No me creo la excusa de 'Top Gun: Maverick' para eliminar a Kelly McGillis

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La nostalgia volverá a inundar los cines. El próximo 26 de mayo Tom Cruise nos traerá de vuelta uno de sus personajes más míticos con Top Gun: Maverick, la secuela del título dirigido en 1986 por Tony Scott que fue una de las mayores sensaciones cinematográficas de los 80. La película, que ya he tenido ocasión de ver, recupera las tramas y la acción de la anterior bajo un enfoque muy nostálgico que lleva todo lo que ya habíamos visto a un nivel más extremo, emocionante y espectacular, como bien habitúa Cruise en todas su producciones.

Pero, pese a esta apuesta tan marcada de traer de vuelta el pasado, ha habido detalles clave de la primera película que se han dejado de lado. Es, por ejemplo, el caso del personaje de Charlotte Blackwood, quien se erigió como la coprotagonista y principal interés amoroso de Top Gun bajo la interpretación de Kelly McGillis. Sin embargo, pese a su marcada importancia en la trama de este clásico ochentero, en esta secuela no hay ni siquiera mención a este rol o a que pudo pasar entre ella y el personaje de Cruise para que esté ausente en la nueva historia.

Kelly McGillis como Charlotte
Kelly McGillis como Charlotte "Charlie" Blackwood y Tom Cruise como Lt. Pete "Maverick" Mitchell en Top Gun. Initial theatrical release May 16, 1986. Paramount Pictures. (Photo by CBS via Getty Images)

Joseph Kosinski, director de Top Gun: Maverick, trató de dar un poco de luz al asunto y explicar por qué tomaron la decisión de prescindir de McGillis y su personaje, que es sustituida por un nuevo interés romántico para Cruise interpretado por Jennifer Connelly. Sin embargo, con la película ya vista, tengo bastante claro que sus palabras son una excusa barata para ocultar la razón que se antoja más evidente que tras esta decisión.

"Esas no eran historias que estábamos barajando", declaraba el director Joseph Kosinski a Insider cuando le preguntaron por la no presencia de McGillis y Meg Ryan (que tampoco aparece en la trama a pesar de haber sido el otro rol secundario femenino más destacado de la cinta original). "No quería que cada historia mirara siempre hacia el pasado. Era importante presentar algunos personajes nuevos". No obstante, valorando el contenido de Top Gun: Maverick siento que estas declaraciones no tienen ningún sentido. Básicamente porque toda la película está enfocada a mirar hacia el pasado y traer al presente con enfoque renovado todo aquello que conquistó a los espectadores de los 80.

Durante el primer tramo hay escenas que son un calco de la Top Gun original, se vuelven a utilizar muchos de los míticos temas de su banda sonora y su estructura argumental es básicamente la misma. En resumen, cualquiera que haya visto el tráiler sabe que la continuación replica la misma historia del entrenamiento de pilotos en la academia en la que Maverick, el personaje de Cruise, se entrenó en la primera película, aunque ahora con él de instructor y con un objetivo argumental más definido.

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Ni siquiera los nuevos personajes consiguen despegarse de la sombra del pasado. En el caso de Jennifer Connelly, su función es exactamente la misma que la de McGillis, mientras que en el de los nuevos reclutas a los que Cruise debe entrenar, son utilizados para poner sobre la mesa la muerte de Goose, el personaje al que dio vida Anthony Edwards y que supuso el mayor punto dramático de la cinta de Tony Scott (esto también ya lo deja entrever el tráiler).

Por esta razón, leer al director de Top Gun: Maverick decir que se ha prescindido de personajes como el de McGillis para evitar mirar en exceso al pasado se ve como una excusa absurda, y lleva a pensar que, como bien se podría deducir, no han querido llamar a la actriz por su aspecto mucho más envejecido que el de Tom Cruise y por estar muy lejos del estatus de estrella de prestigio.

Si recordamos, McGillis no ha tenido una vida sencilla. En 1982, cuando tan solo tenía 24 años, fue violada por dos adolescentes mientras compartía una velada con una amante. Aunque denunció y uno de los dos violadores fue detenido y condenado, el incidente la dejó un trauma que arrastró a lo largo de los años. Primero, porque llevaba su orientación sexual como lesbiana en secreto y el caso la expuso demasiado, y segundo, porque no se vio capacitada para interpretar muchos de los papeles con alta carga sexual que le llegaban. Además, a este problema se sumó un difícil divorcio con Boyd Black, llevándola a caer en una espiral de consumo abusivo de alcohol y drogas y a que sus oportunidades en Hollywood se fueran diluyendo.

A lo largo de los años ha seguido actuando en películas muy menores, aunque su época de fama con películas como Top Gun queda ya muy lejos, sobre todo porque durante todos estos años solo ha tenido hueco en medios por sus adicciones pasadas y su aspecto, a raíz de algo tan mundano como el paso del tiempo, por encima de su trabajo o su dura historia personal. Además, en entrevistas recientes ha comentado que el equipo de Top Gun: Maverick no llegó a contactarla para salir en la película y que ni siquiera tiene contacto con nadie del reparto de este clásico de los 80, lo que sin duda ofrece bastante claridad al asunto de su ausencia.

“Sabes qué, no sé ni cómo responder porque no ha sucedido”, contaba la actriz de 64 años en una entrevista con ET en 2019. “No mantengo contacto con nadie. Creo que he hablado con un par de personas ocasionalmente, pero la verdad es que las películas son situaciones de trabajo extrañas porque hay un montón de personas de diferentes partes del mundo que se unen”, matizaba.

Lo más triste es que Top Gun: Maverick se prestaba perfectamente a que hubiera tenido una pequeña aparición a modo de homenaje, como bien ocurre con otros actores de la cinta original ahora muy indispuestos por problemas de salud como Val Kilmer. Y aún así, creo que tampoco hubiera costado nada una mención a qué pasó con el personaje de Charlotte Blackwood y por qué se frustró su relación con Maverick, como bien ocurre con el rol al que Meg Ryan dio vida en la cinta original y que también está ausente en esta secuela.

Al final, aunque la película sea un espectáculo adrenalínico de primer nivel, es difícil no salir del cine sin pensar que han tenido una falta de humanidad muy grande con Kelly McGillis, que al fin y al cabo fue la coprotagonista de la primera película. Pero ya sabemos que Hollywood, aunque poco a poco se vayan dando avances, sigue siendo un lugar oscuro donde aspectos como el físico, el estatus o la edad siguen siendo muy determinantes de cara a conseguir papeles. Y poner a una estrella radiante como Tom Cruise junto a McGillis, evidenciar los muchos años que han pasado y que deje entrever que el actor de Misión Imposible está lejos de ser joven seguramente no fuera una opción convincente.

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