguramente también nos vendrá a la memoria que fue la edición de las controversias con los propios espectadores pidiendo la expulsión disciplinaria de Eli por las faltas de respeto hacia sus compañeros y también exigiendo el abandono de Jesús por sus comentarios machistas y homófobos. Aunque no solo los concursantes han estado en el centro de la polémica ya que Natalia Jiménez, miembro del jurado, recibió numerosas críticas por cargar contra sus haters hasta el punto de que la audiencia reclamó que fuera sustituida por Ruth Lorenzo. Y Javier Portugués, más conocido como Portu, tampoco se salvó de los ataques virtuales y tuvo que pedir perdón en directo tras comparar a Samantha con la ganadora de Operación Triunfo 2006 Lorena Gómez.

Y, por supuesto, será la entrega que nos hizo preguntarnos cómo se consiguen los votos después de que el mismísimo Tinet Rubira alertara en febrero a través de un tuit de un posible fraude en las líneas de móviles de prepago para votar a los favoritos. Y es que si bien las propias familias de los participantes suelen dar de alta líneas de teléfono móvil de prepago para que los espectadores hagan recargas empleadas en llamadas y mensajes para las votaciones, el responsable de Gestmusic avisó de una estafa en el uso de este sistema para salvar concretamente a Flavio puesto que no había garantía de que el dinero gastado por el público terminara en el voto.

A pesar de que OT 2020 ha sido la edición más convulsa en la historia del formato estoy segura de que quienes hemos seguido con emoción este talent musical recordaremos con cariño al menos el chat posterior a las galas. De hecho, ya puedo reconocer que yo me enganché al programa tras darle una oportunidad a este espacio del late night que recoge las primeras impresiones de los expulsados y que muestra a los concursantes en su salsa.

Si bien yo he seguido cada chat a la carta (porque una ya tiene una edad y se me cierran los párpados a la primera de cambio) solo hay que darse un paseo por la red del pajarito azul para confirmar que los fans del formato se han mantenido, especialmente en la última entrega posterior a la gran final, con los ojos como búhos hasta la madrugada por echarse unas risas a costa de las ocurrencias de Ángel Custodio y su equipo. Porque aunque a simple vista parezca un programa muy low cost y de andar por casa se nota que está hecho desde el ingenio ya que cada semana nos han entretenido con nuevas propuestas y, lo más relevante para conservar el fenómeno, han hecho posible que los espectadores tengan la oportunidad de comunicarse con los dieciséis participantes a través de mensajes. Un concurso como Operación Triunfo ahora es impensable sin este feedback.

Pero más allá del protagonismo que se ha dado en el chat a los memes, considero que el éxito de este espacio ha sido posible gracias a Ricky Merino que ha tomado cabalmente las riendas y ha demostrado que tiene futuro como maestro de ceremonias en la televisión. Eso sí, el de Palma de Mallorca ha jugado con ventaja ya que es el que mejor sabe cómo se han sentido los concursantes tras cada gala porque él mismo participó en Operación Triunfo 2017 y de ahí que se haya propuesto semana tras semana mantener esa tónica tan fiestera que exige este programa interactivo.

Otro de los platos fuertes del chat es que también nos ha permitido conocer más a Martí, el hijo de Tinet Rubira, que ya se convirtió en un fenómeno en Twitter como recepcionista de la Academia y ayudante de producción en la edición que coronó ganadora a Amaia. El catalán ha permanecido detrás de la voz misteriosa que ha tenido como misión dar a los concursantes información del exterior, por ejemplo escuchar el consejo de un familiar.

Los invitados también han jugado un papel fundamental en el buen funcionamiento de este espacio (¡todavía me acuerdo del impacto de Samantha ante la presencia de Carlos Right!) pero también Noemí Galera, los profesores y el presentador Roberto Leal (¡una genialidad su actuación de Baila el Chiki-chiki o su improvisación de un rap con las palabras que los concursantes escribieron en una pizarra!) han remado a favor de obra.

En resumidas cuentas, que la gracia del chat de OT 2020 es que ha derrochado verdad con ese punto de despropósito y ha demostrado que un guion con pautas pero con libertad de improvisación da como resultado un programa entretenido y capaz de conseguir una sonrisa en estos tiempos que corren tan complicados para todos.

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Imagen: ©José Irún/RTVE

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