Toñi Moreno pone un espejo vergonzoso al circo mediático en torno a Dolores Vázquez

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Catarsis. Es el sinónimo que mejor se ajusta a la hora de resumir Dolores: la verdad sobre el caso Wanninkhof, la imponente serie de seis episodios de HBO Max donde Dolores Vázquez se abre en canal para enfrentarse al capítulo más amargo de su vida: cuando fue víctima del juicio social, mediático y judicial por un asesinato que no cometió. El de Rocío Wanninkhof. Tras 17 meses en prisión y cuando esperaba la celebración de un segundo juicio, una prueba de ADN recogida en el crimen de Sonia Carabantes señaló al verdadero culpable. Dolores fue exculpada pero nunca pudo rehacer su vida. Sus sueños se quedaron en el camino, así como su carrera profesional y su vida en general, habiendo malvendido su casa para seguir adelante y viviendo con una pensión de 415,22 euros al mes.

La serie supone la catarsis personal para su protagonista, pero también una experiencia catártica para esa sociedad que la señaló y para cierto sector de la prensa que influyó en la creación de un perfil mediático que empañó el derecho a la presunción de inocencia. Y una de las encargadas de asegurarse que esa catarsis llega al público es Toñi Moreno.

Toñi Moreno en Dolores: La verdad de Dolores Vázquez (Laura Peris García, cortesía de HBO)
Toñi Moreno en Dolores: La verdad de Dolores Vázquez (Laura Peris García, cortesía de HBO)

Además de entrevistar a Dolores Vázquez, la serie incluye el testimonio de la madre de Rocío Wanninkhof, Alicia Hornos; sus abogados; miembros del jurado y periodistas que cubrieron el caso. Y Toñi Moreno, que incluso sirve como productora ejecutiva.

En la serie, Moreno se reencuentra con Dolores, entrevistándola, produciendo pero también dando su propio testimonio tras haber sido una de las periodistas que cubrió el juicio y de las pocas profesionales que lograron acercarse a ella por aquel entonces. Y es precisamente por la objetividad que tuvo en el año 2001 que Toñi Moreno regala un zasca en toda regla a la falta de rigor que se vivió en la profesión en aquella época.

El momento ocurre en el cuarto episodio cuando Toñi Moreno describe cómo el juicio y la prensa le hicieron abrir los ojos.

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En aquel juicio, donde cuentan en la serie que la gente se agolpaba de camino a la playa y en bañador, como si fuera un espectáculo callejero, se vivieron declaraciones y momentos apoyados en sensaciones e indicios que en la presentación de pruebas. Uno de los ejemplos lo expone el abogado de Dolores, Pedro Apalategui, al recordar que el director de la investigación de la Guardia Civil le daba la razón al señalarle la falta de pruebas de naturaleza pericial pero que al interrogarle por qué entonces insistía en la culpabilidad de Dolores, el policía respondió, poniéndose una mano en el pecho ante el jurado, que “éste me dice que es culpable”. Ni el abogado ni sus compañeros en la defensa daban crédito a que un miembro de la Guardia Civil apoyara su conclusión en la percepción propia, alimentando así el derroche de emociones que controlaba aquel juicio.

Es entonces cuando Toñi Moreno cuenta el momento que su cabeza dio un vuelco radical ante el trato del caso en los medios. Asegura que no sabía si Dolores era culpable o no, que solo sabía que el juicio no estaba presentando pruebas que lo demostraran. Pero un día apareció en el juzgado una psicóloga de la Guardia Civil con un perfil psicológico de Dolores. A la periodista le llamó la atención ver que Pedro Apalategui preguntaba a la acusada si la conocía y Dolores gesticulaba que no.

Dice que es una persona que ante pequeños estímulos reacciona de una manera muy violenta, que es capaz de matar” recuerda Toñi Moreno sobre el testimonio de la psicóloga. Pero que en el turno de la defensa, Apalategui le preguntó “¿Usted conoce a Dolores Vázquez?” y la psicóloga respondió “Personalmente no”. Al cuestionar cómo había hecho un perfil psicológico sin conocerla, la especialista aseguró que lo había hecho en base a unos tests que le había enviado a prisión para que Dolores rellenara.

Para Toñi era evidente que el perfil psicológico creado por la psicóloga de la Guardia Civil había quedado desacreditado ante las preguntas acertadas de la defensa. Sin embargo, y para su sorpresa, al día siguiente comprobó que la mayoría de medios se habían hecho eco de lo ocurrido pero desde un ángulo que enfatizaba más el perfil mediático maligno de Dolores que en la transmisión de la información objetiva.La mayoría de los compañeros se hicieron eco de lo que había pasado y el titular era ‘La psicóloga de la Guardia Civil: Dolores Vázquez es capaz de matar’. Y yo dije, ‘hombre, eso no ha pasado’. Lo ha dicho pero lo que ha pasado es que el abogado ha demostrado que esta señora no ha podido hacer un perfil si no la conoce”.

Toñi Moreno y Dolores Vázquez (Laura Peris García, cortesía de HBO)
Toñi Moreno y Dolores Vázquez (Laura Peris García, cortesía de HBO)

Ese testimonio de Toñi Moreno desbanca de forma profesional el perfil mediático que muchos medios pintaron de Dolores Vázquez en sus artículos, con palabras como “fría”, “impertérrita” o “antipática”. Su seriedad durante el juicio, enmascarando su dolor, agotamiento y rabia, no era más que el semblante de una persona con miedo, que no dormía y no daba crédito a lo que estaba viviendo. Sin embargo, en decenas de artículos y en la conversación social eran el sinónimo de una persona manipuladora, capaz de cometer el asesinato de la hija de su expareja, Alicia Hornos.

Pero gracias a aquella objetividad, Dolores Vázquez -que rechazaba a los medios señalándolos como una parte culpable de su sufrimiento- quiso conocer a Toñi Moreno. La periodista, que cubría el caso para Canal Sur, tenía el objetivo de lograr la entrevista más deseada. La de Dolores. Primero buscó de entablar relación con las hermanas de la acusada que, a diferencia de Alicia Hornos y su entorno, se mantenían lejos del imperio mediático que dominaba el caso. Y debido a esa imparcialidad, cuando Dolores salió de prisión a la espera del segundo juicio, quiso conocerla. A ella y otros periodistas que se habían mantenido imparciales.

De esta manera se entabló una relación entre ambas, hasta el punto que Toñi Moreno ayudaba al abogado de Dolores a convocar a la prensa cuando organizaban las ruedas de prensa espontáneas que la acusada hacía en el jardín de su casa.

Toñi y Dolores se reencontraron para la serie 15 años después de la última vez que se vieron. Para la periodista era imprescindible que Vázquez se enfrentara al pasado ante las cámaras para evitar que la historia algún día se repita pero, también, ante la urgencia educacional que supone debido a que muchos estudiantes de Derecho en España desconocen la historia.

Sirviendo como testimonio de aquel caso, Toñi Moreno recuerda a la sociedad y a la profesión la importancia de la objetividad, con una anécdota que deja en evidencia el daño social y humano que una información avocada a la pomposidad mediática tiene a la hora de empañar la verdad.

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