¿Qué hacer cuando tu pareja te pide un tiempo?

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Photo credit: irinamunteanu
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“¿Nos damos un tiempo?”. Es la típica frase que te hace temblar las piernas. Sobre todo cuando tú no quieres darte ningún tiempo porque tú sí sabes que quieres estar con él. Y claro, a partir de ahí el corazón del revés, la cabeza sin parar de dar vueltas y las preguntas una detrás de otra: ¿¡Cómo que un tiempo!? ¿Teníamos problemas de pareja y yo no me di cuenta? ¿Quiere terminar conmigo pero no se atreve y está poniendo excusas para que sea más suave el impacto? ¿Me ha sido infiel? ¿Se ha cansado de mí, ya no me quiere? ¿Le atrae otra persona pero no sabe cómo decirlo o le da miedo que le monte una escena de celos? ¿Realmente está siendo sincero y quiere tiempo para reflexionar, para ver si nos echamos de menos, para mejorar o reestructurar la relación?

Como dice Ainoa Espejo, grafóloga y coach de relaciones de Ai hop Coaching, “Necesito un tiempo” es una frase muy ambigua y puede generarte mucha incertidumbre, ansiedad, miedos, inseguridades... “Al final el área de la pareja es muy importante -y más aún si hay convivencia y/o tenéis hijos-, no sólo es alguien a quien quieres y que te aporta mucha felicidad, sino que además compartís mucho tiempo, aficiones, amigos, planes...", dice Espejo. “Así que cuando ves tambalear esta área es normal que sientas cómo afecta a tu autoestima y a otras facetas de tu vida”, añade.

Photo credit: Westend61 - Getty Images
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Si mi pareja me pide tiempo, ¿es mi culpa?

¿Encima de lo mal que te sientes piensas que es culpa tuya, que ya no le gustas, que te ha dejado de querer? En definitiva, como apunta la coach, ¿te estás llevando a lo personal su decisión? “No siempre tiene por qué ser por ti, no siempre tiene por qué ser una huida de la relación o de ti”, apunta Espejo. Como explica, las personas pasamos por diferentes etapas a lo largo de nuestra vida y hay otras áreas más allá de la pareja que también debemos cuidar, aunque a veces se nos olvide reinventarnos en tiempos difíciles. “Sin querer muchas veces es a nuestro compañero/a a quien culpamos de ello y en quien proyectamos nuestras propias dudas y crisis personales sin querer”.

Como nos recuerda Espejo, a los hombres les suele afectar profundamente la famosa 'crisis de los 40'. “Una crisis existencial que remueve por dentro, haciéndoles dudar de si están en el punto vital que deseaban a estas alturas de la vida, cuando creen estar dejando atrás su juventud, su atractivo físico, su vitalidad... A veces -y sobre todo si tenéis una relación muy duradera- puede que tu pareja se sienta invisible para las demás mujeres”. Y, como apunta esta experta, vivimos en una sociedad que exige la perfección y en la que se nos valora por el exterior, “de modo que no es raro que el ego haga de las suyas, haciéndonos sentir poco valiosos si ya no somos físicamente atractivos para otras personas, así que, por mucho que te quiera tu pareja, quizás necesite sentirse deseado y ‘de vuelta al mercado’, saberse aún atractivo para reafirmarse en este momento de su vida”.

También, como apunta la experta, pudiera ser que de pronto sienta negativamente el coste de oportunidad de mantener una relación estable. “Es decir, que al elegir estar aquí, está renunciando a vivir otras experiencias, a tener libertad para decidir lo que le apetece sin tener que dar explicaciones, está dejando de conocer y acostarse con otras personas, etc.”. Seguramente siga valorando todas las ventajas que proporciona estar en una relación consolidada y te siga queriendo mucho. Pero quizás ahora, como dice Espejo, le esté resultando más llamativa la novedad de la soltería y de la libertad. “O simplemente quiera “abrir un poco la puerta, asomar la cabeza y darse cuenta de que dentro de casa estaba más calentito”.

“Tampoco es raro que, estando en una relación duradera -y más si es muy absorbente o exclusivista- terminéis perdiéndoos a vosotros mismos en el otro. Lleváis tanto tiempo juntos, pensando en pack, que ya no recordáis quiénes erais como individuo, qué os gustaba, qué os apetecía...”, apunta la coach. Así que a veces tras el “necesito tiempo” lo que puede haber es un “necesito espacio para recuperar mi individualidad, reconectar conmigo mismo, recordar quién soy, reafirmarme como persona”.

Estos procesos, como subraya Espejo, hablan más de sus necesidades personales, que de ti. “Aunque claro, también cabe la posibilidad de que la relación se haya ido deteriorando y ya no se sienta tan a gusto como al principio”.

Sea como sea, tú también formas parte de esta relación, y tienes que tratarte mejor a ti misma, pensar bien en lo que te mereces y lo que es bueno para ti. “Tú también tienes poder de decisión, no todo depende de él", subraya la coach.

