'La toma del poder': crítica del thriller holandés que triunfa en Netflix

holly mae brood en la toma del poder
CRÍTICA | 'La toma del poder', el éxito de NetflixNetflix

Ya hemos hablado en alguna ocasión del cuidado plan de Netflix para apostar por la producción nacional de cada país en el que tiene sede. Son muchos los títulos que se acumulan entre sus estrenos que, además de alcanzar el éxito en su propio territorio, ha conseguido dar un salto internacional y gustar en otras zonas del planeta. Lo pudimos ver con La casa de papel, pero también ha ocurrido con otras producciones como El juego del calamar y por eso no nos extraña que haya alcanzado también a países bajos, con títulos como La batalla olvidada, Mi amiga Ana Frank y A la mierda el amor... otra vez. Pues bien, aquí está la última apuesta de la plataforma, un thriller holandés titulado La toma del poder.

Esta película, estrenada el 4 de noviembre, ha tardado apenas unos días en colarse en el Top 10 del proveedor de streaming, y es que su historia tiene el interés de los filmes de suspense con el aliciente del thriller, que además de los momentos de tensión también garantiza escenas de acción. Te contamos todo lo que debes saber de La toma del poder y una crítica, para que conozcas sus puntos fuertes y débiles y decidas por ti mismo/a si merece su puesto destacado en el catálogo de Netflix.

La toma del poder: sinopsis y crítica de la película holandesa de Netflix

La hacker ética Mel Bandison (Holly Mae Brood) desactiva una filtración de datos relacionados con un autobús autónomo de alta tecnología, pero bloquea sin querer a una organización criminal internacional. Entonces, su vida se pone patas arriba: la acusan de un asesinato que no ha cometido y se da a la fuga, perseguida por la Interpol y por una banda de criminales en una ciudad con cámaras en todas partes. Mel decide esconderse en casa de Thomas Deen (Geza Weisz), al que conoció en una desafortunada cita a ciegas y que se ve implicado en el caso sin querer. Desesperada, ella busca a su antiguo mentor, Buddy Benschot, para demostrar su inocencia.

En un intento por sacar adelante una película al estilo Jason Bourne, pero con una hacker como protagonista en lugar de un reputado espía, Annemarie van de Mond construye un relato en que los conceptos de privacidad y derecho a la intimidad son los grandes protagonistas. Con este asunto en el foco, se pone de manifiesto el abuso de las grandes corporaciones y gobiernos en favor del control de la población. Pero toda esta proclama, de contenido político muy actual, discurre a través de una historia que, si bien resulta entretenida, quizá es algo carente de fuerza.

La tensión propia de un thriller se queda algo floja a lo largo del filme, ya que los puntos álgidos, que deberían ser las escenas de acción, dejan un tanto insatisfecho al espectador. Lo mejor, la intervención de Frank Lammers (Ferry) como el mentor de la protagonista. Eso sí, como pieza ligera para amenizar una tarde de manta y sofá, La toma del poder resulta perfectamente válida.