Trabajadora de Disney ayuda a calmar a madre claustrofóbica

Una madre claustrofóbica agradeció en Facebook a una trabajadora de Animal Kingdom de Disney que la ayudó a calmarse para poder disfrutar de una atracción con sus hijos (Foto: Facebook).

Luego de ser desalojada de su casa a un hotel, como previsión antes de la llegada del huracán Dorian, Jessica D. Thomas, quiso pasar algunas horas con sus hijos en el parque temático Animal Kingdom de Orlando, Florida. Sin embargo, tuvo un ataque de claustrofobia en la atracción, pero afortunadamente, fue reconfortada por una empleada a quien después le dio las gracias a través de un comentario en Facebook.

Si bien la trabajadora se ha llevado muchos elogios por la publicación ahora viral, las madres que se encuentran en la lucha de criar niños y sufrir ansiedad, también están dejando sus comentarios.

Thomas, dirige su propio bufete legal familiar, Thomas Law Firm PLLC, forma parte de la junta directiva de la Asociación de Abogadas de Florida Central y de la junta estatal de la Asociación de Abogadas de Florida, ejerce como tutora ad litem sin cobrar y acaba de ser designada por la Corte Suprema como miembro de la Junta Disciplinaria y de Revisión de Calificaciones de Mediación de Florida.

A pesar de sus muchos méritos, sufrió un episodio de ansiedad mientras paseaba en un bote cubierto en la atracción Na'vi River Journey, basada en la película de James Cameron, “Avatar”, del parque temático de Disney.

Thomas, su esposo David Patrick y sus dos hijos –David, de tres años y Julia de un año– habían sido evacuados recientemente y optaron por pasar el día en el parque con sus amigos.

"Pensamos que al menos tendrían generadores, es Disney, no podían quedarse sin electricidad. Pensamos que era seguro”, explica Thomas a Yahoo Lifestyle. "Pero si estás en un hotel con tus hijos durante un período extenso, no sabes qué hacer para mantenerlos entretenidos", agregó.

Thomas, que siempre se ha sentido atrapada con los espacios cerrados y cinturones de seguridad, añade que su marido y amigos le decían que no tenía que subir a ninguna atracción.

Les pido a ustedes 2 254 que compartan esta publicación. Para que esta joven del Animal Kingdom de Disney reciba el más alto reconocimiento y para que otras madres no se sientan solas cuando no sean perfectas.

Soy claustrofóbica. Cualquiera que me conozca de verdad, lo sabe. Normalmente puedo controlar mis ataques de pánico con la respiración y visualizaciones, pero los parques temáticos me hacen estar ansiosa desde el momento que estacionamos.

Mis hijos nunca habían estado en ningún parque Disney. Hoy era la primera vez. Como madres, sentimos mucha presión para crear esos “recuerdos” en nuestros hijos. Nos sentimos obligadas a sobreponernos a nuestros defectos por ellos. Hacemos todo lo que está en nuestras manos para ahorrarles preocupaciones o miedos, por lo que los nuestros quedan en segundo plano.

Soy claustrofóbica. Odio los paseos en barco porque básicamente me provocan graves ataques de pánico. Este es el barco de Avatar. Busqué la atracción, hice un montón de preguntas e incluso me senté. Luego levanté la mirada e inmediatamente me retrotrajo a una excursión de la escuela primaria a las cuevas de Mariana. Mi corazón se aceleró, respiraba con dificultad y sentí un miedo auténtico de quedar atrapada. Parecía una pequeña cueva. Me puse de pie y bajé pidiéndole a mis amigas (Yaunee Okuneye y Ken Yinka) y a mi marido, (David Thomas) que llevaran a mi hija de un año para que pudieran subir a la atracción. Así que la agarré y me dirigí a la salida. Estaba avergonzada, triste por ella y triste porque mi hijo de tres años tampoco pudo disfrutar de la experiencia porque yo tenía miedo.