Photo credit: PhotoAlto/Frederic Cirou
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Qué hacer si te pide un tiempo

La experta de Ai hop Coaching nos da una serie de consejos para gestionar esta situación sin perder la calma:

1. No le hagas un interrogatorio policial. Es lógico que te sientas asustada y necesites respuestas, pero si le presionas acribillándole a preguntas, se va a agobiar, y tenderá a evadirse más aún. Le estarás dando un motivo para que se reafirme en su necesidad de poner espacio y tiempo entre medias de vosotros. Con esta actitud sólo pones de manifiesto lo enganchada que estás, que eres una persona dependiente emocionalmente de él, cuánto le necesitas y el enorme poder que tiene sobre ti, ¡así que cuidado!

2. No creas que al notarle indiferente o distante y darle un tiempo, se va a enfriar la relación. Suele ser todo lo contrario. Cada persona es un mundo, pero normalmente cuanto más nos presionan y menos confían en nosotros, peor. Y si se enfría, es porque se tenía que enfriar, no por tu culpa. No puedes -ni debes- controlarlo todo. No todo depende de ti.

3. Escucha atentamente sus palabras, sus razones. No malinterpretes lo que quiere decir, ni te pongas a la defensiva aunque estés asustada o dolida. La información que recibas durante vuestra conversación es muy importante, te ayudará a comprender y sobrellevar mejor esta etapa. Fíjate en su lenguaje corporal, en lo que te transmite, cómo te hace sentir y sobre todo, qué te dice tu intuición.

4. No busques una solución matemática, no le presiones para que te diga si necesita una semana, tres o cinco meses. Así sólo le vas a agobiar más, y esa respuesta no la tiene ni él. Eso sí, durante este tiempo, internamente debes poner tus propios límites y tener claro qué y cuánto estás dispuesta a esperar. Para respetarte y no sentirte totalmente des-empoderada en sus manos.

5. Trata de dialogar con él o ella. Hazle saber que desconocías que se sintiera agobiado, ni que necesitara un tiempo. Que se lo vas a dar, pero te gustaría saber qué es lo que no le gusta de la relación, o lo que cree que no funciona. Así, si te comparte esta información, durante este tiempo tú también podrás meditar para alejar los pensamientos negativos, calmar el estrés y reflexionar acerca de cómo iban las cosas entre vosotros. ¡Ojo si no quiere entrar a dar estos detalles, porque quizás no tenga intención de arreglar nada…!

6. Puede que te diga cosas como que eres muy demandante, que tiendes a abrumarle y exigirle demasiado, que no le gustan tu inseguridad y tus celos, etc. Así que quizás venga bien un poco de humildad y de autoanálisis para ver qué parte de razón puede tener y empezar a trabajarte por dentro para mejorar estos aspectos. Y ya no sólo por cómo afecta a vuestra relación, sino sobre todo por ti misma y el sufrimiento que te provocan estas actitudes. Puede que te venga bien pedir ayuda profesional para mejorar estos aspectos de cara a ser la mejor versión de ti misma, aumentar tu autoestima y confianza personal.

7. También será bueno hacerle saber -sin amenazas ni chantajes- que esta decisión de hacer un break es algo serio. Puede que os sirva para tomar aire fresco y reestructurar las cosas que no funcionan. O quizás tras un tiempo os deis cuenta de que la relación estaba deteriorada y esto suponga un antes y un después. Así que no es un juego, esta opción de pausa solo debería utilizarse como último recurso.

8. Sentad bien las normas. Qué está permitido y qué no durante este tiempo -sobre todo respecto a acostaros con otras personas y si lo consideráis o no un tipo de infidelidad, para evitar así disgustos y malentendidos-.

9. Si tu pareja te propone daros un tiempo pero estar en modo “amigos con derecho a roce piensa si quieres convertirte en su amante, si es eso lo que te mereces. Sopesa que una relación de este tipo os permite a ambos no implicaros emocional ni físicamente al cien por cien con el otro, así como poder tener encuentros con terceras personas sin tener que daros explicaciones mutuamente. ¿Realmente es eso lo que quieres?

10. Dejad claro cómo y cuánto os vais a comunicar durante este tiempo.

Photo credit: Vincent Besnault - Getty Images
Photo credit: Vincent Besnault - Getty Images

¿Me quiere o no me quiere?

Y mientras espero a que se aclare, ¿qué hago?

Lo sabemos, a veces parece que las manecillas del reloj se han detenido y que el tiempo no pasa tan rápido como nos gustaría. No hay nada peor que esperar a que te digan si te quieren o no, somos conscientes. Por eso, continuamos con los consejos de la coach, en este caso para “aguantar el tipo” hasta que haya una resolución:

11. Procura gestionar y controlar tus miedos y darte cuenta de que no puedes controlar la situación. El que tu pareja te deje de querer o se busque a otra, no depende de ti. No tienes que convencer a nadie de que esté contigo. El amor debe ser fluido y espontáneo.

