Tras la muerte de Verónica Forqué ahora recordaré su paso por ‘Masterchef’ de forma diferente

Por Mike Medianoche. - Este lunes el cine, el teatro y la televisión de nuestro país se han teñido de luto. Y es que ha muerto la actriz Verónica Forqué a los 66 años después de que una amiga alertera al 112, y aunque un equipo médico se acercara hasta su vivienda en Madrid nada pudieron hacer por ella. Algunos medios como la cadena SER apuntan a que ha sido un suicidio, lo que resulta escalofriante y nos hace ver su última aventura televisiva, el concurso MasterChef Celebrity, de una forma diferente.

Todos los compañeros apuntaron, desde el principio, de que Verónica sería la gran estrella de la edición. Era un proyecto que le hacía gran ilusión; hace un par de años se lo propusieron y declinó la oferta, pero este 2021 tan convulso ella misma le pidió a su representante que lograse meterla en el programa de Pepe Rodríguez, Jordi Cruz y Samantha Vallejo-Nágera.

VITORIA-GASTEIZ, ESPAÑA - 03 DE SEPTIEMBRE: Verónica Forqué asiste al photocall de 'Masterchef Celebrity 6' en el Palacio de Congresos Europa durante el FesTVal 2021 el 03 de septiembre de 2021 en Vitoria-Gasteiz, España. (Foto de Juan Naharro Gimenez / WireImage)
VITORIA-GASTEIZ, ESPAÑA - 03 DE SEPTIEMBRE: Verónica Forqué asiste al photocall de 'Masterchef Celebrity 6' en el Palacio de Congresos Europa durante el FesTVal 2021 el 03 de septiembre de 2021 en Vitoria-Gasteiz, España. (Foto de Juan Naharro Gimenez / WireImage)

En el primer programa ella intentó que no viésemos en ella a la Forqué triunfadora, la actriz de cine que casi coleccionaba premios Goya como protagonista o secundiaria indistintamente. Iba a esforzarse en mostrarnos a Vero, la persona detrás de sus personajes, generalmente llenos de luz y de vitalidad.

Vero era una mujer que intentaba encontrar la paz interior y estar en comunión con el universo. Le gustaba la meditación, practicaba el yoga, hablaba con el chef Pepe casi más de este tema que de guisos y esferificaciones. No obstante, a veces se le cruzaba un cable y se volvía frenética, nerviosa, torpe incluso. La bondad que le conocíamos a sus personajes desaparecía de un plumazo, y era capaz de tirar a la basura todo lo que había cocinado una compañera en una prueba de exterior si algo no le parecía correcto.

Los espectadores teníamos un auténtico show cada vez que ella entraba en acción. Captaba nuestra atención, no sabíamos por dónde podía salir, si haría un monólogo en inglés quejándose de lo duro que era el trabajo en las cocinas, o vaya usted a saber qué. Un día que ejerció de capitana se pasó tanto que hizo llorar a su compañera Carmina Barrios, una mujer mayor que ella. En estas mismas páginas hemos analizado hasta qué punto el concurso podía perjudicar la imagen que todos teníamos de ella. Y cómo Televisión Española se apoyó mucho en ella, quizá demasiado, para generar conflicto, protegiéndola para que siguiese en el concurso una semana más. A ella le pasaron la mano en actitudes que en una edición de anónimos habrían sido impensables.

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Ahora la actitud de Verónica se ve desde un punto de vista diferente, porque a raíz de su muerte recordamos que era una mujer que arrastraba problemas de depresión desde hace años, tal como ella ha confesado en Sábado Deluxe y otras entrevistas. Que no estaba sabiendo gestionar sus emociones.

A todo esto hay que sumarle el hecho de que MasterChef Celebrity ha sido uno de los programas más vistos de nuestra televisión en lo que llevamos de curso, y también de los más comentados. Y es que Verónica Forqué se había convertido en el centro de críticas de todo tipo, muchas de ellas despiadadas. Ha sido un meme, se han compartido sus discusiones, sus tropiezos con los cacharros sucios, recibiendo un sinfín de críticas en redes sociales.

Sin embargo, entre peleas y actitudes que sacaban de quicio a algunos compañeros y espectadores, la protagonista de La vida alegre quería estar bien, encontrar su propio centro de gravedad y nos daba pequeñas pistas. Como ese día en el que le pidió a su compañera Belén López que le dijese, por favor, que tuviese cuidado. Pedía protección, sabía que estaba haciendo las cosas de una forma incorrecta, pero no lograba contenerse.

Cuando MasterChef entró en la recta final Verónica Forqué se dio cuenta de que tenía que pisar el pedal de freno y con mucha prisa. Tal como le habían dicho los jueces en alguna ocasión, estaba siendo víctima de su propia energía, la cual no sabía canalizar. Un día que tenía que ir a la prueba de eliminación la Forqué se plantó y dijo que no cocinaba, que se retiraba.

No tengo buenas noticias: no me encuentro bien, estoy agotada”, decía a través de un mensaje de voz. Aseguraba que las diez semanas que lleva en la competición han sido una de las mejores experiencias de su vida, pero “es que no puedo, mi cuerpo no puede con mi alma. Volveré cuando esté buena”. En el siguiente programa ella dio la cara, y con las lágrimas saltadas dijo estar “regular, necesito descansar. Yo soy de tirar la toalla, pero esta vez hay que ser humilde y decir que no puedo más”.

Unas palabras que ahora nos tomamos con otra perspectiva, siendo conscientes de su pasado luchando contra la depresión, aunque en ese momento público y compañeros nos lo tomamos de forma más ligera. El primer día que se habló de su abandono hubo participantes que hasta le decían que no se diese prisa en volver, que si eso ya regresase en la temporada siguiente. Algo que ya no podrá suceder. Tan solo nos quedaremos con esta edición como recuerdo, aunque ahora será dura de volver a ver, ya que analizaremos cada actitud y cada comentario desde una perspectiva diferente.

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