Los tres amigos del cine mexicano marcan su poderío en los Óscar

LOS ANGELES, CA - NOVEMBER 03:  (L-R) Directors  Alejandro Gonzalez Inarritu, Guillermo del Toro, wearing Gucci, and Alfonso Cuaron attend 2018 LACMA Art + Film Gala honoring Catherine Opie and Guillermo del Toro presented by Gucci at LACMA on November 3, 2018 in Los Angeles, California.  (Photo by Donato Sardella/Getty Images for LACMA)
LOS ÁNGELES, CA - 03 DE NOVIEMBRE: (I-D) Los directores Alejandro González Iñárritu, Guillermo del Toro, vistiendo Gucci, y Alfonso Cuarón asisten a la gala LACMA Art + Film 2018 en honor a Catherine Opie y Guillermo del Toro presentada por Gucci en LACMA el 3 de noviembre de 2018 en Los Ángeles, California. (Foto de Donato Sardella/Getty Images para LACMA)

Por separado logran elevarse entre lo mejor del cine internacional. Pero juntos hacen historia. Hablo de los tres amigos del cine mexicano -Guillermo del Toro, Alfonso Cuarón y Alejandro González Iñárritu- que justo cuando se cumplen diez años desde el inicio de una relación marcada por el éxito en los Óscar, sentencian su poderío en la meca del cine al unísono y con nominaciones para los tres. Porque este grupo de amigos y colaboradores constantes se van a los premios de la Academia optando a diferentes estatuillas que aplauden a lo mejor del séptimo arte del último año.

Domingo 12 de marzo. Es el día señalado en el calendario de la industria del cine para celebrar los próximos premios Óscar. Y ahí estarán los tres mexicanos con nominaciones que hacen que la huella que llevan una década dejando en Hollywood adquiera una profundidad poética. Guillermo del Toro opta al premio a Mejor película animada por la grandiosidad técnica de Pinocho (disponible en Netflix); Alfonso Cuarón compite como productor de un cortometraje de ficción entrañable titulado Le pupille (dirigido en italiano por Alice Rohrwacher y disponible en Disney+) mientras lo nuevo de Alejandro González Iñárritu, BARDO, Falsa Crónica de unas Cuantas Verdades (Netflix), está nominado en la categoría de Mejor fotografía.

Pinocho de Guillermo del Toro (Jason Schmidt/Netflix)
Pinocho de Guillermo del Toro (Jason Schmidt/Netflix)

Tres nominaciones que destacan cuando las observamos de manera grupal porque representan una realidad enorme: el lugar que los tres amigos ya ocupan en la industria internacional como nombres casi imprescindibles entre lo mejor de cada año. Como si fuera un podio imaginario que alcanzan tras una década de reconocimientos constantes que comenzó con Gravity entre lo mejor de 2013.

Es cierto que, previamente, los tres llevaban varios años destacando en la industria del cine con películas como Amores perros (2001, Alejandro G. Iñárritu), Y tu mamá también (2002, Alfonso Cuarón), Children of men (2006, Cuarón), Babel (2006, Iñárritu), El laberinto del fauno (2007, del Toro) o Biutiful (2001, Iñárritu), pero fue aquel éxito de ciencia ficción el que construyó un puente que no supo de muros ni fronteras, solo de creatividad y genio artístico, con ojo de autor y aires de blockbuster. Un puente que marcó un antes y un después al elevar a los tres directores a un terreno de miras globales, ese que pocos cineastas de otras nacionalidades logran pisar y mantener en el tiempo dentro de la industria estadounidense. Gravity se llevó 7 de las 10 nominaciones a las que aspiraba en aquella ceremonia celebrada en 2014.

Inárritu tomó el testigo al año siguiente con Birdman llevándose el Óscar a Mejor Película, Director y Guion Original. En 2016 fue su turno de nuevo con El renacido, otra vez con los premios a Mejor Película y Director. Tras una pausa en 2017 le tocó a Guillermo del Toro con La forma del agua. El entrañable director tapatío conquistó al público y taquilla, llevándose a casa cuatro estatuillas de las 13 a la que estaba nominado. Repitió la hazaña de sus compadres con los galardones Mejor Película y Director. El trío estaba igualado.

