Kroos es de repente el villano del Madrid y nadie lo entiende

Eric Verhoeven/Soccrates/Getty Images

¿Alguien entiende la situación que se está viviendo en el Real Madrid con respecto a Toni Kroos? El alemán ha pasado de ser el preferido del profesor a casi un proscrito y nadie puede llegar a entender por qué.

Zinedine Zidane apostó fuerte por Kroos. El francés sabía que era uno de los jugadores que tenía el cartel de transferible en el club tras una temporada 2018-19 paupérrima, pero él apostó porque Kroos volviera a ser el metrónomo del equipo. Le costó, pues los primeros meses de competición el campeón del mundo en 2014 volvió a mostrar un muy pobre nivel, pero Zizou no dejó de confiar en él.

Tanto así que en realidad quien acabó en el banquillo fue Luka Modric. El eterno compañero del alemán sufrió dos lesiones en septiembre y octubre, por lo que se cayó de los planes del técnico. Federico Valverde aprovechó sus bajas para hacerse con un puesto de titular en el equipo y Zidane afianzó un mediocampo con el uruguayo, Casemiro y Kroos.

Entre noviembre y enero el equipo funcionó mejor que nunca, como una verdadera máquina, pues cada uno de sus jugadores de la medular hacían su trabajo a la perfección y, además, se compenetraban de maravilla. Kroos incluso se soltó en su faceta goleadora. Hasta ahora lleva cinco tantos, empatando con su mejor marca en el Real Madrid, conseguida hace ya tres temporadas.

Pero de buenas a primeras, la situación cambió.

Mateo Villalba/Quality Sport Images/Getty Images

Tal vez todo empezara en el derbi de finales de enero. Zidane apostó por alinear el 4-5-1 que tan buen resultado le dio contra el Valencia en la Supercopa de España disputada semanas antes en Yeda, pero rápidamente se dio cuenta que el equipo no carburaba. Con el 0-0 en el marcador pero el miedo en el cuerpo tras varias ocasiones clarísimas de los rojiblancos, el francés cambió a Kroos e Isco en el descanso para dar entrada a Vinicius y Lucas. El perfil del equipo cambió completamente y el Real Madrid no sólo se llevó la victoria, sino que dejó sin respuestas tácticas al equipo del Cholo.

Seguro que a Kroos no le sentó bien aquello, pues de alguna forma se le señaló directamente del mal funcionamiento del equipo. Zidane aseguró en rueda de prensa que para él no se trataba de un señalamiento como tal, e incluso aceptó que en realidad fue un error del planteamiento inicial por su parte, pero parece que algo se rompió en la relación entre Kroos y su entrenador desde aquel día.

El hecho de que el alemán no fuera de la partida ante el Manchester City, en el partido más importante de la temporada, fue también significativo. Kroos no fue titular, algo que se pudo llegar a entender pues tres días después se jugaba el Clásico y tal vez Zidane quiso repartir esfuerzos entre el teutón y Modric, pero lo que de verdad chirrió es que no fuera uno de los cambios cuando el marcador estaba 1-0 a favor con 20 minutos por jugadores.

El devenir del encuentro pedía a gritos la sabiduría táctica de Kroos. El equipo flaqueaba, le fallaban las fuerzas, y necesitaba alguien a quien no le pese el balón, a quien le guste ser protagonista en los momentos difíciles. Para eso nadie mejor que el 8 del equipo, pero Zizou apostó por quitar a Vinicius y dar entrada a un inane Gareth Bale.

El City le dio a vuelta al marcador dejando la eliminatoria muy de cara y tras el encuentro se vio a Kroos hablando con una sonrisa de oreja a oreja con Pep Guardiola. Podría no haber significado nada, como intentó explicar el entrenador merengue en rueda de prensa, pero la situación ya tenía un tufillo a rancio que hacia presagiar que la cosa entre el mediocampista y Zidane no estaba bien.

David S. Bustamante/Soccrates/Getty Images

Por eso cuando el fin de semana pasado ante el Betis, con 1-1 en el marcador y con los verdiblancos apretando de lo lindo, Zidane decidió meter a Mariano en el terreno de juego con 22 minutos por jugarse, en el lugar de Kroos, todo saltó por los aires. El movimiento táctico fue de lo más extraño, pues una vez más el partido pedía más centrocampistas para controlar el juego y el entrenador apostó por poner en liza un 4-2-4. El balón fue entregado unánimemente al Betis, que en el 81 conseguiría el 2-1 de la victoria, pero la verdadero preocupación estaba en la banda, pues Kroos salió del campo sin saludar a Zidane y se quedó en el banquillo, inmóvil, impasible, con la mirada fija en el infinito.

Nadie conoce el por qué de esta situación, que ha colocado al alemán en el disparadero sin que la historia tenga mucho sentido. El equipo que deslumbró durante casi tres meses, se vino abajo de manera impensada tras ese encuentro en el Derbi madrileño. De los siete siguientes partidos sólo se ha ganado a Osasuna y al FC Barcelona, empatando contra el Celta, y contando los otros cuatro partidos por derrotas. Con ellas, el equipo se ha despedido ya de la Copa del Rey, tiene la Champions casi imposible, y ha dejado escapar la ventaja de dos puntos (virtuales) ante el Barça tras su victoria en el Bernabéu.

Quizás la situación de Kroos y que el equipo se haya despeñado en cuanto a resultados no tenga nada que ver, pero es cuando menos raro que el alemán se haya convertido de buenas a primeras en el malo de la película. Las razones de este desencuentro tal vez sólo las sepan Zidane y el propio Kroos, pero el madridismo no puede dejar de conectar la caída en desgracia del alemán con los pobres resultados del equipo. Es una situación muy complicada de entender para cualquiera y, al final, el más perjudicado ha sido el propio conjunto merengue.

Más historias que te pueden interesar: