Centro médico, la serie española que homenajeaba el trabajo de los especialistas de la salud

Si hace bien poco confesaba que mi último guilty pleasure era la serie 9-1-1, acabo de caer en la cuenta que recientemente se ha celebrado el cuarto aniversario del primer episodio de otro drama médico, en este caso de sello español, Centro médico.

Cuando apenas levantaba un palmo del suelo me dio por decir que quería ser médico. Cada vez que acudía a consulta hasta se lo comentaba a mi doctor. Con el paso de los años mi vida tomó otros derroteros (antes de periodista también soñé con ser actriz), pero se ha quedado impregnado en mí ese entusiasmo por conocer de cerca la labor de los profesionales del mundo sanitario que ya experimenté en mis primeros años de vida. Es por eso que cada vez que me topo con alguna serie de esta temática le doy una oportunidad, a pesar de que la oferta televisiva cada vez es más amplia y, como a todos, me falta tiempo para seguir cada uno de los títulos de los distintos géneros.

(©RTVE)

Centro médico, serie producida por Televisión Española en colaboración con Zebra Producciones, se estrenó el 26 de octubre de 2015 y aunque los espectadores nos quedamos sin sus casos médicos este mismo año, ya que la última emisión se produjo el 18 de enero, lo cierto es que ha generado un poso en la industria televisiva española.

No es que su calado haya sido como el de la serie Médico de familia o el de Hospital Central (incluso queda lejos de El síndrome de Ulises-que combinaba magistralmente la medicina y la comedia-, de Pulseras rojas-que narraba cómo superaban las adversidades un grupo de jóvenes con cáncer- o de Frágiles-que se centraba en un fisioterapeuta que no se preocupaba simplemente por las lesiones físicas de sus pacientes-) porque obviamente estos títulos jugaban en otra escala y además eran otros tiempos. Pero Centro médico sí que se mantuvo con un público fiel (aunque minoritario) que alargaba su sobremesa. Así, esta serie ambientada en un hospital ficticio madrileño se mantuvo en la cadena pública durante diez temporadas y 1.175 episodios.

Unas cifras halagüeñas para una docu-ficción diaria que volvió a demostrar a los programadores que el género médico engancha y más cuando el entretenimiento viene acompañado de contenido didáctico comos aquellos casos clínicos reales que todavía hoy revolotean en mi cabeza. Para mí, al menos, se trataba de una producción con el componente añadido de servicio, de gran utilidad para el público.

Aunque obviamente esta serie, que fue sustituida por la tira diaria de abogados Derecho a soñar, no era muy recomendaba para espectadores hipocondríacos se concebía como aire nuevo a las tardes de Televisión Española. Primero porque daba a conocer casos curiosos de la salud y segundo porque, como viene sucediendo en la mayoría de series españolas que mezclan las tramas puramente profesionales con las sentimentales, sabía hilar con las emocionantes historias de los protagonistas del simulado hospital mostrando sus facetas más íntimas.

Pero si hay algo que me parece digno de recodar sobre Centro médico es que se convirtió en el refugio de numerosos actores y actrices que querían seguir en primera línea de la actuación. Esta serie logró rescatar, por ejemplo, a Jorge Jurado. Quien fuera Curro en Los Serrano reapareció más crecidito, aumentado su currículo con esta oportunidad televisiva. Y es que, para qué vamos a engañarnos, la industria es volátil y no siempre está para tirar cohetes. De hecho no es tan fácil encontrarse con este tipo de plataformas que a veces hasta la crítica minusvaloramos.

El hecho de que Centro médico se convirtiera en un inesperado escaparate de intérpretes dio paso casi a un juego secreto con los espectadores ya que en cualquier episodio nos podíamos topar con otro intérprete rescatado al que posiblemente habíamos perdido la pista. Así, el drama médico nos dio la posibilidad de valorar un nuevo trabajo de Diana Peñalver, Liberto Rabal, Marta Valverde y hasta de Micky Molina. Aunque el actor era una cara muy conocida años atrás-yo le recuerdo especialmente en la misma cadena con Ana y los 7- esta vuelta a la ficción española no pasó inadvertida. El intérprete encarnó a un doctor, Manuel Zapardiel, durante varios episodios lo que permitió descubrir también la historia personal de este personaje con un marido que fue diagnosticado con un mieloma múltiple.

No obstante, si tuviera que elegir entre una de las intervenciones me quedaría con la de Roko, ganadora de la segunda edición de Tu cara me suena. La cantante se dejó ver por estos lares con un papel episódico, un personaje que padecía pielonefritis aguda ¡toma ya!.

Se me viene a la cabeza también Ester Expósito. Aunque esta joven actriz actualmente triunfa con su papel de Carla en la serie de Netflix Élite, el pasado año repasó en La Resistencia con David Brocano sus trabajos y entre ellos se encontraba su paso por Centro Médico. “Por ahí hemos pasado todos. Es un formato raro", admitió la chica que apareció dos veces con dos personajes diferentes.

Centro médico quedará en los anales de la historia televisiva española como uno de esos títulos que fueron capaces de homenajear el trabajo de los profesionales de la medicina. Porque si internacionalmente The Resident se ha convertido en un drama capaz de retirar la cortina de lo que realmente sucede en la medicina moderna, la serie de las tardes de Televisión Española hizo lo propio aquí en España, empatizando con la audiencia con casos dinámicos y mostrando la faceta más humana de los personajes.

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