Ahí es donde todo cambia para mí. Samantha me vio llorar mientras salía. Me detuvo y me preguntó si estaba bien. Lloré y le expliqué todo lo anterior. Dejó todo lo que estaba haciendo y primero me ofreció que me sentara un momento para probar cómo era realmente el espacio mientras me explicaba todos los detalles del viaje, pero eso no es lo único que hizo más allá de su deber. Me dijo “¿quieres que vaya contigo?”. Maldita sea, ahora mismo estoy llorando en el hotel. Hizo esa pregunta con mucha sinceridad, comprensión y, sobre todo, compasión. Lo único que pude hacer fue asentir. Caminó hacia la primera fila conmigo y con mi bebé. No solo me sostuvo la mano todo el tiempo, sino que también me señalo todas las salidas, me explicó porque debía sentirme segura y cómo los miembros de la tripulación podían sacarme si alguno de mis peores miedos se hiciera realidad. *Es ahí donde se convierte en un regalo del cielo*. Al mismo tiempo, mientras me estaba ayudando, señalaba todos los puntos de interés para mi hija sin perder el ritmo.

Miren, esta es la peor parte. A los 33 años, no me importa no subirme a las atracciones. Me hace feliz subir escaleras. Siempre estoy contenta cuando espero el autobús o paso por un espacio apretado para encontrar un lugar más abierto. Pero ahora soy madre y no quiero que mis hijos se pierdan ninguno de estos momentos de la infancia. Entonces, mientras trataba de respirar y superarlo, mi bebé no se perdía nada. Porque Samantha estaba sosteniéndome la mano y usaba la otra mano para señalar cosas divertidas para que mi hija se riera y sonriera mientras duró el viaje.

No tengo forma de agradecerle lo suficiente. Tus amigos y tu familia te aman e intentan comprender; pero con el paso de los años, a veces incluso se cansan de tener que adaptarse o sufrir los inconvenientes de mi “problema”. Pero una desconocida supo qué decir y hacer. Hoy, no me sentía menos madre ni menos que nadie. Me hizo sentir… bien… el día en Disney fue mágico.

Muchas gracias, Samantha.
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Thomas Law Firm, PLLC

“Mis hijos nunca habían estado en ningún parque Disney. Hoy era la primera vez”, escribió Thomas en Facebook. “Nos sentimos obligadas a sobreponernos a nuestros defectos por ellos. Hacemos todo lo que está en nuestras manos para ahorrarles preocupaciones o miedos, por lo que los nuestros quedan en segundo plano”.

A Thomas la convencieron para unirse al grupo en la atracción del safari, y eso fue lo que hizo que comenzara a sentirse ansiosa. Tan pronto como cerró la puerta, casi pidió que la dejaran salir, pero la trabajadora dejó que se sentara en el lugar abierto para discapacitados, lo que hizo que se calmara.

El viaje por el río Na'vi estaba a punto de ocurrir. Thomas pudo sentarse en el barco, pero finalmente, se sintió abrumada con la cueva.

“Mi corazón se aceleró, respiraba con dificultad y sentí auténtico miedo de quedar atrapada. Parecía una pequeña cueva. Me puse de pie y bajé pidiéndoles a mis amigas (…) y a mi marido (…) que llevaran a mi hija de un año para que pudiera dar el paseo. Así que la agarré y me dirigí a la salida”.

Thomas dijo que cuando estaba saliendo de la atracción, se sentía avergonzada y triste.

“Ya había arruinado el día a todos, en mi opinión, no la de ellos, sino la mía”, dice Thomas. "Ya había arruinado el safari."

Mientras se dirigía a la salida, una trabajadora, Samantha Burns, se dio cuenta de que ella estaba llorando y se acercó a ella. Burns detuvo a Thomas para preguntarle si estaba bien y Thomas “lo soltó todo”.

"Pidió al maquinista que detuviera la atracción y dijo ‘Oh, déjenla sentarse’”, dice Thomas. “Me preguntó si estaba bien, cómo me sentía, para intentar que me sintiera mejor con lo de la atracción. No funcionaba”.

Luego Burns preguntó a Thomas, “¿quieres que me monte contigo?”

“Lo dijo muy amable”, dijo Thomas. “Fue de lo más sincero, sin prejuicios… Crees que como adulto, nadie se va a preocupar así por tu bienestar”.

