El truco para reparar los talones secos y agrietados

La herencia genética, un calzado inadecuado y los problemas posturales son algunas de causas de este problema podológico que puede acabar provocando dolor y sangrado. Así puedes 'repararlos' de la noche a la mañana 

Dentro del cuidado de los pies, la limpieza y la hidratación diaria es fundamental. (Foto: Pinterest)

La piel del pie es diferente a la del resto del cuerpo. Se caracteriza por tener un mayor número de células adiposas. Es decir, un mayor espesor para amortiguar el continuo roce al caminar llegando a ser entre 20 y 50 veces más gruesa que la de la zona de la mejilla de la cara. Pero es pobre en sustancias grasas y, por este motivo, es tan vulnerable o más vulnerable que el resto.

Las durezas y las grietas en el talón (‘xerosis e hiperqueratosis’) aparecen cuando la piel están tan seca que no puede estirarse y adaptarse a la presión que ejerce nuestro cuerpo en esa zona al caminar o simplemente, estando de pie. En consecuencia, se fisura y se empieza a desgarrar o fracturar de manera perpendicular. 

Debido a esta falta de hidratación, continuidad y elasticidad en la piel aparecen estas grietas que pueden venir acompañadas de dolor y, en ocasiones, pueden incluso sangrar. Aunque lo normal esta descamación cause picor y enrojecimiento.

Meterse en la cama con calcetines, habiendo aplicado una crema hidratante en los pies, puede ayudarte a eliminar las grietas en los talones. (Foto: Anakin Tseng/Getty Images)

Aparte de ser antiestético puede convertirse en un problema serio en las personas con diabetes, trastornos de la circulación o inmunodepresión. Y es que las enfermedades metabólicas, como pueden afectar al estado de la piel ya que disminuyen la humedad y provocan la deshidratación.

Por otro lado, si no se hace un seguimiento y se controla la evolución de estas grietas puede producir úlceras e infecciones dérmicas.

Una medida ‘de choque’

Para combatir la sequedad y rugosidad de la piel de los talones, prueba con este remedio rápido: dúchate junto antes de ir a dormir, y con la piel aún húmeda, aplícate una capa de manteca corporal super hidratante en los pies (con especial atención en los talones) y duerme con unos calcetines de algodón puestos

Las cremas más efectivas son aquellas ricas en urea o con un alto porcentaje de lactato. En concreto, en concentraciones del 20 por ciento, la urea tiene una acción descamativa (potencia el desprendimiento de las capas más externas (amarillentas).

Eso sí, recuerda no poner crema entre los dedos, ya que podemos sudar y esto provocará un exceso de humedad, y no cubrir el pie con un calcetín hasta la total absorción de la crema.

También hay que matizar, que cuando la piel está muy dañada y cuarteada, no se va a reparar en un día. En estos casos será necesario ampliar el tiempo de aplicación a una semana (todos los días, por la mañana y por la noche). Tras este ‘plan de choque’, podrás espaciar la aplicación a una vez cada dos días, preferiblemente por la noche.

A los que les de grima meterse en la cama con calcetines, pueden poner en práctica este truco en cualquier otro momento del día colocando una bolsa de plástico o envolviendo los pies en papel film. El efecto hidratante se multiplicará por tres y poco a poco lograrás que tus pies luzcan perfectos.

Si vas a darte un baño caliente, deja los pies fuera del agua. Dejarlos a remojo más de 10 minutos empeora el aspecto de las grietas. (Foto: Getty)

La constancia es la clave

Para tener una piel saludable y bien cuidada, esta debe mostrar un aspecto homogéneo y ser elástica. Algo que puedes conseguir si sigues una rutina de cuidados básicos como esta:

  1. Bebe mucha agua, ¡antes de tener sed! Y consume alimentos con alto contenido en agua. Una dieta equilibrada como la Mediterránea asegura una correcta hidratación. Para ello intenta consumir frutas y verduras de temporada como lechuga, zanahoria, tomate, pepino, sandía, melón, uvas, etc. También es positivo tomar zumos naturales de frutas o infusiones.

  2. Hidrata tus pies tras la ducha (después de lavarlos, hay que secarlos bien para evitar hongos) y recuerda exfoliar la piel al menos una vez a la semana, puedes usar la piedra pómez o limas. Mientras aplicas la crema es conveniente masajear bien para activar la circulación. Cuando notes que la piel de los talones está reparada (puede que no notes los efectos hasta que pase una semana) puedes usar la crema en días alternos o en función de la sequedad.

  3. Escoge el calzado adecuado. Fíjate en el tipo de suela y su amortiguación. Mejor si está libre de costuras y el tacón no supera los 3 centímetros, así evitas puntos de máxima presión que provocan la sequedad de la piel. Además, lo ideal es que tenga buena sujeción en el talón.

  4. Evita darte largas duchas con agua caliente porque elimina los aceites que protegen la piel. En cuanto a los baños, que no excedan los 10 minutos para así no afectar a los lípidos naturales.

  5. También es recomendable evitar los componentes que puedan causar irritación como colorantes químicos o perfumes. 

Ungüentos caseros

Si quieres fabricar tu propia hidratante, puedes preparar una pasta casera a base de vaselina y limón (un remedio natural muy efectivo para exfoliar la piel de los talones) o mezclando un plátano maduro con medio aguacate. El aloe vera y otros productos naturales como el aceite de coco o el puré de papaya también funcionan

¿Más trucos? Prueba a mantener durante diez minutos un algodón humedecido con aceite de oliva y después frótate la zona afectada con medio limón. Si quieres preparar un exfoliante con este cítrico, basta con mezclar en un cuenco tres cucharadas de su zumo con media taza de azúcar moreno. Humedece tus pies y aplica la mezcla masajeando la zona de los talones con movimientos circulares. Retira del todo con agua tibia. Puedes repetir cada día hasta que notes que la piel queda suave y exfoliada.

En cuanto a los hábitos que perjudican la salud de tus pies destaca el tabaco, que es negativo para todo en general, incluida la piel. Fumar la reseca ya que la nicotina provoca una reducción del flujo sanguíneo y una falta de nutrientes y oxígeno.

Y tú, ¿cómo consigues mantener los talones suaves?

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