Trisha Fernández es la dulce Marcia: “De niña era el patito feo”

Por Pilar M. Martínez
Photo credit: Pablo Cuadra

From Diez Minutos

Con trescientos euros y un contrato de camarera, así llegó Trisha Fernández a Madrid desde su pequeño pueblo llamado Filgueira, en Galicia. Su intención era convertirse en criminóloga, pero Carlos Cabero, su actual representante, se cruzó en su camino abriéndole las puertas de la actuación. Ahora es una de las protagonistas de Acacias 38 y con la historia de amor entre su personaje y Felipe (Marc Parejo) ha robado el corazón a los seguidores de la serie de La 1.

Marcia está teniendo una gran evolución en la novela.

Estoy muy contenta porque pensaba que sería un papel puntual. Además, lo que más me gusta de ella es su inocencia y dulzura. Ver cómo se emociona por las cosas más simples debido a su dura vida.

¿Tu también valoras los pequeños detalles como hace ella?

Sí, en eso nos parecemos bastante. Yo me crié en un pueblo pequeño y al ver Madrid en la televisión pensaba: “Guau!, qué lejos, qué grande”. Entonces mi padre desde pequeña me enseñó a valorarlo todo.

Ella es una superviviente, ¿y tú?

Por suerte o por desgracia en mi vida he tenido que serlo un poco. Por ejemplo, para interpretar muchos de los momentos en los que se refleja el racismo que vive Marcia, me he inspirado en situaciones personales por las que he pasado.

¿Ese racismo también lo has sufrido en tu profesión?

No, además creo que si bien es cierto que podemos estar encasillados por nuestra raza, vamos teniendo una mayor presencia en proyectos. A mí lo que me molesta es que cuando necesitan a una joven negra no saben a quién quieren.

Antes te hemos visto en Fariña y en la película Bernarda.

Fueron dos papeles muy bonitos. En la primera hacía de una prostituta colombiana y en la segunda de una muchacha a la que secuestran para venderla. Muy duro y real a la vez.

¿Desde pequeña tenías claro que querías ser actriz?

De niña quería ser mil cosas, hasta astronauta. Pero siempre tuve vocación de actriz, porque quería vivir muchas vidas y la actuación me lo permitía. En mi pueblo hice ocho años teatro.

¿Tu familia te apoyó?

Sí, tanto en eso como en mis trabajos de modelo. Representé a Galicia en un certamen de Miss Tierra España 2013. Fue increíble, porque de niña me sentía un poco patito feo y eso junto con la interpretación me subió la autoestima.

El deporte también forma parte de tu infancia y adolescencia.

Me planteé ser jugadora profesional de balonmano, pero lo dejé por obligación porque empecé a obsesionarme. Llegué al punto de faltar a clase para ir al gimnasio. A partir de ese momento bloqueé todo lo referente al deporte.

¿Qué es lo que te gusta hacer fuera de cámaras?

Me encanta cocinar, hago muchas comidas y cenas. Y suelo ir al parque a tocar la armónica con mi perro y, por supuesto, salir con mis amigos a bailar.

¿Y cantar no te gusta?

Sí, pero no a nivel profesional. Creo que mi vena creativa viene de padre. De niña, mi familia era humilde y en los veranos hacía mucho calor. Un fin de semana me fui con mis padrinos y cuando volví había construido una piscina.

¿Cómo ves tu futuro?

En Hollywood, como una actriz reconocida, aunque la fama y la exposición pública no me gustan demasiado. También quiero destinar mi tiempo a diferentes obras sociales.