El tumor más desconocido que afecta a los mayores de 60 años

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Con la edad aumenta el riesgo de desarrollar tumores que desembocan en enfermedades crónicas como la leucemia, conocida como el 'cáncer de la sangre'. El desconocimiento y la dificultad a la hora de reconocer los síntomas puede acelerar su curso. Los sudores nocturnos (que empapan la almohada) y la fiebre son dos indicios a tener en cuenta. (Foto: Getty)
Con la edad aumenta el riesgo de desarrollar tumores que desembocan en enfermedades crónicas como la leucemia, conocida como el 'cáncer de la sangre'. El desconocimiento y la dificultad a la hora de reconocer los síntomas puede acelerar su curso. Los sudores nocturnos (que empapan la almohada) y la fiebre son dos indicios a tener en cuenta. (Foto: Getty)

La aparición de tumores en el envejecimiento se relaciona con el aumento de mutaciones acumuladas a lo largo del ciclo vital, que conducen a una mayor inestabilidad genética. Esas anomalías en las células pueden acabar produciendo masas anormales de tejido en distintas partes del cuerpo, que si se localizan en la sangre, médula ósea y ganglios linfáticos producen leucemia.

Existe un tipo concreto de leucemia que afecta especialmente a personas mayores de 60 años (siendo la edad media en el momento del diagnóstico de aproximadamente 72 años). Su pronóstico y evolución es lenta y pueden depender del estado de salud general del enfermo. A mayor edad los pacientes suelen tener otros problemas de salud como diabetes, insuficiencia cardiaca o enfermedad pulmonar crónica.

Sin embargo, la buena noticia es que, con los tratamientos y el seguimiento adecuado, se puede llevar una vida prácticamente normal tras el diagnóstico de 'leucemia linfocítica crónica' (LLC). Se trata de uno de los tumores hematológicos más desconocidos para la población española, y solo una de cada seis personas (16,9 por ciento) lo identifica correctamente pese a ser el tipo de leucemia más común en adultos y representar hasta una tercera parte de los casos de leucemia que se producen cada año en nuestro país.

Así se desprende de la encuesta Percepción sobre los Tumores Hematológicos en España’ promovida por AstraZeneca coincidiendo con el mes de concienciación de las enfermedades oncológicas de la sangre, que ha revelado el gran desconocimiento de la población española sobre este tipo de patologías.

“Los datos que arroja esta encuesta apoyan lo que vemos cada día en nuestra consulta, y es que existe un gran desconocimiento de los tumores hematológicos en general. Existen diversos tipos de enfermedades oncológicas de la sangre, y cada una tiene unos síntomas, desarrollo y tratamiento completamente diferentes. Por ello es muy necesario hacer esa labor informativa y pedagógica dando las herramientas necesarias tanto a los pacientes como a su entorno”, explica Francesc Bosch, jefe de Hematología y Hemoterapia del Hospital Vall d'Hebron de Barcelona y presidente Grupo Español de Leucemia Linfocítica Crónica (GELLC).

Los tumores son masas anormales de tejido que se producen cuando las células se multiplican de forma anormal y excesiva, y los hematológicos se localizan en la sangre, médula ósea y ganglios linfáticos. Las células cancerosas, además de pasar a la sangre pueden afectar a también a tejidos linfoides (ganglios, bazo) o a algunos órganos del sistema nervioso central como la médula espinal o el cerebro.

En concreto, la leucemia linfocítica crónica (LLC) es un tumor hematológico que se origina en los linfocitos, en concreto los linfocitos tipo B maduros, que sufren una serie de cambios en su mecanismo genético de control y aumenta su número, acumulándose en médula ósea, ganglios linfáticos, órganos linfáticos y en la sangre. La LLC es un tipo de leucemia que se desarrolla lentamente, mostrando pocos síntomas al inicio.

El problema es que no suele presentar síntomas. Esto significa que "pueden pasar años hasta que aparezcan los síntomas o se necesite tratamiento", tal y como apunta la Sociedad Americana de Oncología Clínica (ASCO, por sus siglas en inglés). Muchas personas afectadas de LLC no lo notan, y se detecta por casualidad en una analítica en la que se observa un aumento anormal del número de leucocitos, o en un examen médico físico rutinarios (detección de crecimiento de ganglios linfáticos). La sospecha se verificará con un análisis y exploración más completos para concretar qué tipo de leucemia sufre el paciente.

Como decíamos, no suele producir síntomas. Aunque en caso de que sí los haya, estos síntomas pueden ser:

  • Cansancio o astenia.

  • Aumento del tamaño de los ganglios linfáticos, denominado 'adenopatías'. La hinchazón general de los ganglios linfáticos en todo el cuerpo indica un posible cáncer o linfoma.

  • Recurrencia de infecciones. Las personas con leucemia tienen una mayor tendencia a sufrir infecciones bacterianas (bronquitis, neumonías, infecciones de orina) o virales (gripe, herpes zoster).

  • Molestias abdominales debidas a la inflamación del hígado (hepatomegalia)

  • Dolor en la parte superior izquierda del abdomen, que puede deberse al agrandamiento del bazo (esplenomegalia).

"Cuando la enfermedad produce síntomas, con frecuencia el paciente presenta fiebre, ganglios aumentados de tamaño (adenopatías), cansancio (astenia) y/o infecciones frecuentes, como neumonías, herpes zoster", confirma la doctora Ana Alfonso Piérola, especialista del servicio de Hematología y Hemoterapia de la Clínica Universitaria de Navarra (CUN).

Algunas de estas señales son muy difíciles de reconocer por los pacientes. Sin embargo, hay otras que sí se pueden notar. Es importante consultar al médico si se observa:

  • Debilidad o cansancio de forma repentina.

  • Sudores nocturnos muy exagerados (la almohada se empapa) y prácticamente a diario.

  • Pérdida de peso sin causa aparente, con o sin pérdida del apetito.

  • Fiebre frecuente por las tardes (más de 38º) que puede cursar con o sin dolor de cabeza.

Además, tal y como recoge el manual MSD, la guía médica para pacientes: a medida que la enfermedad progresa, las personas palidecen y presentan moretones o hematomas con facilidad. En etapas tardías del curso de la enfermedad pueden aparecer infecciones bacterianas, víricas y fúngicas, ya que la médula ósea produce menos glóbulos blancos sanos para combatir las infecciones.

Por razones probablemente relacionadas con cambios en el sistema inmunitario, las personas con leucemia linfocítica crónica tienen más tendencia a desarrollar otros cánceres, como por ejemplo de piel o de pulmón. La leucemia linfocítica crónica también puede transformarse en un tipo de cáncer del sistema linfático más agresivo (linfoma). Por eso es importante realizarte los chequeos que correspondan a cada edad y prestar especial atención a tus revisiones y análisis si tienes anemia (recuento bajo de glóbulos bajos) o bien un número bajo de plaquetas (trombocitopenia).

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