Thomas dice que Burns le permitió agarrarle la mano durante el tiempo que duró la atracción y que le habló de todos sus miedos.

"Cuando pregunté por el agua, me dijo que solo había 40 cm de profundidad, que estaba pintado para que pareciera más profundo”, cuenta Thomas. “Dijo que si se paraba la atracción, los costados eran lo suficientemente anchos como para caminar y ponernos a salvo”.

Al mismo tiempo, ella señalaba detalles de la atracción para entretener a Julia. Mientras mostraba a Julia los animales y las luces, volvía a comprobar continuamente que Thomas estaba bien preguntándole y señalándole las salidas más cercanas.

“Miren, esta es la peor parte. A los 33 años, no me importa no subirme a las atracciones”, escribió Thomas. “Me hace feliz subir escaleras. Siempre estoy contenta cuando espero el autobús o paso por un espacio apretado para encontrar un lugar más abierto. Pero ahora soy madre y no quiero que mis hijos se pierdan ninguno de estos momentos de la infancia. Entonces, mientras trataba de respirar y superarlo, mi bebé no se perdió nada. Porque Samantha estaba sosteniéndome la mano y usaba la otra mano para señalar cosas divertidas para que mi hija se riera y sonriera mientras duró el viaje”.

Thomas tenía la esperanza de que su publicación en las redes sociales pudiera llegar a Burns, pues ya no podía hablar con un gerente para contarle lo buena que era en el parque. Tras 20 o 30 comentarios, dijo Thomas a Yahoo, Burns había sido identificada.

“Hola Jessica, muchas gracias por tomarte el tiempo de escribir el post. Invitados como tú son la razón por la que trabajo en Disney”, escribió Burns en un mensaje enviado a Thomas. “Estoy muy contenta de haberte facilitado las vacaciones mínimamente. Espero que hayas tenido un buen día de descanso y que hayas estado a salvo durante el huracán”.

Inmediatamente, Thomas respondió a Burns, pero fue el mensaje que envió después Burns el que hizo que Thomas se diera cuenta.

"Escribió de nuevo: ‘Estás olvidando que eres valiente. Ese post también es sobre ti. No solo se está haciendo viral por mí, sino porque la gente está orgullosa de ti’… Como madre, no siempre piensas en ti misma”, dice Thomas. “No fue hasta ese mensaje y todos los mensajes de otras madres, que me di cuenta".

Pronto, la sección de comentarios de la publicación no solo elogiaba a Burns; estaba repleta de elogios para Thomas por enfrentar sus miedos y de comentarios de otras madres que sufren de ansiedad.

“Una madre habló sobre cómo llegó hasta la parte superior de un tobogán de agua y cómo no pudo hacerlo. Lloró y tuvo que dar marcha atrás. Otra madre publicó sobre su miedo a los cines”, dijo Thomas. "Otra madre habló de las multitudes y sobre cómo orientar a su bebé”.

Un mensaje de una chica que hablaba de la claustrofobia de su madre también caló hondo en Thomas.

“Escuchar de una hija adulta, que ver a su madre enfrentando constantemente miedos, significaba todo para ella. Le enseñó a ser fuerte”, dice Thomas.

La experiencia, añade, puede inspirar su nuevo proyecto, aunque su marido bromea diciendo que le queda mucho por hacer. Ella está considerando la posibilidad de iniciar un grupo para otras madres con ansiedad, donde se puedan ofrecer consejos para manejar situaciones sobrecogedoras.

“Hay grupos para que aprendamos a cortar un sándwich con forma de Hello Kitty, hay grupos que nos enseñan a organizar almuerzos… He visto todos los posts, te abruman como madre. Pero no hay grupos que enseñen técnicas para que las madres controlen la ansiedad”, dice Thomas. “Debe haber algún lugar, en alguna parte, para que nos demos consejos entre madres que viven con ansiedad”.

Samantha Burns y los representantes de Disney Parks no respondieron de forma inmediata a la solicitud de Yahoo Lifestyle para que comentaran esta historia.

Hope Schreiber