Es hora de hablar de la verdadera relevancia que tiene el cambio físico de Brendan Fraser

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Brendan Fraser vuelve y por todo lo alto. El actor que inmortalizó la inocencia cinematográfica de una era con éxitos como El hombre de California, George de la jungla o La momia, nos ha dejado a todos boquiabiertos con su impresionante transformación en The Whale, su primera película como protagonista en diez años. Fraser, 53, ha reaparecido en nuestras vidas a través de la primera imagen promocional del filme que dirige Darren Aronofsky, convertido en un hombre de 270 kilos, obeso y deprimido.

Sin embargo, una vez superado el impacto de verlo de nuevo y con semejante cambio radical, es hora de hablar de la verdadera relevancia que esta simple imagen podría esconder para sorpresa de muchos.

Brendan Fraser en 'The Whale' (A24)
Brendan Fraser en 'The Whale' (A24)

The Whale es la primera película del director de Cisne negro desde el estreno de Madre! en 2017, una adaptación de la obra homónima de Samuel D. Hunter que gira en torno a un hombre viviendo con obesidad y luchando por reconectar con su hija de 17 años, a quien interpreta Sadie Sink. Más conocida por el papel de Max de Stranger Things.

Pero que su transformación no te engañe. Si bien Brendan Fraser lleva una larga temporada luciendo un aspecto diferente al del musculoso George o el aventurero Rick O’Connell de La momia, más corpulento y con kilos de más en algunos proyectos, en este caso lleva prótesis para completar el look necesario (según Indiewire).

La compañía A24 reveló la primera imagen de The Whale como parte del anuncio de su inminente estreno en el Festival de Venecia -que se celebra del 31 de agosto al 10 de septiembre-, donde competirá en la Sección Oficial. Estamos hablando de un certamen que cada año sirve como pistoletazo de salida para la temporada de premios, donde comienzan las quinielas y los actores que cosechan premios inician su camino hacia la próxima entrega de los Óscar. Para ponernos en situación podemos recordar la conversación que generó Madre! en la edición de 2017, donde si bien no ganó, la recepción mixta hizo que todos la tuviéramos en nuestro radar. Al igual que Cisne negro en 2010 con el premio a Mila Kunis a la mejor actriz joven y las cinco nominaciones consecuentes logradas en los Óscar, incluida mejor película (aunque solo ganó Natalie Portman como mejor actriz). O El luchador en 2008 donde Aronofsky se llevó el León de Oro (mejor película) y dos nominaciones al Óscar más tarde, colocando a Mickey Rourke en el candelero de nuevo cuando llevaba una larga temporada desaparecido del radar del público.

Sin ir más lejos, el año pasado por allí pasaron -y se llevaron reconocimientos- películas y actuaciones que más tarde fueron favoritas en las quinielas para los premios la Academia, como El poder del perro o Penélope Cruz por Madres paralelas. La edición de 2020 quedó marcada por Nomadland, ganadora del Óscar más tarde. O el caso de Joker en 2019. Es decir, quien gana en Venecia no pasa desapercibido en la temporada de premios.

Y ese podría ser el caso de Brendan Fraser. El solo hecho de que la película participe en la competición oficial ya le permite tener un pie dentro de las quinielas. Segundo, que se trate de un largometraje de un director que genera tanta expectación por su poderío visual como Darren Aronofsky, le permite estar presente en la conversación cinéfila más que nunca en su carrera. Y tercero, porque el tratarse de su primer trabajo como protagonista en mucho tiempo y el primer ejemplo del renacer cinematográfico que está cociendo, ya genera suficientes ansías por descubrirlo.

Es más, el propio Brendan nos dejaba caer que se trata de una interpretación que podría dar la nota. "Van a ser algo que no han visto antes" dijo sobre The Whale el año pasado a Unilad. "Eso es realmente todo lo que puedo decirles. El guardarropa y el vestuario eran extensos, sin costuras, engorrosos. Ciertamente está muy lejos de todo lo que he hecho, pero no quiero ser tímido... Sé que va a causar una impresión duradera".

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No podemos negar que Brendan Fraser supo ganarse un lugar especial en el imaginario colectivo de todos aquellos que vivimos el cine de los 90. Nunca se aprovechó de su fama para hacerse notar más de la cuenta, ni tampoco le conocimos escándalos, permitiendo que quedara grabado en el imaginario colectivo por esos personajes entre inocentes, aventureros, simpáticos y con un encanto especial, de sus mayores éxitos. Y por eso es de los actores que las redes celebran cada vez que sabemos algo de sus proyectos. Porque hay interés en verlo en acción, sobre todo, en verlo triunfar. Un deseo que aumentó aun más cuando Brendan confesó al mundo los tristes motivos que le llevaron a alejarse de Hollywood.

En una entrevista a GQ concedida en 2018 contó que problemas personales, la destrucción física de su cuerpo por culpa del cine de acción y el acoso sexual hicieron mella en su vida durante una larga temporada. Contó que sufría tanto dolor rodando La momia 3 que llevaba almohadillas de hielo debajo del vestuario, pasando por varias cirugías, entrando y saliendo de hospitales durante casi siete años. A su vez, confesó que pasó una mala década entre el divorcio, la muerte de su madre la adaptación a una nueva vida. Aunque la revelación más impactante, y que dio vuelta al mundo, fue la que hizo contra el expresidente de los Globos de Oro, Philip Berk, señalando que presuntamente lo tocó inapropiadamente las nalgas. Contó que aquel suceso le hizo alejarse y recluirse, que fue la última gota que “lo llevó a elegir el olvido”.

Pero el tiempo pasó y Brendan encontró su camino de regreso. Lo cierto es que lleva tiempo cociendo algo especial. Una especie de ‘comeback’ como el que protagonizó Matthew McConaughey con Dallas Buyers Club en 2013, muy lejos de los blockbusteres y las películas comerciales sin profundidad dramática, y más cerca de la exploración personal y el desafío interpretativo. Hay quien ya lo llama el ‘Brenaissance’. Como el ‘McConaissance’, ese juego de palabras entre un nombre y el término ‘renacimiento’.

Este renacer comenzó en televisión con una interpretación magistral como un policía siniestro en la tercera temporada de The Affair (2016). Y continuó en otras series como Trust (2018) de HBO. Pero ahora se viene lo grande. Porque además de The Whale también lo veremos en 2023 junto a Leonardo DiCaprio bajo las órdenes de Martin Scorsese en uno de los dramas más anticipados del próximo año, Killers of the flower moon, además de haberse apuntado a la moda del cine de superhéroes como villano en Batgirl.

Pero que antes pase por Venecia podría suponer el peldaño que encumbre toda esta labor de forma definitiva. Porque si da que hablar entre los críticos y si llegara a ganar la Copa Volpi como mejor actor, entonces la ‘frasermanía’ se disparará de manera descomunal. Solo hay que ver el cariño que el público despliega hacia él en redes sociales para imaginar con total certeza el frenesí que podría envolver a su figura. Si da qué hablar en este festival o gana él o la película, podría suponer el inicio de su camino hacia los Óscar. Y quién imaginaría que Brendan Fraser, el tipo de La momia desaparecido del estrellato hace dos décadas, pudiera emprender semejante andadura. Sin dudas, sería la gran sorpresa del año más allá del cambio radical o la transformación física.

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