12. No juegues a ser la consejera emocional de tu pareja. Tiene que ser él mismo quién se aclare, y en todo caso, quien pida ayuda profesional. Ir al psicólogo debería ser lo más normal, no es nada malo acudir a una persona formada en la materia, sino todo lo contrario. Tú ni puedes ni debes ayudarle a aclararse. Aprovecha este tiempo para dedicarte a ti misma, reconectar con tu interior, volver a conocerte, saber quién eres y recuperar tu poder personal.

13. Cuidado con las idas y venidas. Si necesitáis reavivar la pasión, buscad otras formas menos retorcidas, sino puede abocaros a una relación tóxica.

14. Hasta que se aclaren las cosas, es mejor que tengáis contacto cero. Date cuenta de que si continuáis con la relación como si nada hubiera pasado, u os transformáis en amigos, además de ser muy doloroso para ti, es totalmente injusto. Porque él recibe casi todos los beneficios que tenía al estar en relación, pero sin ningún tipo de compromiso. Sólo la parte fácil y satisfactoria. Mientras tú sigues esperando nerviosa y angustiada, conformándote con miguitas de amor y esperanza. Él, al no notar prácticamente ninguna diferencia, ni sentir ese dolor que tienes tú por dentro, no tendrá incentivos para tomar una decisión en firme, porque no verá las consecuencias que tiene en su vida. ¡Por no hablar de tu dignidad, que quedará por los suelos! Inconscientemente te estarás mandando el mensaje de que no te mereces ningún respeto, dañando tu autoestima y tu seguridad personal. Si no os queda más opción que seguiros viendo porque compartís trabajo o ambiente, procura mantener una relación cordial pero distante, por mucho que te duela. Imagina que tratas de acercarte y encima te rechaza… ¡bastante sufres ya! Ten amor propio y sé coherente, si has accedido a darle un tiempo, actúa en consecuencia.

15. Regula tu parte de responsabilidad. Aunque haya sido él quien haya detectado las cosas que no le gustan de la relación, eso no significa que toda la culpa sea tuya, ni que él lo haga todo bien. No te machaques ni te mortifiques. Las relaciones son cosa de dos, se producen dinámicas entre ambos.

16. Aprovecha y dedícate tiempo a ti misma para pensar también en lo que tú quieres y no, en si te gusta cómo llevabais la relación. ¿Te has dado cuenta de que efectivamente la relación estaba siendo algo demasiado absorbente, que no teníais tiempo para vosotros, para vuestros asuntos, amigos, familia, intereses, hobbies,...? ¿Que pasabais demasiado tiempo juntos y os estabais perdiendo mutuamente en el otro? Entonces quizás este tiempo de reflexión te venga bien para marcar sanos límites y cambiar este patrón nocivo. El ámbito de la pareja es un aspecto importante de nuestra vida pero no es el centro, solo es un área más y debe ocupar el lugar adecuado. Una relación sana y feliz conlleva el equilibrio entre todas las áreas que componen vuestra vida.

17. ¿Estás viendo que los intereses de tu pareja van por otro lado y está rehaciendo su vida en dirección contraria a ti? Entonces no le reclames. No le eches en cara que quería tiempo para ser libre de hacer lo que le apetecía sin tener que darte explicaciones, ni cosas así. Simplemente toma la decisión de alejarte sabiamente desde la dignidad y el amor propio, dándote cuenta de que esta persona no te quería lo suficiente -o no de la forma en la que tú querías ser querida- y que no ha tenido la valentía suficiente como para enfrentarse al problema, hablar claro y atreverse a terminar la relación. ¡Te mereces amor de sobra, no sobras de amor!

18. Aunque sea él quien haya abierto un poco la puerta, recuerda que ésta tiene dos pomos. La decisión no es sólo suya, no estés a expensas. Si durante este tiempo te das cuenta de que no le echas de menos, que la relación no iba tan bien como creías, que esto no es bueno para ti o que ya no te apetece seguir estando ahí, puedes tomar la decisión de alejarte y dejarle de forma elegante, sin quedarte esperando a que él haga algo.

19. Pero cuidado si crees que tu pareja es alguien inmaduro, a quien le cuesta tomar decisiones y que tiende a esperar hasta que las situaciones se resuelvan por sí mismas. Porque entonces es posible que esté haciendo eso mismo. Llevarte al límite de tu paciencia para que seas tú quien tome la iniciativa de dejar la relación. Así él no tendrá que lidiar con la responsabilidad, con el miedo de poderse equivocar, ni con el peso de haberte hecho daño.

20. ¿Tienes la certeza de que se ha ido con otra y está probando suerte con ella, pero te tiene en el banquillo por si acaso la cosa no funciona, poder volver contigo? Recuerda que hay que saber identificar a las personas tóxicas que te están amargando la vida, porque tu pareja está haciéndolo con esa actitud. Alguien que en realidad te ama no te hace sufrir, ni te utiliza de backup. Así que piensa si es lo que quieres y te mereces. Quizás él tenga codependencia contigo porque le gusta alguna de las cosas que le aportas, cómo le hace sentir, la seguridad que le das, la tranquilidad, la comodidad... pero no creo que quieras ser utilizada. Eres una persona, no un colchón, ni un felpudo.