El truco definitivo para hacer el gazpacho aún más refrescante

·4 min de lectura

El gazpacho es uno de esos platos que lo ha sido (y lo es) todo en la gastronomía española. Comida de sustento, refresco contra el calor y, finalmente, icono de la dieta mediterránea. Desde sus primeras versiones primigenias, antes de la llegada del tomate a España, en la que se elaboraba a base de las verduras que hubiera disponibles, agua fría y pan duro a las últimas creaciones en las que se ilustra esta sopa fría con bogavante, jamón ibérico o quién sabe que otra delicatesen... todos ellos son gazpachos. Sin embargo, lo que no se ha perdido es esa función que cumple el gazpacho de tomar el relevo a las sopas calientes con el cambio de estación: de encargarse de bajar la temperatura corporal cuando toca.

Añadir hielo al gazpacho hace que quede mucho más refrescante. Foto: Getty Creative
Añadir hielo al gazpacho hace que quede mucho más refrescante. Foto: Getty Creative

Si el gazpacho ya es refrescante, ¿cómo hacerlo AÚN MÁS refrescante? Hemos preguntado a expertos domésticos en el arte del gazpacho de toda España para que nos chiven trucos. El mejor es quizá el de Mercedes Domínguez, cacereña de 72 años y profesora jubilada, que lleva toda la vida "metiendo el gazpacho en el congelador una hora antes de que se vaya a consumir". Además, lo que hace es coger unos cuantos cubitos de hielo finamente picados que incorpora "justo en el momento de servirlo, como si se tratara de pequeños tropezones". El resultado es un gazpacho capaz de hacer frente a los rigores del verano con toda solvencia.

Pero, aunque este es el más efectivo, hay más trucos. Está el que utiliza Luis García, de 65 años y peluquero residente en Salamanca. "Tengo hierbas aromáticas plantadas en mi huerto siempre a punto para incluirlas en el gazpacho. Lo que hago es incluir unas hojas de menta entre los ingredientes antes de triturarlos todos. El resultado es que tiene un sabor más refrescante. Además, intento servirlo lo más fresco posible". También es partidario de incluir un poco de comino picado en la receta. "Esta especia da muy buen aroma pero es que, además, hace más fresco el gazpacho y ayuda a que la digestión sea mucho mejor. Todo son ventajas", comenta García.

Incluir una fruta con alto contenido en agua como la sandía en la receta la hace más fresca. Foto: Getty Creative
Incluir una fruta con alto contenido en agua como la sandía en la receta la hace más fresca. Foto: Getty Creative

Otro 'truco' nos lo da Carolina López, paisajista de 42 años y residente en Madrid. "Al final, el gazpacho es una sopa fría en la que el tomate está porque se incorporó en un momento dado, pero sigue siendo una receta abierta en la que se pueden incluir muchos ingredientes. Lo que yo hago cuando el termómetro supera holgadamente los 30 grados es convertir mi gazpacho en un gazpacho de tomate y sandía, a partes iguales. Lo que permite la sandía -sin pepitas, eso sí-, con su altísimo contenido en agua, es hacer que el gazpacho se transforme casi en un refresco. Lo tienes listo en el frigorífico para pegarle un trago en cualquier momento".

Carolina López también explica que la elección de los ingredientes puede determinar que un gazpacho quede más o menos fresquito: "Conviene no pasarse con el ajo y, sin embargo, el pepino siempre le da un toque que, en mi caso, lo hace más veraniego y fresco. Otro punto a tener en cuenta es que, si no queremos que quede muy pesado, podemos eliminar el pan de la receta. Es tan sencillo como no incluirlo. En este caso, yo no le pongo ni agua, es suficiente con el zumo de los tomates".

Finalmente, hay que recordar que existen versiones del gazpacho más aligeradas aún, en las que el tomate y el pimiento no forman parte de la ecuación y que, quizá por ello, son más fresquitas. Un ejemplo es el gazpacho de limón que preparan en la provincia Málaga en el que este cítrico sirve de base a una receta en la que se cuelan también otros ingredientes habituales como el ajo -finamente picado- el aceite de oliva virgen extra y el vinagre de Jerez.

Hay recetas de gazpacho, como el de poleo o el de limón, más frescas aún. Foto: Getty Creative
Hay recetas de gazpacho, como el de poleo o el de limón, más frescas aún. Foto: Getty Creative

También fresquísimo es el gazpacho de poleo que se prepara en Extremadura desde tiempos inmemoriales y en el que se utiliza esta hierba que suele nacer en las zonas cercanas a los ríos, aromática como pocas, para crear una versión en la que el color verdoso ya nos indica que esto es un antídoto en toda regla contra la canícula. Además, hay que añadir aceite de oliva, vinagre de manzana, ajo, sal, agua fría y un poco de pan.

En lo que sí coinciden todos los consultados en este artículo es que, si queremos que los 'invitados' a nuestro gazpacho obren ese efecto milagroso de hacerlo aún más refrescante, lo ideal es "preparar el gazpacho de un día para otro, de modo que todos los ingredientes se encajen entre sí y se intensifique su efecto". Es decir, que si queremos que la menta, la sandía o el comino obren su milagro, mejor trabajar con una cierta previsión, porque el gazpacho, de un día para otro, sabe mejor.

Más historias que te pueden interesar:

VIDEO: El truco para freír un huevo sin que los trozos de cáscara caigan en la sartén