Los tres factores a los que se atribuye la formación de un trombo

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Cuando se forma un coágulo o trombo en el sistema venoso profundo (más frecuentemente en una pierna), esto se denomina <strong>“Trombosis Venosa Profunda”.</strong> Cuando se rompe, se desplaza desde la pierna hacia los pulmones, este evento se denomina <strong>“Tromboembolismo Pulmonar”,</strong> y requiere atención médica urgente. En conjunto, <strong>estos dos tipos diferentes de coágulos peligrosos se conocen como Tromboembolismo Venoso.</strong> (Foto: Getty)
Cuando se forma un coágulo o trombo en el sistema venoso profundo (más frecuentemente en una pierna), esto se denomina “Trombosis Venosa Profunda”. Cuando se rompe, se desplaza desde la pierna hacia los pulmones, este evento se denomina “Tromboembolismo Pulmonar”, y requiere atención médica urgente. En conjunto, estos dos tipos diferentes de coágulos peligrosos se conocen como Tromboembolismo Venoso. (Foto: Getty)

La trombosis se produce cuando se forman uno o más coágulos de sangre (trombos) en un vaso sanguíneo y lo obstruyen. Esto puede ocurrir tanto en las venas como en las arterias.

La formación y la propagación de los trombos estaría provocada por anomalías en tres áreas clave: El flujo sanguíneo (estasis o turbulencia del flujo sanguíneo), la pared vascular (lesión endotelial) y los componentes de la sangre (hipercoagulabilidad). Es lo que se conoce como la 'triada de Virchow', que fue descrita por el patólogo alemán Rudolf Ludwig Karl Virchow.

Virchow explicó por primera vez en 1856 esta cadena de tres acontecimientos y condiciones que deben ocurrir para la producción de una trombosis. Virchow definió la trombosis como un coágulo sanguíneo o un agregado plaquetario que puede obstruir una vena o arteria. 

Cualquier alteración o desequilibrio de alguno de los componentes de la triada coloca a la persona en un estado de predisposición a la trombosis o estado pre-trombótico. Por lo general, cuando falla uno de los componentes, se suceden los otros dos.

De manera que cuando se produce un daño a la pared de un vaso sanguíneo, lo que se conoce como lesión endotelial o del endotelio, ocurre una vasoconstricción transitoria que disminuye la velocidad de la circulación sanguínea normal, dando paso al segundo componente de la tríada.

El flujo sanguíneo es uno de los principales mecanismos anticoagulantes del organismo, y la velocidad del flujo evita que se acumulen en un sitio específico factores homeostáticos y plaquetas activadas. Por lo tanto, es fácil asumir que una ralentización del flujo sanguíneo o estasis, sobre todo si es venosa, es el mecanismo que favorece más fácilmente la aparición de trombos.

Además, cuando la coagulación no funciona como debería y la sangre pierde su característica líquida aparecen alteraciones en la viscosidad o coagulabilidad sanguínea que pueden ser primarias (hereditarias) o secundarias (genéticas). El cateterismo venoso, historial familiar de várices de cualquier índole, edad avanzada, cáncer, inmovilización prolongada, insuficiencia cardíaca, entre otros, son algunos de los factores trombofílicos adquiridos que predisponen las trombosis venosas.

Cómo se produce un trombo y qué consecuencias tiene

Por lo general, el trombo de las extremidades inferiores se desarrolla en las bolsas de las válvulas de las venas de la pantorrilla. Un trombo puede bloquear el flujo de sangre a través de una vena o arteria. Si se desprende de la pared del vaso y se aloja en los pulmones u otros órganos vitales, puede convertirse en una embolia potencialmente mortal.

Explicándolo de un modo sencillo, la trombosis en el interior de una vena profunda es un fenómeno que podríamos comparar al de la leche cuando se convierte en yogur: la sangre se solidifica y dificulta o impide su circulación habitual.

Los signos y síntomas de la trombosis venosa profunda pueden incluir dolor e hinchazón en la pierna afectada, enrojecimiento y sensación de calor en la pierna afectada. La trombosis no mata. Suele producir dolor o sensibilidad, que comienza generalmente en la pantorrilla como un calambre o inflamación, pero no más. Ahora bien, el coágulo o trombo que se ha formado puede romperse. Y si lo hace, una parte se puede desenganchar de la vena en cuyo interior se formó y entonces irá a parar al pulmón.

