Trump quiso conducir él mismo hasta el Capitolio en pleno asalto tras incitar a sus seguidores

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Radicales trumpistas asaltan el Capitolio el 6 de enero de 2021 (Photo: Samuel Corum via Getty Images)
Radicales trumpistas asaltan el Capitolio el 6 de enero de 2021 (Photo: Samuel Corum via Getty Images)

Radicales trumpistas asaltan el Capitolio el 6 de enero de 2021 (Photo: Samuel Corum via Getty Images)

Donald Trump y sus colaboradores más cercanos sabían que había riesgo de violencia en las movilizaciones de los radicales republicanos el 6 de enero de 2021 y, aún así, siguieron adelante con su incitación de las masas. Horas después, una turba acabó asaltando el Capitolio en una revuelta que causó la muerte de cinco personas y numerosos heridos bajo la excusa de un supuesto fraude electoral numerosas veces refutado.

Esta es la conclusión que se extrae del testimonio de una ayudante del que fuera jefe de gabinete de Trump. Cassidy Hutchinson, la colaboradora, ha prestado declaración ante el Comité de investigación del asalto al Capitolio que se desarrolla en el Congreso de EEUU.

De acuerdo con su versión, a Trump le habían avisado de que el 6 de enero iba a ser un día “grande”. Se lo dijo, literalmente su antiguo abogado y exalcalde de Nueva York, Rudy Giuliani. Y el jefe de gabinete le advirtió de algo en dirección opuesta, que  las cosas podían ir “muy, muy mal” en esa jornada, como recoge la agencia EFE.

“No me importa una mierda que tengan armas. No están aquí para lastimarme”

“Cuando estábamos en la carpa de anuncios fuera del escenario, yo era parte de una conversación. Estaba cerca de una conversación en la que escuché al presidente decir algo como: ‘No me importa una mierda que tengan armas. No están aquí para lastimarme’”, ha explicado en su declaración, según recoge la cadena NBC News.

Por ello, Trump instó en esos momentos al Servicio Secreto a retirar los magnetómetros de seguridad. Hutchinson también ha relatado otros momentos en los que el expresidente, en este ambiente de violencia y caos, arrojó un plato de comida a la pared después de que el Departamento de Justicia rechazara las acusaciones de fraude electoral generalizado, según ha recogido Politico.

La implicación de Trump fue tal que el por entonces presidente, tras terminar un discurso cerca de la Casa Blanca a sus fieles, a los que animó a marchar hacia el Capitolio, pidió al conductor de la limusina acercarse a estas concentraciones. El chófer se opuso, no obstante. Aquí, Hutchinson, que no estaba en limusina, dijo que el ayudante del jefe de gabinete, Tony Ornato, le contó cómo en un momento Trump incluso trató de agarrar el volante de manos del conductor para ponerse al mando del vehículo, a gritos de “soy el maldito presidente, llévenme ahora”.

Poco después, cientos de sus simpatizantes irrumpieron en la sede del Congreso mientras se celebraba una sesión conjunta de las dos cámaras para ratificar la victoria electoral de Biden.

Este artículo apareció originalmente en El HuffPost y ha sido actualizado.

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