Bardo: Falsa crónica de un puñado de verdades (2022). Alejandro G. Iñárritu (Guionista / Director). Cr. Limbo Films, S. De R.L. de C.V. Courtesy of Netflix
Bardo: Falsa crónica de un puñado de verdades (2022). Alejandro G. Iñárritu (Guionista / Director). Cr. Limbo Films, S. De R.L. de C.V. Courtesy of Netflix

Pero eso fue solo el principio. La conquista continuó con Roma (2019) de Alfonso Cuarón que a pesar de llevarse los premios a Mejor Director, Fotografía y Película extranjera, fue el gran favorito al premio principal. No lo ganó pero pasó a la historia como una de las grandes favoritas que deberían haberlo ganado. Roma tenía el hándicap de ser una película de Netflix en una época en la que todavía se observaba al streaming con recelo. El Óscar fue para Green Book-una amistad sin fronteras y aunque nunca sabremos qué motivó a los académicos a votarla por encima de Roma, las criticas quedaron grabadas en el recuerdo cinéfilo. Esta historia la continuaron El callejón de las almas perdidas (2022, Guillermo del Toro) y ahora la completan tres nominaciones en el mismo año y en categorías diversas. Un logro que demuestra, a su vez, que los tres creativos abarcan diferentes aspectos de la cinematografía con nombres que destacan y tienen peso sin pasar desapercibidos.

Porque si bien estaba cantado que Pinocho iba a conseguir la nominación en la categoría de película animada después de los elogios recibidos y las nominaciones en otras ceremonias, Bardo es una obra que no terminó de convencer a la crítica y público en general (diría que ha pasado bastante inadvertida entre los usuario de Netflix a juzgar por la falta de conversación y comentarios en torno a su estreno), mientras Le Pupille es un cortometraje que aterrizó en Disney+ sin nada de bombo. Si no lo nominaban estoy convencida que casi nadie hubiera sabido que había un trabajo producido por Alfonso Cuarón en la plataforma. Un corto entrañable, por cierto, sobre un grupo de huérfanas en un convento italiano en Navidad, que protagonizan un cuento sobre la inocencia infantil frente la idea del bien y el mal impuesta por los adultos. De esta manera, la 95 ceremonia de los Óscar supone una huella imborrable para estos tres amigos imparables.

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Los primeros en conocerse fueron Guillermo y Alfonso en los años 1980s cuando dirigían episodios de La hora marcada para la televisión mexicana. Alejandro se sumó más tarde a través de un amigo en común, el director de fotografía Emmanuel Lubezki (otra figura que puso al cine mexicano en el mapa mundial). Entre ellos opinan sobre sus ideas, se critican pero, sobre todo, se apoyan. “Siempre con respeto, pero aceptando los comentarios porque es nuestro apoyo mutuo en una industria que está llena de traiciones y puñaladas por la espalda”, dijo Guillermo del Toro sobre la dinámica del trío a la HFPA.

Apoyarse lo hicieron muchas veces. Como cuando el director de El laberinto del fauno compartió su idea para la película con Cuarón en su casa de Londres. Se la contó después de cenar unos tagliatelle con pollo. “Para cuando llegué al final, yo estaba llorando; él, también y decidimos producirla juntos. Ya lo habíamos hecho con El espinazo del diablo (2001) y con Cronos (1993) pero sabíamos que ese era el principio de una gran amistad”, recordó en la entrevista mencionada. Por su parte, del Toro ayudó a Cuarón con el montaje de Amores perros e Iñárritu asesoró a Cuarón con Children of Men.

En otras palabras, tres amigos que comenzaron haciendo cine en su México natal, compartiendo ideas y asesorándose mutuamente sin que los celos del éxito empañen la visión conjunta de colaborar para que cada uno consiga lo mejor de sí mismo. Una relación que incluso llevó a que fundaran una productora, Cha Cha Cha Films, con la que desarrollaron varios proyectos, alguno dirigidos por ellos, otros solo producidos (Rudo y Cursi; Biutiful, Trollhunters, entre otros). Y así, entre cenas, ideas y muchas charlas, forjaron una amistad que en 2023 alcanza el hito definitivo de la huella conjunta que están dejando en Hollywood. Un logro para el cine mexicano, la industria hispana y tres carreras que van al unísono ante los ojos del cine.

Y por eso termino con una frase que dijo Guillermo a la HFPA cuando inauguraba su estrella en el Paseo de la Fama que resume esta representación del éxito conjunto que los Óscar, sin darse cuenta, ahora celebran. “Si te fijas hablamos mucho de divisiones. Alejandro en Babel, Alfonso con Children of Men, yo con El laberinto del fauno. Divisiones intangibles o a veces que se ven y que nos obsesionan como el concepto de fronteras. Y preferimos unirnos por lo que nos hace humanos”.

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