<strong>La localización más frecuente de trombosis venosa se produce en las venas profundas de las piernas</strong> y cuando da <a href="https://trombo.info/enfermedad-tromboembolica/trombosis-venosa-profunda/sintomas/" rel="nofollow noopener" target="_blank" data-ylk="slk:síntomas" class="link rapid-noclick-resp">síntomas</a> acostumbra a producir <strong>dolor e hinchazón</strong> de la pierna afecta. Es importante<strong> acudir al médico</strong> para evitar complicaciones, ya que el coágulo podría desprenderse y desplazarse a través del torrente sanguíneo y causar un problema serio en los pulmones conocido como <strong>embolia pulmonar</strong>, un infarto o un <strong>derrame. </strong>(Foto: Getty)
La localización más frecuente de trombosis venosa se produce en las venas profundas de las piernas y cuando da síntomas acostumbra a producir dolor e hinchazón de la pierna afecta. Es importante acudir al médico para evitar complicaciones, ya que el coágulo podría desprenderse y desplazarse a través del torrente sanguíneo y causar un problema serio en los pulmones conocido como embolia pulmonar, un infarto o un derrame. (Foto: Getty)

La sangre que va desde el corazón hacia los pies circula por las arterias. Una vez en el pie, a través de los capilares, la sangre vuelve por las venas hacia el corazón. Y del corazón a los pulmones, para oxigenarse. Cuando la sangre se coagula en el interior de una vena impide su retorno hacia el corazón, entonces la sangre se acumula en la pierna y por esto se hincha y duele.

Como la sangre en el interior de las venas va siempre hacia el corazón, y de ahí a los pulmones a través de las arterias pulmonares, cuando un trombo venoso se rompe y se desengancha de la pared de la vena donde se ha formado, va a parar en última instancia a las arterias de los pulmones. Una vez allí ocluye el interior de una o más arterias pulmonares, y en esto consiste la embolia pulmonar (EP). Y una embolia pulmonar sí que puede matar. De hecho, es una causa importante de muerte. Mata tanto como un infarto de miocardio o un ictus. Por ello es importante detectarlo y tratarlo a tiempo.

La llamamos trombosis venosa profunda (TVP) porque afecta a las venas profundas de las extremidades, no a las venas superficiales. En algunas ocasiones la trombosis afecta a las venas de los brazos o algunos de los órganos internos.

Aunque en la mitad de los casos de trombosis venosa profunda y de embolia pulmonar se desconoce el motivo por el que se forma un trombo o se desplaza hasta los pulmones, los avances médico-científicos han permitido reconocer unos factores de riesgo que pueden desencadenar la enfermedad tromboembólica venosa como la obesidad. El riesgo de Tromboembolismo Venoso (TEV) es dos a tres veces mayor en personas obesas comparado con personas no obesas.

Los traumatismos, el reposo prolongado, la inactividad (estar mucho tiempo sentado en el coche o en un avión), estar inmovilizado por una férula o un yeso en una extremidad o los viajes largos son algunas de las causas que predisponen a la trombosis de la sangre en el interior de las venas.

También puede existir una predisposición congénita a presentar trombosis (trombofilia) y hay ciertas situaciones que lo favorecen como el embarazo, el puerperio y el tratamiento hormonal (con estrógenos). 

Pero más de 2/3 de los coágulos en la pierna se forman durante la internación en un hospital. Es la principal causa prevenible de muerte hospitalaria. La cirugía, especialmente de cadera y rodilla, y cirugía por cáncer, pone al paciente en mayor riesgo. La inmovilización prolongada, por ejemplo, el reposo en cama también aumenta el riesgo de padecer trombosis.

El uso de medicamentos que contienen estrógeno, como los anticonceptivos orales y la terapia de reemplazo hormonal, las mujeres embarazadas o que dieron a luz recientemente tienen mayor riesgo de desarrollar un coágulo.

Existen también factores que no se pueden controlar, como la edad avanzada. Una persona de 80 años de edad tiene un riesgo cinco a seis veces mayor que una de 40. 

El tratamiento de la trombosis venosa profunda requiere la toma de anticoagulantes orales o heparina durante un tiempo de 3 a 6 meses, durante el cual se evitará su progresión y extensión y, por lo tanto, que se produzca una retrombosis.

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